Sigo dándole vueltas a qué es lo que nos hace sentir una cosa u otra. Qué es lo que hace que una canción nos haga engancharnos a ella, y otra nos produzca grima. Por qué un estilo de música te relaja, otro te pone a mil por hora, otro te pone triste y otro alegre. Supongo que es algo de lo más complejo. Un tema en el que entran en juego mil factores. No solo los propios estímulos, si no también cosas más circunstanciales como recuerdos, asociaciones o el mero hecho de identificarte con la letra.

brain musicPero me interesa más el hecho de que el simple sonido de una guitarra acústica o de un violín ya te haga sentir una cosa u otra. Una frecuencia o un timbre que entra por tu oido, te pueda hacer sentir cosas en tu cerebro. Al respecto de esto, he leído una entrevista en El País (si alguien está suscrito, el enlace es éste) a Robert Zatorre, que parece ser que es Neurofisiólogo musical. Casi nada!.

No me ha aclarado mucho las dudas existenciales que me preocupan, pero sí orienta un poco los tiros. Dice cosas como estas:

La música afecta a muchas habilidades cognitivas y motoras, como la percepción, la memoria, la atención o las emociones. Personalmente, me interesa explicar las funciones cognitivas humanas a partir de las conexiones neuronales y su reflejo en zonas concretas del cerebro. De ellas la que más me atrae es la corteza auditiva, en particular, las áreas que mayormente nos distinguen a los humanos de otras especies. La música y el habla son los dos rasgos que más contribuyen.

brainLas técnicas de resonancia magnética nuclear o las magnetofotografías demuestran la existencia de una respuesta neuronal más importante a un tono musical en forma de adaptación. También revelan cambios anatómicos vinculados al sistema motor y regiones de la corteza con mayor densidad de materia gris.


Sabemos desde hace casi un siglo que hay diferencias importantes entre los dos hemisferios cerebrales. El izquierdo es importante para la percepción de fonemas o de palabras, pero nunca se ha sabido por qué. Ahora estamos viendo un fenómeno semejante en el hemisferio derecho en relación con distintas frecuencias tonales. Creemos que es debido a una especialización de la corteza auditiva del lado derecho, que es muy sensible a los cambios de frecuencia.


Lo que hay es una función muy primitiva que permite distinguir distintos rasgos acústicos. Y las diferencias que se dan entre los dos hemisferios son, en nuestra hipótesis, que no se trata tanto del habla y la música, sino de distintos niveles de sensibilidad para distintos rasgos acústicos, algo que tiene que ver con la física del sonido. Cuanto más rápidamente cambia el sonido, uno es menos capaz de medir la frecuencia.

brainLa evolución ha encontrado un sistema para resolver este problema. El cerebro ha desarrollado dos sistemas paralelos. Uno más lento, más sensible a las frecuencias, y otro más rápido pero menos sensible. Los dos sistemas funcionan de forma simultánea e interconectados. De esta manera se consigue acceso a mayor información del ambiente.

Como veis, sigue escapando a nuestra comprensión esa predisposición a ciertos sonidos. Y no solo un sonido en concreto, si no lo más fascinante, a una sucesión de sonidos y una superposición de ellos, que es lo que es en definitiva una canción. ¡Me sigue atormentando! ¿a vosotros no?