El caos de estos días atrás en Madrid por el dichoso incendio, demuestra que esta ciudad puede llegar a ser invivible en ciertas ocasiones. Aunque ahora vivo cerca de mi trabajo y he reducido bastante ese penoso camino que es ir a trabajar, gracias al cual la mitad de los días llegas ya con stress antes de sentarte en tu mesa, cada vez me agobia más ir en un vagón de metro atestado de gente, pasar por el centro un Sábado por la tarde o salir cualquier noche. Supongo que como en cualquier gran ciudad. Solo espero que no nos den los juegos olímpicos, porque si no el caos podría ser ya monumental.

BurningEn fin, hay que armarse de paciencia, ponerse el Madrid de Burning y cantar a coro eso de Madrid te odio, pero que le voy a hacer. No puedo dejarte y quedarme sin mujer. Tendrás que sentir las caricias de Madrid sobre tu piel, y escribir con tu sangre Madrid eres mi mujer. Sin vivir en Madrid, no lo entenderás. Yeah!

De todas formas, en estos casos siempre me acuerdo de esta canción de Nacha Pop, una de mis favoritas, en la que describen a la perfección esa claustrofobia que se siente a veces en cualquier gran ciudad. Enganchado a una señal de bus. Así vivimos muchos durante toda la semana.


No comprendo como puedes acostarte
para no dormir y luego levantarte.
No comprendo la velocidad del tiempo,
ni a la gente que no mueve ni un momento.
Voy andando hacia ningún lugar,
cambio de tren en la estación del viento.

Veo garras de murciélagos de noche,
veo sombras que se funden con la mía.
El sonido de ciudad grabado en pistas,
esa mezcla que te entra por la vista.
El circuito va de bar en bar,
hay que esquivar y no romper el hilo.
Son las formas de luchar con estilo.
Enganchado a una señal de bus.
Nacha Pop
Y la historia va cambiando de tema,
todo el mundo no es igual que los demás.
Ahora llega el sonido despacio,
y la luz, hasta mañana se va.
No parece haber nadie en la calle,
pero es el juego de la sombra fugaz.

No comprendo nada el tráfico de coches,
ni los edificios hechos como botes.
Todo el tiempo, y a la misma velocidad.
No es posible descifrarlo antes de derribar.
El circuito va de esquina en bar,
se dan tres vueltas contrarreloj.
Enseguida hay un sitio mejor.
Enganchado a una señal de bus.

Y la historia va cambiando de tema,
todo el mundo no es igual que los demás.
Ahora sopla el tiempo con capricho.
Risas a cámara lenta al final.
Ya no sé lo qué va más despacio,
si la gente o la luz en un flash.