El otro día (gracias a Poodlebites) logré ver por fin a los Monks en acción, en un programa del Beat Club alemán en el 66. No me defraudó en absoluto, al contrario, me parecieron aún más grandes de lo que pensaba. Además, a finales de Noviembre, podremos verlos en el Wild Weekend de Benidorm.
The Monks fue uno de los grupos más chalados y salvajes de los 60. Junto a unas cuantas bandas más, constituyeron el eslabón perdido entre Bo Diddley, Screamin' Jay Hawkins o Little Richard, y los Cramps, Pussy Galore y otros cavernarios. Mantuvieron ese espíritu de locura y diversión que tenía el rock and roll en sus principios.
The Monks estaban formados por 5 soldados americanos destinados en una base militar Alemana. Debían estar algo aburridos, y decidieron montar una banda, pero con un concepto de lo más singular. Se colocaron unas sotanas, se raparon el pelo dejándose un peinado franciscano, y grabaron uno de los discos más salvajes de la historia.
En el vídeo se les puede ver tocando el single que editaron de ese LP, Oh, how to do now, y el panorama es de locura: el bateria golpeando la caja con una pandereta, el bajista enchufado a un pedal de fuzz a tope, un órgano pasado por un chisme que lo satura, un tio tocando un banjo eléctrico marcando el ritmo, y el guitarrista, usando el instrumento solo como percusión golpeando las cuerdas. Tremendo. Y todo esto en el 66!
Pero no estaban solos, aquí van cinco canciones más de trogloditas sesenteros:
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Surfin' Bird. The Trashmen. Una de las canciones clave en incorporar ese desmadre e inconsciencia al rock.
Verlo como un instrumento para la diversión, pero para la diversión más loca e irracional. Compuesta a partir de dos temas de los Rivingtons (The Bird is the Word y Pa Pa Ooh Mow Mow), y metiéndole una voz extraña y chalada, a juego con la letra, debía producir un efecto en los adolescentes de la época (regada con un buen ponche) nunca antes visto.
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Psycho. The Sonics.
Los jefes en cuanto a desmadre se refiere. Fundiendo las canciones que sonaban en los bailes universitarios (frat-rock)con el salvajismo de Little Richard, convirtieron los bailes de fin de curso en todo un Animal House. Uno de los grupos más influyentes de la historia sin duda alguna. Sus discos son fuerza, son energía y son diversión, y esta canción su tema insignia y ya todo un estándar. Baby, you’re driving my crazy, I said I’m losing my mind, you treat me so unkind...Psycho!!.
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Demolición. Los Saicos. Unos auténticos adelantados a su tiempo, y a su lugar de origen, Perú. Pese a que la escena peruana de los 60, está repleta de excelentes bandas, Los Saicos, desafiaron todas las reglas sacando los singles más salvajes, ruidosos y gritones de la década, no solo en Perú, si no en todo el mundo.
El entierro de los gatos o este Demolición, anuncian la llegada del punk. Aunque al comienzo parece una plácida canción surf, de repente, un maniaco Ratatatatatatatatatatatatatatatatata te pone los pelos de punta, y una letra de lo más incorrecta prende la mecha del jolgorio: Echemos abajo la estación del tren!!, Demoler, demoler, demoler, demoler . Simple y subversiva. Surfin' Bird a la enésima potencia. Todo esto en Perú, en el año 65. ¿Os lo imaginais?
- The Crusher. The Novas. Uno de los temas más freaks de la historia. Dedicado a un luchador de Wrestling real, "The Crusher", la letra va narrando una serie de golpes típicos de la lucha libre: el hammer lock, el eye gouge y el Crusher, que consiste en you take your fist and put it on your waist, And if you don't, you're gonna be a disgrace Because you squeeze your partner's head til she is blue in the face. Toda ella cantada con la voz esa que ponen los luchadores de Wrestling que parece que se les va a salir la garganta. Atención a la versión en castellano que hicieron los peruanos Shain's. Do the crusher!!! RAAAAAAAID!
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Jack The Ripper. Screaming Lord Sutch.
Un auténtico showman en todos los sentidos, Sutch trasladó a Inglaterra toda la parafernalia que rodeaba a Screamin' Jay Hawkins y le dió aún más locura y espectáculo. Ritmos cavernarios, letras de terror, y mucho maquillaje sobre el escenario, le hicieron un personaje mítico. Además le sumamos producción del legendario Joe Meek y tenemos un sonido tan terrorífico como sus letras.
Pues eso, unas cuantas canciones para hacer el mongolo este fin de semana. It`s beat time, it`s hop time, it`s monk time!

¡nos vemos en el Wild Weekend, Pepe!
Psycho, Saicos, buf Pepillo, has dado ahí donde duele!!
Pues acaba de bajartelo, que mas adelante vuelven a salir y se tocan otras dos!!
Poodlebites.
Vais a flipar con ellos... los ví en su reaparición el Cavestomp y estaban mucho pero mucho más pallá que en los vídeos. Uno de los grupos verdaderamente imprescindibles.
La verdad es que todas las canciones que has puesto son bestiales, pero los Trashmen en el fondo eran una banda de surf bastante típica, de hecho es la única canción en esa onda que tienen y la verdad, no sé cómo se les ocurrió hacerla.....pero qué gran canción, yo recuerdo una versión que hacían de ella Frenzy(banda de psychobilly bestial) y era acojonante incluso también Dinamita Pá los Pollos en su segunda maqueta hicieron una y chanaba mucho(aunque no os lo creais)hoy creo que me voy a poner Demolición.
Tienes razón Edgar, pero tanto Demolición como The Crusher no existirian sin Surfin' Bird...yo creo que es una canción clave del género, si no que se lo digan a los Ramones!
Pep! ¿Has contado los Ratatatata del Demolición para transcribirlos?? jajaj
jajaja, no! depende mucho de la velocidad del que canta por encima cuando pinchan la canción ;)
Me acabo de enterar del fallecimiento del bateria original de la banda. D.E.P.
ww
oe no es ratatatata sino tatatatatatyayaya
carajo que temon y me siento orgulloso porque soy peruano otros grupos peruanos los yorks tambien de los 60(que hacen un cover de electrici prunecs), los shains y su gran diversidfad de cover y temas propios( la de surfin bird yel moustro son las mas pajas), los jaguars, los golden stars, los..........
aqui ando con una pequeña mancha que escuchamos garage ´punk 60 y el punk rock del 77, algunos domingos escuchamos esta fascinante música y taramos algunaos tragos
si quieren saber algo de los saicos existe una rwevista llamada sotano beat que circula caletamente aqui en lima. donde hay una entrevista al cantantre de los saicos erwin flores, a este lo han hallado el año pasado después de massss de 30 años o sino envienme sus preguntas y o dudas respondere todo lo que estee a mi alcance
roger64_4@hotmail.com
rolando carpio ha muerto carajo
un minuto de silencio para la 1RA GUITARRA DE LOS SAICOS
HA MUERTO EL GATO MAYOR.
el guitarrista de los saicos,uno de los mas grandes compositores en lo que se refiere a r'n'r se nos fue. Q.E.P.D. Rolando Carpio
Pues sí que es una pena...por aquí no ha corrido la noticia. Solo lo he leido en vuestros comentarios.
