Un fin de semana en Valencia, con las canciones de este disco (y de CRAG) de fondo, gracias a los Fumestones (quien lo iba a decir!) y la noticia de que dos de sus miembros, Rodrigo García y Jose María Guzmán, van a estar en el próximo Felipop, me han llevado a rescatar el disco de Solera este fin de semana.
El disco de Solera, de 1973, es uno de mis discos favoritos hechos en castellano, y tiene algunas de las mejores melodías creadas nunca en este país. Es un disco de pop sereno y reposado, con un equilibrio perfecto entre los muchos sonidos que se dejan oler: los últimos años de los Beatles, los mejores Crosby, Stills y Nash o el mismo Dylan setentero.
Es un disco que habla y se defiende fundamentalmente con sus canciones, excelentes todas ellas. El comienzo con Noche tras noche pone el listón muy alto. A ver cuantas canciones se han hecho como esa en estas tierras. Y le siguen canciones impresionantes como Juan, Calles del viejo Paris, Linda prima, Tierra mojada, Volverás, Tiempo perdido o Una singular debilidad.
Es difícil hablar de ellas por separado, ya que todas tienen su "algo" especial. Solo Agua de coco y ron se me resiste. Sin ella el disco sería de 10, pero esos arreglos "tropicales" se me atragantan.
Es un disco a escuchar sin prejuicios, con la mente abierta y dispuesta a disfrutar de sus melodías. En mi opinión, es bastante mejor que el Señora Azul de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, disco inmediatamente posterior y que se llevó toda la gloria. Solera suenan más sobrios, menos "adultos" (aunque la temática no es que sea muy adolescente que digamos) y creo que han envejecido mejor.
Aunque a veces me asusto a mí mismo escuchando estos discos, que puede que me recuerden que me hago mayor, me encanta escucharlo en momentos relajados y tranquilos. Si estuviera cantado en inglés aparecería en todas las enciclopedias, lo tengo clarísimo.