No se si soy yo y gente que conozco solo, o es algo más genérico (ahora que se pone de moda aquella época con tantas vueltas), pero tengo la impresión de que existe una especie de "revivalismo", rescate y reivindicación de My Bloody Valentine.
Quizá haya sido la banda sonora de Lost in translation que les ha vuelto a poner sobre la mesa como una de las pocas bandas realmente interesantes y originales de los últimos 20 años. La verdad que en mi caso he de reconocer que ha sido así. Tras ese momentazo que me puso los pelos de punta en el cine, corrí a rescatarlos y de un tiempo a esta parte, de vez en cuando me los coloco disfrutándolos como la primera vez que los escuché.
Si bien Isn't anything es un gran disco, suficientemente bueno por sí solo, con furiosas y emocionantes canciones, es Loveless el que alcanza la gloria destinada a unos cuantos elegidos. Y no, este disco no está sobrevalorado (como si creo que están contemporáneos suyos como Screamadelica...) aunque sea un blanco fácil para esa afirmación.
Como ejemplo, ya solo esa entrada con los "elefantes" de Only Shallow me parece gloriosa. Kevin Shields maneja las guitarras a su antojo, creando el colchón ideal para que Belinda Butcher nos susurre al oido las ensoñadoras melodías. La semana pasada me bajé el vídeo de esta canción y no puede haber algo más bonito. Si cerraras los ojos y te los imaginaras cantándote esta canción sería tal cual es el vídeo.
Y así una tras otra te hacen levitar. Una de las últimas veces me lo puse a la hora de la siesta, tumbado, medio dormido, y la sensación que tenía era esa, como si las guitarras te levantaran y te llevaran volando. Es un disco que gana una enormidad escuchado así, con los ojos cerrados, con la mente en blanco y dejándote llevar. Cuando se habla de la habilidad de Kevin Shields y de su genio a la hora de tratar las guitarras, se refieren a esa capacidad de reconducir el ruido hacia almohadas apacibles. Muchos sonidos que te parecen teclados (los "elefantes" por ejemplo) no son otra cosa que guitarras habilmente superpuestas, con las distorsiones entrelazadas creando nuevos muros de sonido que se funden con la voz. Una voz que es usada como un instrumento más, donde la letra apenas se entiende. (Vale, parezco Jose Carlos Sixto)
Como comentaba hace poco del Marquee Moon, Loveless es de esos discos que toman formas distintas dependiendo del lugar desde el que los mires. Solo ya esos enlaces entre canciones ya me parecen pequeñas obras de arte. Así mismo, introdujeron habilmente la electrónica en sus canciones, pero de una forma sutil, no tan abrumadora como unos Primal Scream, por ejemplo.
When you sleep, mi canción preferida desde el primer momento en que escuché este disco allá en primero de Facultad, me sigue produciendo la misma sensación de felicidad absoluta al escucharla. Sometimes es el otro lado de "felicidad triste" que tan bien hacen encajar en Lost in translation, y el ejemplo perfecto de como algo tan bonito puede ir recubierto de un manto de ruido controlado que normalmente resultaria horroroso. Y luego What you want, prototipo del Shoegazing, y una perfecta canción pop. En fin, es un disco sin momento de debilidad.
Tuvieron muchos alumnos y compañeros, pero excepto contadas excepciones como un Giant Steps de Boo Radleys (aunque ya iba por otro lado) y algo más por ahí, la mayoria de grupos se limitó a imitar el envoltorio (melodía+pared de ruido), no la esencia, el concepto. Nadie les alcanzó, por supuesto (continuadores de segunda generación, muchos nacionales, ya ni hablar), y ellos nos dejaron con la miel en los labios esperando la continuación que nunca llegó.
Y la verdad es que espero que nunca les de por hacerlo (aunque ha habido muchos intentos) porque My Bloody Valentine dejó una de las carreras más inmaculadas que se conocen, y creo que Loveless es insuperable en su terreno, insistiendo en que no se olvide el Isn't anything, dándole una nueva vuelta de tuerca a la psicodelia y al pop, usando herramientas clásicas de una nueva forma. Un disco que, aunque es un poco obvio el marcarlo como necesario, y su nombre aparezca sobado en las revistas que todos conocemos, nunca me cansaré en defender y reivindicar. Otro de los puntos claves (tras la Velvet, Sonic Youth o Jesus and Mary Chain) en la utilización de la guitarra como elemento expresivo, más allá de su uso tradicional.