Descanse en paz y a demoler todo lo que encuentre allá donde esté!
el garage esta de luto carajo! ha muerto rolando carpio, la primera guitarra de los saicos.
carpio murio el 24 de emero del presente .
su muerte causa una grande pena a este gran guitarrista influenciado por the ventures, the kinks, etc
Como creador de Los yorks, me emociona el saber de los comentarios y notas sobre nuestra propuesta musical. Un saludo a la distancia a todos los que nos siguen escuchando y viva el Peru ¡Carajo¡
MUCHACHOS ANTE TODO MIS FELICITACIONES POR CEDER UN ESPACIO A LAS BANDAS CELEBRES DEL GARAGE NORTEAMERICANO Y RENDIR A LA DISTANCIA UN TRIBUTO A LOS SAICOS.YO SOY ARTURO VIGIL DE SOTANO BEAT Y TENGO LOS AUDIOS DE LA ENTREVISTA QUE LE HICIMOS EN EL 2001 A ROLANDO CARPIO DE LOS SAICOS,EN DONDE DESCUBRIMOS VERDADERAMENTE Y DE LA MISMA FUENTE TODO LO QUE SIGNIFICARON ESTA MITICA BANDA.BUENO MUCHACHOS QUISIERA COMPARTIR CON USTEDES EXTRACTOS DEL AUDIO DE DICHA ENTREVISTA Y ALGUNAS FOTOS QUE PUEDO PROPORCIONARLES.ADEMAS TENGO MUCHOS MAS DATOS PARA OFRECERLES CON TODA GENEROSIDAD.Y VIVA EL PRIMIGENIO ROCANROL NACIONAL.SALUDOS A UDS DE SU AMIGO ARTURO VIGIL "EL SOTANO BEAT"...
sin surfing bird no huebora habido demolicion? que idiotez ah, sin guitarras no habria rocanrol? no subestimen a los saicos carajo¡¡¡¡¡¡¡¡
No sn especialmente de mi agrado pero hay una actuación suya en Beat Club brutal.Mejor look bizarrísimo junto con los Lords alemanes
Gracias a Dios por que existen los Saicos, y son PERUANOS
unanse a este grupo de arturo vigil
http://groups.msn.com/ONLYSIXTIES
vean la entrevista a pancho guevara bateria de los demanciales saicos
http://www.agenciaperu.com/multimedia/index.html
vean el reportaje a pancho guevara baterista de LOS SAICOS !!!!!!!!!!!!!!!!!!
http://www.agenciaperu.com/multimedia/index.html
hagan click en VIdeo / Reportes
roger6477@hotmail.com
ademas unanse a la wb de arturo vigil
http://groups.msn.com/ONLYSIXTIES
A Juan Carlos Guerrero,
Sólo escribo motivado por las ganas de decirte que me
parece inapropiado y hasta ofensivo autoproclamarse
"enlace con los saicos" cuando hay gente que logró
contactarse con ellos y mantener el contacto hace ya
años, y que esto fue fruto de una admiración
desinteresada por la musica de una epoca tan especial.
Escribo para aclarar que un deseo de figuracion no es
suficiente para convertirse en representante de tan
importantes figuras y simbolos del rock peruano y
mundial.
Quien soy yo para decir esto? Hace cerca de 4 años fui
el primero en entrevistar a Erwin Flores (a raiz de
que el se acercara por correo electrónico por un
interes en escuchar el cover de "El Entierro de los
Gatos" que grabara mi grupo en el 99), para el fanzine
Sotano Beat, quienes ya habian logrado la modesta (lo
digo por la humildad y respeto que los caracteriza)
hazaña de ubicar y entrevistar por primera vez a un
Saico, el fallecido guitarrista Rolando Carpio. Sin
alharacas ni aspavientos, estos fueron los puntos de
partida para que mucha otra gente (incluida Olenka
Zimmermann y muchos mas) se animara a acercarse a Los
Saicos sobrevivientes. Pero jamás nos hubieramos
atrevido a llamarnos "enlaces con los Saicos".
Antes de ello, solo habian rumores, mitos infundados,
y nadie se habia tomado el trabajo de investigar, de
preguntar, de tratar de entender. Ni Pedro Cornejo, ni
Daniel F, ni ningun otro "gurú" del rock peruano se
molestó en investigar siquiera un poco acerca de estas
figuras tan fundamentales cuando escribieron sus
"historias" del rock nacional. Ellos y muchos otros
hasta hoy parecen querer hacer creer que todo empezó
con su generación en los ochenta. Solo el Sotano Beat
lo hizo, con perfil bajo y motivados por el amor a la
musica y por las ganas de difundir entre los
interesados, no por ansias de poder ni de masificación
grosera.
Mas aun, desde esa epoca hemos mantenido un contacto
con algunos de ellos, al punto que Erwin nos avisó
hace ya muchos dias, antes de que se divulgara la
noticia, sobre este evento y nos invitara
personalmente a asistir.
Me parece de sumo mal gusto autoproclamarse "enlace
con los saicos". Quisiera saber si esto es algo con lo
que estan de acuerdo Los Saicos sobrevivientes. Tu
poca informacion y escaso respeto al tema se hacen
evidentes cuando dices que "cuatro jovenes vuelven" en
el 2006, no sabes acaso que Rolando Carpio falleció y
que sera su hijo quien atendera la ceremonia? Asi
piensas ser maestro de ceremonia? Vas a esperar a que
aparezca Rolando para condecorarlo?
Por ultimo, quisiera aclarar que no basta con subirse
al coche a ultimo minuto para ser reconocido como
autoridad en un estilo musical o acerca de una epoca
pasada. Hay que informarse, y mas importante aun, hay
que tratar de COMPRENDER antes de pronunciarse sobre
las cosas. El rock de los 60 es algo dificil de
definir en pocas palabras (hay demasiados referentes
musicales y extramusicales), muchas veces tiene una
aura especial de inocencia y rebeldia a la vez, algo
que solo los novatos y oportunistas pueden entender
como mera "antesala" del punk. Los Saicos no eran
punks; hay que entender la epoca, hay que tener una
sensibilidad que se desarrolla a lo largo de años y
que aun estoy lejos de perfeccionar, algo que se hace
por pasion, no por interes ni deseos de figuracion.
No hay mas que decir, por ahora. Solo un pedido:
Respetar la musica. La musica no debe ser un
instrumento para la figuracion, y si a veces lo debe
ser, que lo sea para los musicos que a veces tambien
tienen su lado egoista, no para los oportunistas que
se suben a cada coche que parece ir hacia buen
destino.
Adios
Gonzalo Alcalde
pd. Una corrección más: Los Saicos se separaron en
1966. De ahi a la fecha son 40 años, no "30"
LIMA 1964...
CUATRO JOVENES DEL DISTRITO DE LINCE FORMAN UNA
BANDA DE ROCK
TOCANDO
SUS PROPIAS CANCIONES SIN SABER QUE SU MUSICA
CONTESTARIA Y AGRESIVA,
INSPIRARA A LAS NUEVAS GENERACIONES ROCKERAS...
INGLATERRA 1977...
APARECE EL PUNK ROCK CUYOS ANTECEDENTES SE
ENCUENTRAN EN EL
"PROTO-PUNK", GENERO DESARROLLADO POR LAS BANDAS DE
ROCK QUE EN LOS
AÑOS
60's TOCAN SUS PROPIA MUSICA CONTESTARIA Y
AGRESIVA...
LINCE 2006...
