Desde el jueves pasado y durante toda esta semana, se celebra en Madrid la feria del disco de Recoletos. No tan famosa y "glamourosa" como la Feria del libro, que este año coincide en fechas, pero para mí, todo un acontecimiento.
El año pasado tuve la oportunidad de trabajar en ella, en una caseta, y nunca he disfrutado tanto con un trabajo como esos 10 días de feria. El otro día me pasé a por la caza anual, y me dió penilla no poder estar ahí este año.
El ambiente que se monta en la feria es único. Ansiosos coleccionistas de todo tipo, buscadores de gangas, completistas, curiosos y despistados, gente que solo compra 1 vez al año, en la feria, y los mismos tenderos que son unos personajes en sí mismos. La verdad es que se dan cita todos los estereotipos que se puden pasar por la cabeza.
Por un lado, están los coleccionistas que saben a lo que van. El Jueves están ya nerviosos en los alrededores esperando que den las 11 para ponerse a escarbar en las cubetas de singles o LPs y dispuestos a dar un codazo al que moleste o lo impida. Buscan la ganga, pero están dispuestos a pagar lo que sea por una buena pieza. Lo malo es que todo el mundo busca lo mismo y a las 3 de la tarde del primer día, ha volado lo realmente interesante. La exhibición de trofeos, dando envidia al de al lado, tras la dura jornada con unas cañas, es requisito indispensable.
Hay un mundo de coleccionistas aparte, que son los ultrafans de un artista en concreto. El que va de puesto en puesto, con una camiseta de su ídolo, diciendo la típica frase ¿Algo de Michael Jackson?, ¿Mecano?, ¿Queen?, y en alguno le dicen que sí, y entra corriendo a contemplar esa rara edición de un 12'' de Madagascar que trae una portada distinta, y que completará su colección de maxis de Thriller. El año pasado, la feria coincidió con el concierto de Paul McCartney, imaginaos...Hay otra versión cañí de este tipo de coleccionista, que mata por una cinta rara de Bambino, de la Jurado o de Lola Flores. Para eso tienen ese gran puesto de Copla, que a bordes y desagradables no les gana nadie (la que hay que armar para que te dejen ver sus jugosos cajones de singles).
Luego están los despistados, que pasan por allí a ver qué es eso. Que te piden "una camiseta azul, del grupo que sea" como nos dijeron el año pasado, o que te piden "una camiseta que ponga Madrid" como me contaban el otro día que había pasado este año, que preguntan alucinados si realmente sigue existiendo el vinilo o simplemente te dicen "¿aquí que se vende?". Niños que preguntan a sus padres qué son esas cosas que tienen en los mostradores (la generación p2p y politono), y esos padres que vienen a ver "bichos raros".
También se puede encontrar al que no compra discos nunca, pero le mola el rollo de la feria y viene a gastarse una pasta gansa "en cualquier cosa que pueda gustarme". Esto es totalmente verídico. El año pasado me venía mucha gente dándote "ideas", A mí me gustaban los Pixies, qué me recomiendas?, y les dices unos cuantos discos y se llevan lo que haya que llevarse, sin mirar el duro y sin haberlo oido antes. Yo tenía buena fe, pero fijo que hay mucho desalmado por ahí, jeje...
Y finalmente, los tenderos, de los que ya hablamos en un post anterior, pero que en las ferias tienen un toque especial. Está el que te intenta vender hasta a su padre, dotando hasta de propiedades mágicas discos que no hay por donde cogerlos, el que pasa de tí y parece que viene por obligación, los hippies italianos que son de lo más entrañable (aunque careros), el que es amable, te hace rebaja y encima te recomienda cosas, como un señor de Barcelona, el que siempre se está quejando de que no vende nada, pero viene año tras año, los amargados de la copla, que no falten...en fin, de todo.
Bueno, además de todos estos tipos, luego está la gran mayoría, que van a comprar simplemente, sin el ansia del coleccionista, pero sabiendo lo que busca, o va simplemente a rebuscar y pasar el rato, que pasarlo, te lo pasas pipa.
Y el caso es que va mucha gente, y me alegra. Que sea así por muchos años. El año pasado lo que más ilusión me hizo, fue vender una chapa de los Jam a un chaval que no tendría más de 14 o 15 años. Ya se que no es cool ni moderno comprar discos, que lo que mola es el ipod y el emule, y la sangrienta batalla contra la SGAE, el que te hagan sentir casi culpable porque compras discos...pero para mí no hay mejor manera de pasar una tarde, que estarte ensuciando los dedos buscando ese disco del que te han hablado, el que te acaba de descubrir un amigo, o el que tanto tiempo te lleva esquivando.