Dos de los discos que más he escuchado este año. Descubiertos algo tarde (con la ayuda de amigos, nuevamente), pero no hay prisa por saborear cosas tan buenas como estas. Dos discos americanos de los 80, no de primera fila en cuanto a nombre, pero sí en cuanto a canciones.

flying colorEl único LP de Flying Color es del 87, y es el eslabón perfecto entre Big Star y grupos posteriores como Posies o Teenage Fanclub. Pop de guitarras en estado puro. El grupo estaba formado entre otros por Hector Peñalosa, de los Zeros, y tras el tremendo single Dear Friend del 85, editaron este LP. Posteriormente, se unió al grupo Chris Von Sneidern, otro mago de la melodía.

Poco se pude decir con palabras de este disco, porque es un LP que solo nos ofrece una cosa: canciones. Sin artificios ni cosas raras. Son 10 canciones (es un disco cortito) directas y sencillas, uniendo la mejor tradición del pop, con los sonidos de rock americano de la época (Through different eyes). Sin duda, la reina del disco es Dear Friend, una canción emotiva y que sabe a himno. Cuesta diseccionar el disco en canciones, no vale con buscar una, hay que buscar todas. Aún así, mi favorita es I'm your shadow. Es de esos discos que te dejan una sonrisa en la cara. Sobran palabras, hay que escucharlo.

Big Shot ChroniclesEl otro disco en cuestión es Big Shot Chronicles de The Game Theory de 1986. Un grupo de Sacramento, liderado por un geniecillo llamado Scott Miller, involucrado en un principio en el movimiento Paisley Underground, y que también mostraba su devoción por Big Star, aunque fue apuntando hacia terrenos más psicodélicos.

Si en el disco de Flying Color nos encontramos con las raices del sonido de bandas de pop de los 90, en este podemos ver claramente de donde han mamado, por decir un nombre en boca de todos, unos Shins, por ejemplo (Erica's world). Pop de guitarras, pero con melodías intrincadas, toques de psicodelia, letras oscuras (que no pretenciosas), y estribillos brillantes. ¡Me encanta!

game theoryEl comienzo con Here it is tomorrow es brutal, todo un pildorazo que ya anuncia algo distinto, aunque esté grabado hace 18 años. Tiene canciones que les emparejan algo con R.E.M. (la tremenda Make any vows o Too closely) y otras por las que habría dado su tupé Morrisey (Crash into June con un riff de órgano infeccioso). La gloria más absoluta la alcanzan en Regenisraen, una de las canciones más bonitas que se han escrito nunca, absorbiendo lo mejor del folk inglés.

Es una pasada de disco y, sobretodo, especial. No es un disco de estos que parecen hechos con molde, que sí, tienen buenas canciones, pero no destaca sobre nada. No. Este disco es una auténtica joya. Atención a los bonus de la edición en CD: Come home with me y Seattle harían babear al mismísimo Alex Chilton!