ESOS CUATRO JOVENES, REGRESAN AL LUGAR DONDE ELLOS
INICARON
EL MOVIMIENTO PUNK ROCK EN SUDAMERICA...
VIERNES 26 Y SABADO 27 DE MAYO
LOS SAICOS
EL GRUPO DE ROCK MAS IMPORTANTE DEL PERU DE TODOS
LOS TIEMPOS SERA
CONDECORADO POR EL MUNICIPIO DE LINCE Y SUS
INTEGRANTES DECLARADOS
VECINOS
ILUSTRES DE ESA LOCALIDAD EN RECONOCIMIENTO A SU
APORTE CULTURAL Y
VIGENCIA
MUSICAL MAS DE 40 AÑOS DESPUES DE SU APARICION EN LA
ESCENA ROCKERA
SUDAMERICANA...
ADEMAS SE DEVELARA UNA PLACA CONMEMORATIVA EN LA
MISMA ESQUINA DE
LA
CALLE DONDE SE INICIO TODO EN 1964 Y SE CREARA UN
CIRCUITO TURISTICO
INTERNACIONAL QUE INCLUIRA LA VISITA A ESTE MEMORABLE
LUGAR DEL ROCK
SUDAMERICANO...
POR PRIMERA VEZ EN CASI 30 AÑOS, DESDE SU
SEPARACION, LOS SAICOS
APARECERAN EN PUBLICO PARA RECIBIR ESTE
RECONOCIMIENTO...
SIN DUDA, UN EVENTO HISTORICO PARA EL ROCK PERUANO
NO TE LO PUEDES PERDER
MAESTRO DE CEREMONIA Y ENLACE CON
LOS SAICOS :
JUAN CARLOS GUERRERO
CEL. 99254498
Agregado adicional:
"música contestaria"????, su letra es contestataria??, "influenciar a 'nuevas generaciones rockeras'", aqí en lima???, las hay????, dónde?????, qé m. tienen q ver con el punk??? los sesenteros fueron protopunks????, nunca!!!, los músicos de los sesentas no tienen la culpa de lo q ocurrio en el 77, eso ahistórico!!!
ESTO ES EL RESULTADO DE SALIR DE SU AMBIENTE SALSERO-(dizqe)ROKERO-FUTBOLERO AL Q ESTÁ ACOSTUMBRADO...
DIFÚNDASE. DIFÚNDASE!!!
En busca de musica entre miles de archivos me tope con la banda " Los Saicos ", dejenme aconsejar a los amantes del Rock esta Banda es Super y no se si es Punk, pero esta antes del punk; datan con sus acordes y la revista billboard dice que son los primeros de este Genero. Vaya Vaya todo una sorpresa 40 años despues.
en nombre de mi viejo, quisiera darle las gracias a pancho, erwin y papi por dejarme participar de algo q´ mi viejo y estos tres señores del rock hicieron, crear música... muchas gracias de todo corazón a sotano beat, xq´ en medio de esta celebración olvidé avisarles... sin alargarme más solamente gracias... gracias por todo... y viejo donde estés... todo esto es tuyo, y bien ganado lo tienes... ¡¡¡VIVAN LOS SAICOS, CARAJO!!!
Desde pequeño,a inicios de los 80s, escucho Nueva Ola y siempre mis hermanos mayores ponían a la hora del desayuno esas melodías, pero un día el DJ Lucho Aguilar puso esa desconcertante y vigorosa canción "Demolición" que literalmente me hizo dar un salto de la silla del comedor carajo.
Transcribo un reportaje aparecido el 03/06/2006 en una revista limeña "SOMOS" del peridodico decano aca en Perú "El comercio". A mi entender es la más imparcial. Ojo se cuenta en la entrevista q:
=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-
RESCATES. EL EMBLEMATICO GRUPO SESENTERO SE REENCONTRO CON UNA IMPENSABLE FABATICADA.
De sueño hecho realidad se puede calificar el reciente retorno de los venerables rockeros Los Saicos al distrito que los vio nacer hace más de cuarenta años. Destinatarios de un considerable culto mundial, los autores del recordado estribillo “echemos abajo la estación del tren” regresaron al Perú para ser condecorados por el Municipio de Lince. Una visita relámpago que fue coronada con más de una lágrima.
La entrevista todavía no ha empezado pero a Erwin Flores el cuerpo ya no le da para tanta emoción. “Espérate a que me siente un rato” dice mientras se acomoda en el sofá de cuero negro y se prepara para la que será su primera entrevista en un medio masivo en casi cuatro décadas. Ahora, con fotógrafos disparándole a cada gesto, el veterano Saico se siente devuelto a sus épocas de chiquillo, cuando formaba la banda más salvaje que haya parido el Perú. Y en ese trance nostálgico, se impone una llamada de larga distancia a la esposa incrédula que ha dejado en Estados Unidos: “Sí, querida, te digo que estoy con los periodistas” le grita mientras estira el celular y nos solicita una ayuda: “Por favor, ¿puedes decirle de qué medio eres?”.
Los Saicos están en Lima y no estamos soñando. La emoción no es excesiva: durante los sesenta, Erwin Flores, Rolando Carpio, Pancho Guevara y Cesar Castrillón fueron unos adelantados a su tiempo. En un país donde los cultores de la vanguardia se miran el ombligo, los cuatro muchachos de Lince supieron hacer música totalmente inédita, de inmoderado voltaje y, sobre todo, inmensamente popular. Algo que jamás se ha repetido. Por ejemplo, imaginar canciones tan estruendosas en la televisión peruana es impensable hoy en día, pero en 1965 el grupo era caserito del CANCIONISIMA de Guido Monteverde. “Tocábamos seis matinales seguidas en un día y todas a sala llena. Que más te puedo decir. Era una locura. Yo me acuerdo que iba a un restaurante y a veces no pagaba, porque al final había algún admirador que se hacía cargo de la cuenta”, recuerda Erwin.
LA PANDILLA SALVAJE
Los méritos que adornan a Los Saicos no son poca cosa. Repasemos: cantaban en castellano cuando nadie más lo hacía. Tocaban temas propios cuando la regla era el cover. Y, por último, se mostraron tenaces en copiar a nadie, algo que no sucedía aún en Argentina. “Tampoco teníamos como imitar otros estilos. Nuestros ídolos eran Elvis y Los Beatles, pero no queríamos ser como ellos”, dice Flores. Pancho Guevara confirma lo último: “de esa época solo gustaban Los Beatles. No admirábamos a nadie más. Y antes de ellos estuvo Elvis y por ahí Harry Belafonte”. Imposible explicar entonces la génesis del sonido que cultivaron. Sin mayores referentes, lo suyo fue obra de auténticos visionarios.
Pese a que nunca grabaron un LP, sus canciones repartidas en seis discos 45 RPM, permanecieron en la memoria de unos cuantos iniciados aún después de la disolución del grupo, en 1967. Así fue hasta que la generación subterránea supo reconocer en la destemplada actitud de Flores y compañía a unos hermanos en el estruendo. Canciones como Demolición y Camisa de fuerza fueron versionadas por gente como Kilowatt, Leusemia, Voz Propia y Eutanasia. Y más recientemente la notable agrupación peruana de garage rock “Manganzoides” volvió a hacer célebre “El entierro de los gatos” entre una audiencia que es contemporánea a los nietos de Los Saicos.
