If I were a Carpenter
No soy amigo de los discos-tributo. La mayoría que he escuchado no me han gustado nada. Suelen hacerse dos cosas con las canciones, o se destrozan de mala manera, intentando adaptarlas a otras formas, con el típico grupo que quiere dar la nota y se siente muy transgresor, o se hacen tal cual, perdiendo el sentido del tributo. Apenas existe el término medio, y en pocos encuentras cosas decentes (quizás el de Neil Young, el de Gene Clark...).
Pero sin duda, mi disco-tributo preferido es este, que toma el nombre de la mítica canción de Tim Hardin dedicado, como no, a los Carpenters. En un principio puede chocar que de una banda tan ñoña y "amaestrada" como eran los Carpenters, pudiera salir un disco tan variado y bueno como este, pero es que realmente tenían canciones de primer nivel, temazos antológicos, que una vez libres de su envoltorio apacible y adulto, alcanzan cotas sublimes.
Este disco fue editado en el 94, y cuenta con muchas de las mejores bandas del circuito independiente, mayoritariamente norteamericanas, del momento, si exceptuamos a los oportunistas y famosísimos en ese año Cranberries (que se quedan con la más obvia, Close To You), Sheryl Crow (siempre la salto) o 4 Non Blondes.
El disco se abre con una atmosférica adaptación de Goodbye to love a cargo de los ahora renacidos American Music Club. Una buena muestra de que teniendo una buena melodía con la que trabajar, la forma es lo de menos. Las japonesas Shonen Knife aplican la misma regla para transformar Top of the world en un trallazo de punk pop guitarrero de los de puño en alto. No te imaginas a la buena de Karen Carpenter a esas velocidades.
Una de las primeras sorpresas la aportan Sonic Youth, fans declarados de los Carpenters, que ya dedicaban una canción a la fallecida Karen en su Goo del 91, y que agarran las acústicas (!!!) para hacer una magistral Superstar. Bettie Servert rozan lo épico en su visión de la bonita For all we now, canción por la que descubrí este tributo.
Y saltando 2 o 3 versiones menores, aparece la verdadera joya del disco, la adaptación que Redd Kross hacen del Yesterday once more. Nadie mejor que ellos para entender y sentir el verdadero significado de esta canción, añorando los tiempos dorados del pop. Ya la nombré como una de mis versiones favoritas y comparándola con la original, sin dudarlo me quedo con esta versión.
Y aún quedan buenas canciones en el disco. Babes in Toyland hacen lo que pueden con Calling Occupants of Interplanetary craft (el tiempo deja a cada uno en su sitio), pero vuelve a subir el nivel con otra gran versión de Rainy days and mondays (de esos pedazo de compositores que fueron Paul Williams y Roger Nicholls) a cargo de Cracker, con la ayuda de Mark Linkous de Sparklehorse a la guitarra y coros (proximamente hablaré sobre él).
Matthew Sweet realiza una sentida versión de Let me be the one (otra vez del mismo dúo compositivo), con el propio Richard Carpenter al piano, que le viene como anillo al dedo, más fiel a la original que las anteriores. Como la voz de la de 4 Non Blondes nunca la soporté, salto directamente a la que es mi favorita de los Carpenters y que Grant Lee Buffalo bordan, We've only just begun (Williams y Nichols de nuevo). ¿Qué fue de este grupo? Recuerdo que tenían canciones geniales, pero nunca llegué a pillarme nada de ellos. Aunque es bastante fiel a la original, tiene una clase enorme. Por cierto, se me ha rayado el CD en esta canción. ¿Quién dice que los CDs aguantan para toda la vida?
En fin, las que si aguantarán toda la vida, son las canciones de los Carpenters, independientemente del envoltorio que se les quiera dar. A priori, con prejuicios, pueden echar para atrás, pero cuando las escuchas en boca de estos grupos, y con otro tratamiento, son irresistibles. Un gran disco que, como he hecho hoy, suelo rescatar de vez en cuando.

Red River dijo
Mmmm, hay joyas por ahí escondidas!
Cierto, gran disco de homenaje.
Por cierto, los Buffalo se desbandaron hace tiempo.
Su líder, Grant Lee Phillips sigue en solitario.
Su disco del año pasado, Virginia Creeper, merece mucho la pena.
5 Junio 2005 | 11:50 PM