Listas y listos
Me niego a hacer lista de lo mejor del año. No me gustan nada este tipo de resúmenes, aunque he de reconocer, que en cierta época era voraz consumidor de este tipo de historias. Las listas de lo mejor del año es como la elevación a los altares del crítico, del "esto es lo mejor porque lo digo yo" y del mayor de los egocentrismos al decidir qué es lo mejor, en algo tan subjetivo y personal como la música. En mi particular cruzada anti-crítico (entendido como juez supremo del "buen gusto" y el "criterio", más que como un mero orientador), las listas ocupan el primer lugar de cosas que aborrezco de un tiempo a esta parte.
Aún recuerdo esa frustración tonta que me entraba cuando corría al kiosko a comprar la revista de turno con la lista de lo mejor del año, y no aparecía ese disco que tanto me gustó y tanto había escuchado en los últimos meses. Llegaba hasta tal punto, que ya lo empezaba hasta a mirar mal, pese a que me gustaba, porque claro, los gurús habían sentenciado a dicho disco fuera del Top 40. Como nos dejamos influir, desde luego...
Así que paso. La música no es una competición, no existen criterios objetivos que sumen o resten puntos. Esa obsesión por destacar y asomar la cabeza y tomarse todo como una carrera es enfermiza y, aparte de ser un empujón considerable en ventas (el olor a podrido se huele desde aquí), quedar en lo más alto de una lista de estas para mí no significa nada. Cuantas veces me he comprado el supuesto mejor disco del año y era un truño de horror. Y sobre esas listas de mejores canciones del año en las cuales mucho crítico snob se crece al incluir alguna petardada, mejor no hablar.
Lo mejor de mi año, musicalmente hablando, han sido momentos puntuales inolvidables, sensaciones que te produce un disco, una canción o un concierto, en un cierto instante que se te pegan y ya no te abandonan nunca cada vez que lo vuelvas a escuchar, sea un disco mejor o peor producido, que mantenga o no el nivel compositivo, que sea una pieza homogénea o no, que los niveles de sonido del concierto estén correctos, que la canción tenga una armonía compleja... A la mierda. El único baremo es lo que te hace sentir. Todo depende del momento en que lo escuches y lo que signifique para tí en esa media hora. Eso es lo que hace que en tu top personal ese disco esté arriba. Obviamente, para el de al lado eso no tiene que ser así, por eso las listas apestan, y el objetivismo hasta el último detalle en la música lo veo cada vez más absurdo. Así que, con estos parámetros, os animo a que cada uno digais lo que más os ha llegado este año. Sin la frase "lo mejor del año es", si no "a mí lo que más me ha gustado es". Sea nuevo o de hace 40 años, me da igual si lo habeis escuchado este año por primera vez, la verdad.

rafa_piltrafa dijo
buenas Pep...
hombre...está claro que si esas listas provocan prejuicios es mejor pasar de ellas. Sin embargo vienen bien de vez en cuando por si te has perdido algún buen disco. Lo que más ha gustado este año (aunque los discos puedan ser anteriores) han sido:
lambchop (aw'cmon y no aw'cmon)
The decemberists (her majesty)
iron&wine (our endless numbered years)
camper van beethoven (new roman times)
Johnny Cash (Unhearted)
beck (sea changes)
bronco bullfrog (oak apple day)conocido gracias a tu página ;)
giant sand (the love songs)
The shins (chutes too narrow)
M. Ward (transfiguration of vincent)
Joe Strummer & the mescaleros (streetcore)
southern culture on the skids (mojo box)
Wrens (the meadowlands)
Tom Waits (real gone)
Wilco (a ghost is born)
TSOOL (extended revelation...)
buff...se podrían poner muchos más gracias a Dios ...a ver si el año que viene pasa lo mismo.
este post va a traer muuuchos comentarios...
feliz año Pep y a todos los lectores.
un saludo!!!
rafa.
30 Diciembre 2004 | 03:38 AM