EL LEGADO
“Yo no he podido escuchar esas versiones que me cuentas pero me honra mucho que los chicos estén tocando nuestras canciones”, me dice un canoso César “Papi” Castrillón, mientras me alcanza su tarjeta de negocios: “consultor de préstamos”. Alejado de la música, Castrillón radica ahora en Estados Unidos. Al igual que Erwin, quien paso de ser Saico a desempeñarse como físico en la NASA. Amigos desde la infancia, los dos todavía recuerdan la inicial incredulidad ante la noticia de que la municipalidad de Lince los quería reunir para condecorarlos como parte de los festejos por el 70 aniversario del distrito.
“No pensábamos que nuestra música iba a tener esta importancia –acota Castrillón-. Nos dábamos cuenta de que hacíamos cosas nuevas, y por eso teníamos siempre temor al rechazo. Pero eso no nos impidió hacer lo que quisimos. Eramos un grupo muy compacto en ideas y amistad, y nos protegíamos mucho. Estando con ellos yo sentía que podía conquistar el mundo”, rememora Castrillón, a la par que aprovecha para recordar a Rolando Carpio, guitarrista y compositor del grupo, fallecido en 2004. “Era un músico fuera de serie, con Erwin hacían buena dupla”.
HIJOS PRODIGOS
La idea del homenaje surgió como una iniciativa del alcalde de Lince, César Gonzáles, quien habiendo escuchado la leyenda de Los Saicos a través de un reportaje televisivo de Olenka ZImmermann sobre rock peruano, quiso conmemorar el legado del grupo linceño colocando una placa en el cruce de Miller con Julio C. Tello. Allí donde el grupo solía hacer “esquina” junto a otros amigos de los sesenta. Sumándose al jubileo y como parte de una oportuna estrategia comercial, la popular bodega de Susy, ubicada en ese mismo sitio, ha cambiado de nombre y hoy luce orgullosa el letrero “Bodega Demolición”, amén de estrenar sus nuevos sánguches del mismo nombre.
Y la ceremonia no pudo ser más emotiva, con abrazos y lágrimas que fueron la sentida constante. “Aquí nació el movimiento Punk Rock en el mundo”, reza la placa y Erwin Flores abrumado por el afecto y desconcertado por los cambios de la ciudad, vacila un segundo en señalar el lugar exacto donde estaba su casa. “Es que hay muchas rejas”, dice mientras que vecinos de la zona y viejos amigos como Luis “Chacal” Allison, baterista de los Golden Boys, se acerca para darles un largo abrazo. Más lágrimas.
Los rumores de que los Saicos iban a tocar esa noche en algún lugar de Lima comenzaron a circular. Parecía mentira, pero la cita se dio ese mismo sábado cuando Los Saicos asistieron como invitados al concierto de “Los Manganzoides“ en Barranco. Sin mayor preámbulo Erwin Flores subió al escenario y acompañado de unos músicos con edad para ser sus hijos, regalo a los presentes una inolvidable performance que ni en sueños esperaba el desconcertado público.
“¡Ta-ta-ta-ta-ta-yayayaya! ¡Echemos abajo la estación del tren!” profirió con maníaco ímpetu y durante tres minutos el diminuto local se volvió la antesala del infierno. Con jóvenes gargantas haciendo catarsis al grito “demoler demoler demoler demoler”, que solo Flores puede enarbolar en su exacta dimensión. “No, no era un llamado a la violencia. Era cosa de chiquillos. Entonces éramos como James Dean, que se hacía el malo pero en el fondo era de lo más bueno que había”.
.... CONTACTOS .. MÁS CONTACTOS... FINALIDAD S.O.S. LA PRONTA Y URGENTE REAPARICION ... TRAS LA DESAPARICION DE LOS YORKS.... MUSIKA, INFORMACION Y TODO LO REFERENTE A ELLOS ES BIENVENIDO ..MIS OIDOS SE LO AGRADECERAN...
.... veo y veo que muchos discípulos, aficionados, hijos, puberes y demás están cada vez más afanados con la música de los '60... umm y hablando de los descendientes de los hacedores de esto.. sería la voz una reunión con todos ellos...
yo... la hija de mi papi...(los yorks)
ASI COMO NUESTRO FANZINE HUMILDEMENTE A REINVINDICADO A LOS SAICOS AHORA LO HAREMOS CON NUESTROS QUERIDOS AMIGOS DE LOS YORKS..COM PABLO,WALTER,ROMAN.PACHO Y JESUS...
SE VIENE UN HOMENAJE MUY MERECIDO A LOS YORKS
hABIAN RUMORES FUERTES DE QUE LOS SAICOS IBAN A TOCAR EN BARRANCO JUNTO A UN PAR DE GRUPOS QUE NO MERECEN SER NOMBRADOS...TODOS ESTABAMOS CON LA EXPECTATIVA MUCHOS RESAQUEADOS POR LA HUASCA DE LA MAÑANA Y DEL DIA ANTERIOR EN LA CEREMONIA....NOS DIMOS CITA EN LA NOCHE PARA ECHAR VISTA SI ERA CIERTO LO QUE SE DIJO EN LA MAÑANA,,JUSTO LLEGAMOS A LA PUERTA Y EL LOCAL ESTABA REPLETO, CASI NO ENTRAMOS SI NO FUERA PORQUE A LA JERMA DE LA ENTRADA LE PICARON 45 LUCAS LOS DE APDAYC POR HACER CONCIERTO Y COMO SE QUEDO ASADA DEJO ENTRAR A UNOS CUANTOS CON PRECIO REBAJADO PA NO DECLARAR EL INGRESO.....ESTUVIMOS UN RATO ESCUCHANDO A UN GRUPO Y RENEGANDO POR HABER TIRADO LAS ULTIMAS 7 LUCAS EN ENTRADA Y ENCIMA HABERME DADO 1 HORA Y MEDIA DE TREMENDO VIAJE EN COMBI CUANDO DE PRONTO..........
PAPI, PANCHO Y ERWIN COMENZARON A INGRESAR AL CONCIERTO, VARIOS HUEVONES QUE HABIAN IDO A VER A LAS HUEVADAS DE GRUPOS NI SABIAN QUIENES ERAN, SE CAGABAN DE LA RISA, DECIAN "ESTOS TIOS SE HAN EQUIVOCADO DE CONCIERTO JAJAJA!!", "AQUI NO ES LA QUINCEAÑERA!", MIENTRAS QUE MI HERMANO Y YO, ESTABAMOS CASI A PUNTO DE LA INCREDULIDAD, ROGANDO POR DENTRO QUE SE HAGA REALIDAD LO DICHO TEMPRANAMENTE.........
