Hace unos días, pedí a Manuel, uno de los responsables del fanzine Poodlebites, que escribiera algo para PepSounds. Coincidimos bastante en gustos, y sabía que iba a encajar perfectamente aquí, pero es que además, habla de alguien de quien no tengo nada. Así que me siento a tomar nota y le dejo a él:

Randy Newman era para mí, hasta hace no mucho tiempo, un tipo cuyo nombre me sonaba pero del cual sabía muy poco y no había escuchado apenas nada. Pasado un tiempo, indagando algo más, me di cuenta de que sí lo había escuchado; había muchas canciones que interpretaba alguno de mis grupos favoritos y llevaban su apellido en los créditos: “Have You Seen My Baby”, “You Can Leave Your Hat On”, “Mama Told Me Not To Come”, por citar alguna de las más conocidas. También resultó ser el tipo del pelo cano y gafas que ganó hace poco un Oscar por la banda sonora de “Monsters Inc.”
Me daba la impresión, de que iba a resultar ser uno de esos compositores que hicieron canciones con las que otros triunfaron, pero que no resultan muy brillantes interpretándolas ellos mismos. A pesar de todo, me fui haciendo con sus discos (sin mucha dificultad, abundan en las cubetas de segunda mano a precio de risa) hasta “Born Again”, donde la producción llena de sintetizadores me dijo que era mejor parar ahí. Y aunque todos me parecen discos más que recomendables, plagados de canciones memorables, llenas de ironía y crítica, si tuviera que quedarme solo con uno, elegiría “Randy Newman/Live”.
Es él, solo con su piano, en directo y en un club, se oye hasta el tintinear de las copas del público, y la producción, aunque escasa y simple, hace que te sientas como si estuvieras dentro del local. Lo producen Lenny Waronker (productor de entre otros, el más que recomendable “Into The Purple Valley” de Ry Cooder) y Russ Titelman, como todos sus discos hasta “Little Criminals”, ya que eran dos de los productores de Reprise, compañía con la que grababa Randy Newman. Desde luego que carece de los arreglos y del sonido cuidado de sus grabaciones en estudio. El trabajo de los productores es menos patente, pero la calidez que transmite la grabación gracias a la maestría del pianista, invitando al publico a pedir canciones, confundiéndose, carraspeando, improvisando continuamente (toca las canciones según se le van ocurriendo) o cambiando el tono de jocoso a melancólico sin ningún esfuerzo, hace que esa labor de producción no se eche de menos en ningún momento.
Y lo mejor, sus canciones: tocadas solo con un piano, no necesitan más para captar toda tu atención y hacer que se te encoja el corazón con “Living Without You” o que te de saltos dos segundos más tarde al ritmo de “Last Night I Had A Dream”. La duración de cada canción es la justa (la más larga dura 2:48 y hay siete, de un total de catorce, que no llegan a dos minutos) para el contexto en el que están presentadas y la forma en que están interpretadas. No faltan clásicos de sus dos primeros discos, como la antes citada “Mama Told Me Not To Come”, ni joyas inéditas que no aparecen en ninguno de sus discos en estudio, como “Tickle Me”. Un disco, a mi juicio, perfecto para empezar a husmear en su discografía. Media hora de Randy Newman, en su más simple esencia.

Manuel Poodlebites

Mil gracias Manuel.