Una de las semanas más ajetreadas y de buenos conciertos que recuerdo en mucho tiempo. Tras la experiencia del Granuja, el Lunes compartimos escenario con Rogue Wave. Fue todo un poco despropósito, y nuestra actuación mejor olvidarla rápido. Con el tema de recoger y demás, no presté la necesaria atención al concierto de Rogue Wave, pero tampoco me emocionó demasiado. Tocaron muchas canciones nuevas (supongo), que no vienen en el disco, y tampoco transmitieron mucho a un público que, por otra parte, estaba de lo más frio. Una pena porque con esas canciones se podía hacer más. El caso es que también me quedé con la sensación de que poca gente les conoce. Conocí a Custer, un placer!

Pero tras ese regusto agridulce del concierto del Lunes, asistí ayer a uno de los conciertos más bonitos que he presenciado en mucho tiempo, Lovely Luna en una de sus pocas apariciones en directo. Si ya el disco me parecía una joya (la suma de las partes, me gusta más que las partes por separado), el poder ver como llevan esas canciones a un escenario, me pareció todo un placer, que saboreé minuto a minuto y que nunca quería que se acabara.

Llegué a casa con la sensación de haber visto algo realmente especial, hecho con toda la ilusión del mundo, casi de forma artesanal y donde los protagonistas estaban disfrutando como niños, cosa que saltaba a la vista, y que contagió a todos los que estabamos allí. No era un trámite, un concierto más de una gira con la enésima repetición de la misma canción. No. Era un momento único. Una de las pocas ocasiones que habrá de verlos juntos en directo.

Acompañados de excelentes músicos como Javier Vacas y Antonio "Pax" (ambos de La Vaca Azul), Xoel López y Felix Arias interpretaron todas y cada una de las canciones que componen "Las cosas que nadie quiere ver", de una manera detallista y fiel al disco. Un Xoel multi-instrumentista se encargaba de añadir todos los matices a las canciones, a veces como si tuviera 6 brazos, con teclados, guitarras, armónica y hasta trompetilla. Mucha emoción en el ambiente, pero también mucha diversión con los chascarrillos que no paraban de soltar entre canciones.

Con momentos acústicos e íntimos, y otros eléctricos y vibrantes, a los temas propios (incluidos 3 de su primer disco), les sumaron unas versiones que les venían que ni pintadas, recordando al Young de Everybody knows this is nowhere, al Morrison de Moondance, o al Dylan de Desire. 3 coordenadas que les definen muy bien. Eso sí, para terminar, visita a Brasil para hacer una genial A Tonga da Mironga do Kabuletê del Trio Mocotó. No la conocía, he tenido que investigar un poco...

Cuando el ver conciertos se convierte muchas veces en casi una rutina sin grandes sorpresas, momentos como este concierto de Lovely Luna se quedan en tu memoria para siempre. Si sois afortunados de tenerles en vuestra ciudad y de ir a verles, no lo dudeis ni un instante. Es una pena que sea un proyecto paralelo y no tenga más protagonismo, porque pocas cosas salidas de aquí me han entusiasmado tanto ultimamente como este disco y este concierto. Mil gracias a mi amiga Cristina, que fue la que me invitó al concierto, haciendo que el cansancio no me hiciera perdérmelo.

Y en los próximos días, más momentos que seguro serán muy especiales. Biscuit el Viernes en El Juglar, David Crosby y Graham Nash el Domingo, y Wilco el Lunes. Casi nada. Son momentos para toda la vida.