DE PRONTO SUBIO EL OTRO GRUPO QUE IBA A CERRAR EL CONCIERTO, UNOS PITUQUITOS QUE HACIAN COVERS DE SONICS Y OTROS MAS ( DICHO SEA DE PASO ,, LES SALIA HASTA LAS HUEVAS) E INVITARON A LOS SAICOS A TOCAR CON ELLOS...PUTA QUE ME QUEDE HUEVON, ..APENAS ERWIN ESCUCHO ESTO Y SE SACO LA CHOMPA, SE SECO EL CHOP DE CHELA QUE TENIA Y DE ARRANQUE CHAPO EL MICRO“¡Ta-ta-ta-ta-ta-yayayaya! ¡Echemos abajo la estación del tren!” AL UNISONO DE LA MASA SUDOROSA EN TAN PEQUEÑO LOCAL..GRITO Y GRITAMOS COMO NUNCA ANTES UNA CANCION QUE NOS HIZO LLEGAR A MUCHOS A DECIBELES INNOMBRABLES , LA VERDAD QUE ME SENTI COMO LA PRIMERA VEZ QUE FUI A UN CONCIERTO PANKEKE, RECORDE MUCHAS VAINAS DE AQUEL ENTONCES, MILES DE RECUERDOS PASARON POR MI CABEZA, EL ERWIN DESAHUEVO A TODOS LOS PRESENTES, YA EL GRUPO DE PITUQUITOS ESTABA POR LAS HUEVAS......YA NO SE ESPERABA NADA MAS, YA AL FINAL DE LA CANCION , EL ERWIN Y NOSOTROS ESPERABAMOS QUE TOQUEN OTRO TEMA DE ELLOS PERO CREO QUE TAMBIEN LOS CHIBOLOS QUE ESTABAN TOCANDO SE QUEDARON IGUAL DE PASMADOS QUE NO PODIAN REACCIONAR...LUEGO YA SIN GARGANTA EL ERWIN SE DESPIDIO DEL PUBLICO, AGRADECIENDO A UN PUBLICO AGRADECIDO POR SEGUIR EXISTIENDO , OJALA QUE MUCHOS DE USTEDES QUE LEERAN ESTAS LINEAS PUEDAN VER ALGUN DIA A LOS SAICOS REUNIDOS TOCANDO ALGUN TEMA SUYO..TALVEZ? EL ENTIERRO DE LOS GATOS??...
CHAU
PEPE
Desde Lima, Perú:
SOTANO BEAT Nº 6. Primavera 2006. "Para la juventud sana y estudiosa":
• Homenaje a Jean Paul "El Troglodita"
• Entrevistas: Rudi Protrudi de The Fuzztones; Los Aguilas, de Trujillo; Los Incógnitos, de Arequipa; Los Walkers, de Buenos Aires.
• Especial Cumbia Beat
• Pancho Guevara, baterista de Los Saicos; Lucy Diaz; Psicofásicos; Parca Sideral; The Remains; Los York´s; Los 007.
• Y mucho más.
Incluye CD:
Track 01: Bienvenida.
Track 02: Selección Jean Paul "El Troglodita".
Track 03: Especial de Los Saicos.
Track 04: Lucy Diaz; Los Incógnitos; Los Aguilas; Los 007; Allmendra; Los York´s; Los Fanning´s.
Track 05: Selección Cumbia Beat 60s y 70s.
Track 06: Tren Fantasma; Sandra y Los Covermods; Comfuzztible; Los Farvox; Lost Stomias; Los Fiat´s, Manganzoides.
Track 07: Los Dolton´s; Kela Gates & Los Belking´s; Las Midems; Danny Valdy; Los Indios Rojos de Conchucos; Pipo Avalos.
La Portada:
http://img180.imageshack.us/img180/6654/portadasb6yf9.jpg
Comentarios, sugerencias, contactos:
* sotanobeat@hotmail.com
* sotanobeat1966@yahoo.es
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Qué tal sorpresa me llevé con ese track 03, dedicado a Los Saicos.
CarlosBluesFolk.
Solo para felicitar a la Columna Beat de la revista Fanzine Sotano Beat. En su ultimo numero siguen mejorando visualmente, publicando como siempre fotos ineditas de grupos Beat de la escena peruana de los anos 60s. Ademas de iluminadoras entrevistas con los musicos de bandas ahora legendarias.
En este numero aclaran su posicion frente a los manipuladores y comerciantes de la cultura juvenil de esa época y desenmascaran su ignorante y ayayero oportunismo. El cd adjunto es una muestra clara de que la musica de esa epoca es inclasificable y es un esfuerzo pionero y generoso: Por fin podemos escuchar esa musica olvidada. Gracias.
Fuera de eso, es posible que los Manganzoides, debido a su origen pituco (?),no sean del gusto de los pankekes (como Pepe) con sentido de clase, pero es necesario hacer saber que el guitarrista de esa banda fue quien realizo la entrevista a Erwin Flores, la cual fue publicada en el cuarto numero de Sotano Beat.
De la misma manera pienso que no necesito escribir en "jerga de la lleca" para comunicarte lo que pienso.
QUIZÁ SUENE EXAGERADO.... PERO CREO QUE NO LO ES
ASÍ COMO HUBIERON Y NO PUDIERON EMULAR
HAY UN SOLO THE BEATLES...
THE KINKS
THE WHO
CREAM
Y UN LARGO ETC ETC
ASI TAMBIÉN HAY UN SOLO:
LOS SAICOS....
DEJO ESTOS PRECEDENTES, EN UN INICIO:
LA ÚNICA BANDA PERUANA, QUE TOMO LAS RIENDAS DE SU PROPIA IMAGINACIÓN...
LA ÚNICA QUE DIJO NO A LOS COVERS
LA ÚNICA QUE CREARON SUS PROPIOS TEMAS
LA ÚNICA QUE LES LLEGABA AL MASO... SI LE GUSTASE O NO SUS TEMAS
LA ÚNICA QUE SE ARRIESGARON A NO SEGUIR LA ESCUELA DE AQUELLA INVASIÓN INGLESA
LOS ÚNICOS QUE ALZARON SUS LOCURAS... Y DEMENCIAS
POR ESO... Y MUCHO MÁS
LOS SAICOS CON SUS 12 SINGLES (DIGO?? PARA QUE MÁS ???)
PASARON A LA INMORTALIDAD ...
Los Saicos de duelo…
Rolando Carpio, primera guitarra de los legendarios Saicos dejó de existir víctima del cáncer
Escribe: Arturo Vigil
El 24 de enero del presente, falleció Rolando Carpio, más conocido por todos en la década del sesenta como el “Chino” Carpio, quien fuera la primera guitarra de los grandiosos Saicos. Corría el invierno del 2001 y ya hacía un buen tiempo, habíamos editado los dos primeros números de nuestro fanzine Sótano Beat .Y estábamos en la constante búsqueda de alguien que supiera el paradero de un ex Saicos o alguna cercana referencia, porque toda la información que se conocía de ellos hasta ese momento, era bastante confusa y en vez de aclarar algo, solo distorsionaba la verdad de una época que dejó contadísimos rastros y si muchas incógnitas, todas ellas de por si misteriosas.
En algún momento tenía que contar de cómo llegamos a conocer a Rolando Carpio y, esto no hubiera sido posible sin la ayuda desinteresada de Frank Privette, quien fuera vocalista de los recordados Steivos, grupo legendario de Lince, al igual que Los Saicos. Privette, nos dio la dirección de la oficina de Carpio y paradojas del destino, esta se encontraba en Lince, que más podíamos decir o agradecer, no sé, francamente era un sueño imposible de creer…
Y fue a finales del mes de noviembre del 2001, previa llamada telefónica de este humilde servidor y con lo cual llegamos a concertar una entrevista con él y pudimos conocer en directo a Rolando Carpio, una persona súper sencilla y a la vez muy humilde, en el sentido de ver a Los Saicos a través del tiempo como a un grupo que le causaba una lejana nostalgia y, a la vez cierto “estupor” de volver a escuchar esas viejas canciones, que permanecieron escondidas en un algún rincón del tiempo.
