Neil Young - American Stars 'n bars
Nombro mucho a Neil Young, uno de mis ídolos, pero nunca he comentado ningún disco suyo. Quizá un poco por lo clásico del personaje y por lo conocido de su obra. Aún así, nunca está de más incidir en él. Como artista íntegro, auténticamente independiente, que siempre ha hecho lo que ha querido y, que aún habiendo vendido millones de discos en sus 40 años de carrera, siempre ha mantenido ese aúra de respetabilidad que poca gente tiene. Ha sido ahora cuando ha sacado el segundo recopilatorio (inevitablemente pobre) de su carrera(el primero fue Decade, en 1977!), dato que dice mucho acerca de su visión de la música.
Anoche llegué a casa y me puse American Stars 'n Bars. Se me había venido una canción a la cabeza (Hey Babe) durante el día y me dió por escucharlo. Durante mucho tiempo fue cambiando mi disco favorito de Young. Primero Everybody knows this is nowhere, luego Zuma, más tarde Tonight's the night, con el que me he quedado mucho tiempo, pero creo que definitivamente voy a volver a cambiar y me voy a quedar con éste. Su disco más infravalorado de los 70 (he llegado a leer de todo negativamente hablando) y quizá bastante olvidado (si no fuera por Like a hurricane) , probablemente por no haber visto una reedición en CD hasta hace un par de años.
Creo que es su disco definitivo, donde podemos ver a Neil Young en estado puro. Sin condimentos. Un disco donde, aún tocando todos los palos, mantiene una homogeneidad perfecta. Y es más asombroso viendo que las canciones pertenecen a diferentes sesiones entre 1974 y 1977. Desde el country rock más puro, arropado por las maravillosas segundas voces de Linda Ronstadt, a la fiereza guitarrera con Crazy Horse. A lo mejor no tiene los temas emblemáticos de otros discos, pero las canciones tienen un nivel medio imbatible.
The Old country waltz, Hold back the tears o Saddle up the Palomino son canciones con las que Gram Parsons se volvería loco. Unos de sus mejores acercamientos al country. Pero de la cara A (un ensayo grabado), me quedo con Hey Babe, una canción tan simple como bonita. Es el ejemplo de esa facilidad que tiene Neil Young para hacer canciones emocionantes y bellas con lo mínimo. Ahí radica su grandeza. Para terminar la cara, Bite the bullet, en la que la fuerza de Crazy Horse irrumpe en el paisaje campestre para llenar todo de distorsión.
Dando la vuelta al disco aparece Star of Bethlehem, una vieja y triste canción, a coro con Emmylou Harris, y con una letra de perdedores sin remedio (Ain't it hard when you wake up in the morning and you find out that those other days are gone?. All you have is memories of happiness lingerin' on). Pero aún viene lo mejor. Will to love es una canción mágica. Mi favorita del disco. La atmósfera que rodea el tema es única. Esos chasquidos de leña (I can be like a fire in the night always warm and giving off light), esa voz quebrada, ese ir y venir del sonido como si estuviera grabado de noche, en mitad del campo mientras sopla el viento. Me entra hasta frio al escucharla. It has often been my dream to live with one who wasn't there.
Y ya para rematar, Like a Hurricane. No se si lo he dicho alguna vez, pero Neil Young es mi no-guitarrista favorito. Con esta canción podría bastar para mostrar mis razones. Imperfecto, lento, repetitivo, lo que se quiera, pero nadie transmite lo que transmite él cuando se enchufa con su Les Paul. Con solo 4 notas te puede hacer llorar. Contiene una de mis versos favoritos, I am just a dreamer, but you are just a dream. You could have been anyone to me. En fin, Like a Hurricane y punto. Una canción inmortal. Para terminar, un tema algo menor que parece un descarte del Zuma por sonido, Homegrown, que nos dice adios hasta la siguiente escucha.
Pues sí. No es famoso, no tiene sus grandes temas, la portada es fea, está oculto entre dos grandes como Zuma y Rust Never Sleeps, pero me da igual. Si me tengo que quedar con un disco de Neil Young ahora mismo, me quedo con este (y la elección es mucho más difícil que con los Rolling Stones) . Ni que decir tiene, que animo a todo el mundo a que se haga ya mismo con todos los discos que sacó este hombre entre 1969 y 1979 (¡12!). Son necesarios para el espíritu.

Red River dijo
Siempre he pensado que es practicamente imposible hablar o escribir de lo inabarcable. Y Young lo es. Y yo me empequeñezco ante él.
El otro día alguien me preguntaba que quién era Young y qué música hacía (nos parecerá un imposible, pero en las oficinas te encuentras cada oreja!!!!).
NO pude. Lo pensé. Lo medité, Lo intenté. NO pude.
Murmuré algo como que si Young fuera Dios no entendería el ateísmo!! (majaderías).
Pero me consideré distinto a mi compañero de trabajo. Por poder disfrutarlo. Y por conocer gente que también lo hace.
Por cierto, ¿seguro que en un més continúas pensando lo mismo del American Stars? Es imposible. Cada semana tiene su propio Young.
28 Enero 2005 | 01:08 PM