Carpio tenía una calidez humana excepcional, además de ser extremadamente transparente en sus declaraciones. Tenía cierta inocencia al hablar y en sus gestos se reflejaba un tranquilo proceder.Recuerdo que esa vez que lo entrevistamos, nos hacía referencia; a que los tres únicos locos de Los Saicos eran Erwin Flores (voz y guitarra rítmica), Cesar Castrillón (bajo) y Pancho Guevara (batería).
Rolando Carpio, de profesión ingeniero de sistemas, tenía una pequeña oficina que estaba ubicada en una calle de Mariscal Las Heras (Lince) y, es ahí donde realizamos la entrevista que despejó muchas dudas de esta mítica banda. Y por mi parte, yo siempre me opuse a dar a cualquier hijo de vecino o advenedizo, la dirección de Carpio, porque creo que este privilegio, nos correspondía solamente a aquellos que verdaderamente amábamos la música de Los Saicos y todo el sonido sixties peruano y además porque sigo creyendo que teníamos por derecho propio, que guardarnos algunas informaciones y por cierto, tengo a buen recaudo los audio originales de dicha entrevista, que las conservo como verdaderos trofeos de guerra, por así decirlo.
Con todas estas historias, estamos tratando de hacer una relectura del rock nacional de esos años.
Y creo que llegó el momento de terminar, Carpio ya esta descansando y siempre estará en nuestro recuerdo, por lo que escucho desde acá abajo, se que allá en el techo, o sea en el cielo, ya se encontró con un viejo amigo, nuestro querido Jean Paul “El Troglodita” y ya se escucha a lo lejos, un estruendoso sonido de guitarras eléctricas tocando temas de Los Saicos y quizás, la más auténtica forma de ser un Saico, es tocando desde el otro lado de las penumbras…
Rolando Carpio, gracias por esas pocas veces que pudimos conversar y también por tu paciencia, vivirás en el sonido envolvente de nuestros 45 rpm.Y el viaje de la vida tuvo su final, pero la música permanece, ella es intacta y sublime como pocas y, porqué también se eleva a los cielos como tú.
PUBLICADO EN EL FANZINE ONLYSIXTIES (VERANO DEL 2005).
EN OCTUBRE SI HAY MILAGROS
El lunes 16 de octubre fui a Wilson a comprar unos programas que necesito para hacer mis trabajos de investigación. Y como ya es costumbre, como una cuestión religiosa, bajé por Quilca; siempre que voy a Lima obligadamente paso por allí para ver que material discográfico puedo adquirir.
Eran casi las 7 y 30 de la noche, ya estaba doblado la esquina del Queirolo cuando, no sé como me doy cuenta que ahí dentro una mesa estaba ocupada por nada menos Pancho Guevara (baterista de Los Saicos), la señora Rebeca Llave (Productora de DISPERU), el esposo de ella y uno más que luego me enteré que era un integrante de la banda francesa NAZI FROM ARMS.
Bueno fui inmediatamente a la tienda del Sr Llerena, el me confirmó que Pancho acababa de estar en su puesto, y que en 15 minutos regresaba. Llerena me dijo: espéralo a Pancho no tardará en llegar y esperé como media hora.Y llegó, para esto estaba sentado en las gradas de la entrada de dicho local.
Lo vi y lo saludé y él me abrazo efusivamente...yo entre mí decía se estará equivocando, entonces le dije… ¡Sr. Pancho Guevara se acuerda UD. de mi? a lo cual me contestó, claro cómo no me voy acordar…si tú ese día eras el dueño del parque Ramón Castilla (Lince), se refería al parque donde finalizó nuestro recorrido, después de estar en la ceremonia del develamiento de la placa conmemorativa a Los Saicos.
En esos momentos ingresamos al local y entablamos una conversación de unos 45 minutos con Pancho, el esposo de la Sra. Rebeca y ese francés…
Pancho: ¿Oye y tus amigos los otros? , ¿Quienes son sus familias?, ¿Es tu casa esa de donde salieron?
Roger: No, esa es la casa de Arturo Vigil “El Sótano Beat”
Pancho: Ah… el que entrevistó a Carpio
Roger Si de él, el gurú del sixtie rock peruano
Pancho: Roger y dime uds. que escuchan…sesentas o no…?
Roger: Básicamente grupos de esa época y asimismo conjuntos peruanos, además yo particularmente escucho bastante punk del 76-77.
Pancho: ¿Y los demás quienes eran? y dirigiéndose a los otros les decía. “Estos patas son la muerte, a todos ellos les gusta la música de esos años”
Roger: Ah claro Pepe, Isaac, Luis, que es hermano de Arturo.
Roger: Esa tarde nosotros pues estábamos en al casa de Arturo, prácticamente comentando todo lo sucedido en la mañana en la ya famosa e histórica esquina “Demolición”.
Pancho: Claro pues, si ahí estaban Uds.…
Roger: Y ahí conversando y tomando, cuando en una de esas Luis se para y empieza a tomar fotos hacia abajo y nos dice LOS SAICOS… ¡¡¡huevones!!! y nosotros el decimos, oe no jodas de esa manera pues… y Luis nos repite…LOS SAICOS están abajo y seguía tomando fotos. Nosotros dijimos Luis no esta mintiendo, a sí es que nos paramos y ahí pues sigue todo lo que UD ya sabe.
Pancho: ¿Y se reúnen Uds.?
Roger: Claro periódicamente, para tomar y escuchar bandas peruanas del 60
Pancho: (otra vez dirigiéndose a los otros dos repetía). “Estos patas son la muerte, a todos ellos les gusta esta música, que bueno”.
Aún sin reponerme de la emoción empecé a hacerles preguntas a Pancho
Roger: Pancho y dime ¿Y Erwin y Papi, están en Estados Unidos?
Pancho: Si, se fueron al día siguiente
Pancho: Erwin viene en dos semanas otra vez
Roger: ¿Tocarán alguna vez?
Pancho: Existe un proyecto para tocar, si vamos a tocar, pero no ahora, es más, vamos hacer 3 canciones más.
Roger: Esa es una buena noticia…
Roger: Hay un banda española Wauu y los arg que versionan “Demolición”, son malditos, es la mejor versión que he escuchado, inclusive le han dado ese efecto como si estuvieran tocando en un local vacío…como en una caverna.
Risas…
Pancho: Yo tengo ese disco, ellos me lo dieron
Roger: Llegó a ir Ud a España:
Pancho dirigiéndose al NA: me ha dicho Ud
Yo me sentí un poco palteado, al rato otra vez le dije Ud y Pancho otra vez repitió lo mismo: he escuchado mal… me ha dicho Ud
Pancho: Roger, tú ya sabes como dirigirte a mí.
Conversamos sobre THE CRAMPS, IGGY POP. Le comenté a Pancho que existe una web brasilera donde mencionan a LOS SAICOS como los SONICS sudamericanos, cosa que no le causó mucha gracia, justamente ahí comento que le parecía demasiado desproporcionado que un músico local antiguo haya dicho que Nirvana ha escuchado a LOS SAICOS.
Le hice mención sobre las versiones de DEMOLICION que han hecho bandas locales como EUTANASIA. Y la del mismo KILOWATT, quedando el compromiso de que le voy a pasar dicho audio.
Pancho me comentó que sus bandas preferidas eran KISS y THE KNACK.
Así transcurrieron 45 minutos maravillosos, me despedí de todos con el compromiso de que Pancho bajaría muy pronto a una reunión del ONLY SIXTIE.
ROGER LECAROS LEON
SOTANO BEAT: PARA LA JUVENTUD SANA Y ESTUDIOSA
HISTORIA Y RECUERDOS DEL BEAT CAVERNICOLA DEL PERU
Por: Arturo Vigil
Muchos creen que el rock hecho en nuestro país es un fenómeno reciente,pero le podemos decir que están muy equivocados, ya que el primer indicio de rocanrol hecho en el Perú lo podemos encontrar en Los Millonarios del Jazz en una grabación de 1958 y que fue para un mini longplay debut de este conjunto y editado para el sello MAG y en la cual el tema “Rock with us” ; por supuesto composición propia de Los Millonarios del Jazz, se podría considerar como el primer tema del rock nacional, aunque haya sido cantada en inglés, no podemos dejar de nombrarla. Ya por esa misma época, saldría un joven solista llamado Mike Oliver y cuyo verdadero nombre era Miguel Olivera, quien grabaría también para el sello MAG algunos temas acompañados por Eulogio Molina y sus Rockanrollers, con los cuales harían versiones de Bill Haley y sus Cometas. Pero es a partir de comienzos de los años sesentas donde los grupos empiezan a emerger y es precisamente en 1962 en donde sale desde del primer puerto del Callao el excelente conjunto llamado Los Incas Modernos, quiénes editarían el primer disco larga duración de la historia del rock peruano con composiciones propias, como también con versiones súper fantásticas del folclore nacional. Desde luego la fiebre se desataría y por consiguiente marcaría la irrupción de los grupos que al poco tiempo vendrían como los miraflorinos de Los Sunset, Los Zodiacs o Los Kreps. Y El Callao seguiría pariendo más agrupaciones entre las que podemos nombrar a Los Delfines con Federico Valente en la primera guitarra, Los Halcones, Los Little Star, entre otros conjuntos. Después vendrían con esta segunda oleada bandas de la talla de Los Golden Boys, Los Saicos con Erwin Flores en la voz y quienes procedían del distrito de Lince al igual que Los Steivos y que fuera liderada por la magistral voz y a su vez bajista de la banda llamado Frank Privette y, en esos días el locuaz Jean Paul “El Troglodita” amenazaba con destruir las instalaciones de cines y televisoras en cada presentación, como lo hizo alguna vez en el antiguo Canal 4. Al poco tiempo, emergería la tercera ola de conjuntos y quizás las más populares de la época como Los Yorks, Los Shains, Los Drags, Los Doltons, Los Silverstons y también finalizando esta ola llegarían Los Belkings, Los Holys y Los Zanys.Ya alrededor de 1967 hacia delante aparecerían, la cuarta ola de agrupaciones lideradas por la calidad y performance de los Traffic Sound, Los Texao (Arequipa), Pepper Smelter, The Same People, Los Nuevos Shains, El Polen, Los Mads. Al poco tiempo se darían a conocer Dr. Wheat, Kabul, Telegraph Avenue. Y es sinceramente impresionante el número de conjuntos no solo de Lima si no también de provincias y, los cuales no podríamos de dejar de mencionar como a Los Siderals (Ayacucho), Los Teddys (Iquitos), Los Darlings (Huánuco), El Celendino y su conjunto (Cajamarca), Los Águilas (Trujillo) y Los Espectros del Cuzco quienes después formarían el legendario grupo El Trébol, quienes ya en los setentas cantaban en quechua, por si acaso, si es que no lo sabían, bueno.
Y ya desde hacía mucho tiempo las bandas ya componían, porque es muy mezquino y cretino el afirmar sin conocer a profundidad la historia, que todas las bandas del rock peruano copiaban, porque eso es totalmente falso .El rock nacional de los 60s y 70s es una caja de pandora, tiene un ritmo, una cadencia y quizás lo que nos faltó fue profesionalismo y el criterio y lucidez necesaria para converger en metas específicas. Lo cual será materia de otro artículo. Pero como ave fénix, nuestro rock nacional de antaño empieza a ser revalorado y editado también, tanto en Europa como en los EEUU. Si no preguntémosle a Los Saicos, Traffic Sound, Laghonia, Los Belkings o a Los Yorks, qué incluso han sido editados en lugares tan distantes como Grecia por ejemplo. El rock nacional tiene 47 años de existencia ya sea con sus quiebres, desencuentros, rupturas o accidentes. Es por eso que hoy estamos acá para darlo a conocer y para que las generaciones que vengan sepan del legado y del recuerdo de las primeras épocas del rock peruano y por último, darle gracias a la vida por esta oportunidad. Es por eso que podemos decir ahora: Larga vida a la música rock hecha en nuestra tierra…
Tren Fantasma: Sótano Beat Numero 6
Tren Fantasma fue una banda que se formo alrededor de 1991 con Ricardo García
en guitarra fuzz y voz, Roberto Gagliardi en batería, Diego García en órgano, voz y guitarra fuzz y Arturo Vigil en bajo y sustancias prohibidas.Las bandas de garage nos traían locos, así versionábamos entre otros a los Electric Prunes y su increíble I had too much to dream (last nighht); no contábamos con la letra pues por esa época era más difícil conseguirla junto con esos grupos presicodélicos; sin embargo, las más de las veces se hacían jams interminables plenos de urgencia, salvajismo y libre expresión.
Intercambiábamos instrumentos comportándonos cual niños en su cuarto de los juguetes. En 1994, Roberto Gagliardi se ausento por motivos de salud.
Por el combo pasaron varios amigos como Daniel del Castillo, excelente compositor, lamentablemente fallecido por propia voluntad además de Rafael Euribe, guitarra y batería.
En este plan duramos unos cuatro o cinco años, al cabo de los cuales Ricardo García emprendió su “exilio” en Alemania y Diego García se unió a Manganzoides,llevando consigo el tema emblema de la banda:Tren Fantasma.
Cabe señalar que los mismos miembros de Tren Fantasma crearon el fanzine Sótano Beat en el año 2000.
HOLA ARTURO
ACABO DE CONSTATAR QUE LA REEDICION DE TARKUS / REPSYLCHED
DE LA ALIMAÑA ANDRES TAPIA ES UNA TREMENDA FARSA...
LA GRABACION FUE OBTENIDA DEL VINYL DE LAZARUS Y NO COMO SOSTIENE
DE SU MASTER ORIGINAL...(ESTA FUE DESTRUIDA EN MAG AL IGUAL QUE EL
SEGUNDO QUE NUNCA LLEGO A EDITARSE),,,ASIMISMO EL INSERTO CONTIENE
ARCHIVOS GRAFICOS Y DATA QUE ME FUERON PIRATEADAS SIN MI CONSULTA
Y LO QUE ES PEOR AUN ESTE PUTA QUIERE LLEVARSE TODOS LOS APLAUSOS
OLIMPICOS OBVIANDO DESCARADAMENTE LOS RECONOCIMIENTOS AJENOS
INDIGNA QUE SUJETOS CANIBALES COMO ESTE QUIERAN TENER DERECHO PROPIO EN LA HISTORIA DEL ROCK LOCAL....Y ANTE ESTE TIPO DE AMENAZAS
NO QUEDA MAS QUE DESENMASCARARLOS Y LAPIDARLOS EN SU LEY..!!!
ESPERO TUS COMENTARIOS
COCO
parece que por estos lares (osea perulandia) siempre habra uno o dos vivos que aprovechandose de la desproteccion de los derechos de autor de determinados grupos de los 60' utilizan en beneficio propio la imagen nombre y buena musica inedita de estos grupos. Que malos son, y que buitres para hacer eso, como dijo un popular locutor radial, el peruano si no es choro, es homosexual si no es homosexual es tuberculoso....
UN TROGLODITA EN DO MAYOR POR FAVOR… (homenaje a Jean Paul "El Troglodita -Verano 2005)
Escribe: Arturo Vigil
Madrugada del 29 de Julio del presente año, Lima dormía y algunos todavía seguían festejando el feriado de Fiestas Patrias. Y en esos instantes de frío extremo que sacudía la capital, la vida de nuestro amigo Enrique Telleria Dávila (59) años, más conocido por todos como Jean Paul “El Troglodita”, se extinguía, y poco a poco su vida se apagaba, hasta llegar el momento del desenlace fatal. El artista, el ídolo juvenil de los años sesenta, el loco querido de siempre termino de expirar. Y dejar este convulso mundo para siempre, y un gran vacío en las personas que supimos quererlo y estimarlo hasta la idolatría, ante todo, por su autenticidad.
Jean Paul, desde niño tuvo a la música como su principal afición, ya que a la edad de 10 años su tío Adolfo Tellería Solari lo grababa en viejas cintas de carrete, mientras el pequeño troglodita cantaba, tiempo después pertenecería al coro del colegio militar “Leoncio Prado” donde concluyó la secundaria, aunque sus padres siempre se opusieron a que se dedicara al canto y a todo lo concerniente a la vida artística.Pero el rocanrol y la rebeldía juvenil de los primeros años sesentas se impusieron, y poco a poco lo fueron convirtiendo en un personaje y después en toda una celebridad de la nueva ola y del rock nacional de aquel entonces.
En sus inicios en el mundo de la música, sería amigo del nuevaolero Enzo Roldán y juntos formarían parte de la pandilla de “Los Gatopardos” de Miraflores, aquellos muchachos que paraban en motocicletas y enfundados en casacas de cuero.
Jean Paul prontamente participaría en cuanto festival se le presentase, y en el cual ganaría un concurso musical realizado en el antiguo Canal 2 de propiedad de la empresa de radiodifusión Radio Victoria, los cuales posteriormente lo contratarían como artista exclusivo de dicho canal en 1962. La música de Elvis Presley, Little Richard y después Los Beatles lo conmoverían y es entre los años 1964 y 1965, donde empieza el boom llamado “Troglodita”, pero algunos años antes, había sido primera voz del grupo Los Delfines del Callao.
El destacado periodista Guido Monteverde, ya desaparecido, lo bautizaría artísticamente como “El Troglodita” y de paso la película “Europa de noche”, serviría de marco refencial para la creación de su personaje, y Jean Paul anotaría el hecho, ya que en dicho film el actor central era un cavernícola beatnik que salía cantando rocanrol con un mazo en la mano, en un escenario alucinante, donde al final terminaba destrozando todo y a su vez agrediendo a quienes estaban a su alrededor.Con este personaje de ficción, simplemente Jean Paul se sentiría rápidamente identificado y lo llevaría a la realidad, y a un escenario juvenil sediento de emociones fuertes y que antes de la llegada del Troglo, era sinceramente súper aburrido.Como lo haría dramáticamente real en una recordada presentación en el Canal 4, donde destruyó todo el decorado del escenario, volando sillas y todo lo que encontraba en su camino.Es decir,la música rock asumida en su mas cavernosa interpretación, y cuyos arrebatos conmocionarían y preocuparían a la opinión pública de aquel entonces, al ver a un joven enfundado en un traje de leopardo y posteriormente al hippie psicodélico que pareciera haber salido del mismo Carnaby Street. Para muestra, remitámonos a la revista “Ecran” de 1968 en la que se decía: “Jean Paul esta vestido con un pantalón azul eléctrico, una camisa rosada con vistosos estampados, unos lentes gigantes y una corbata ploma ¡pobre Ringo Starr!”…
Pero sigamos con los inicios del Troglo en la música, mucho antes en 1965 en el sello DisPerú conocería a la primera promotora del rock peruano la cual se llamaba Rebeca Llave y que fue su manager personal, ya que le daba muchos consejos y además le proporcionaba canciones y discos que llegaban a esa casa discográfica, para que pueda estudiarlos e hiciera versiones al particular estilo de “El Troglodita”.
En esos días grabaría “El tema del troglodita” y “El dólar agujereado”, temas que marcarían el inicio de su ascendente carrera.Rebeca Llave tiempo después se convertiría en gerente de producción del sello, y descubriría a Los Saicos y a Los Golden Boys, con quienes Jean Paul compartiría muchas veces escenario, ya que Erwin Flores vocalista de Los Saicos,fue muy amigo del Troglodita y con quienes a veces cantaba en restaurantes del centro de Lima como “El Marios” y “La Gruta Azurra”, creando una especie de improvisadas peñas roqueras.
El primer larga duración de Jean Paul se llamaría “Tengo un Mustang”,en el cual habría excelentes versiones de Los Hollies y Los Animals y de toda la magia del sonido beat de aquel entonces, para lo cual contó con el aporte musical de Frank Privette y Los Steivos, como banda de apoyo para la elaboración de este disco.
Ya la fama, la televisión y todo iba en ascenso mas las noches de bohemia, en locales como “El Neptuno” y “El Dragón” donde siempre llegaban excéntricos personajes extranjeros, que le darían una atmósfera especial al ambiente.En dicho recinto, había un pianista de jazz llamado Miguelito Reyes que en más de una ocasión, disfrutaría de interminables cesiones musicales junto con Jean Paul y en donde también tocaba Mario Pastor quien era baterista de Los Steivos, quien una noche su novia se separaría definitivamente de él y lo cual motivaría que este, terminase con su vida metiéndose un balazo.Asi fueron estas historias… y mientras tanto Jean Paul, quien tocaba la guitarra horas tras horas escuchando a su ídolo Bob Dylan, al que siempre manifestó su total admiración.
En esos días, juntaba dinero para viajar a Europa y tratar de continuar con su carrera musical, ya que en el Perú las cosas se ponían un poco duras.Y el pelo largo y la extravagancia que siempre identificó a Jean Paul, le traería más de un problema y es en 1969 donde se lo llevarían detenido a Seguridad del Estado, en plena época del gobierno del general Velasco, por lo cual también detendrían a muchos hippies criollos…
Ya la permanencia del Troglodita en el Perú, se hacia difícil y por eso decide viajar primero a Centroamérica a fines de 1969 y después trasladarse a México, donde conocería al maestro Javier Bátiz (solista de rock y blues).Y es en donde recibiría la influencia del rock mexicano de ese momento, lo cual lo llevaría a realizar excelentes versiones del grupo Peace and Love y que se vería reflejado en el disco “Vudú” en 1972. Sus constantes viajes por Ecuador, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua donde llevaría su música y a su vez tener la oportunidad de participar en festivales internacionales, con los cuales impactarían al público por sus explosivas presentaciones.
Ya de regreso al Perú seria contratado por el sello MAG, para grabar el tema “Barba Azul”, después vendrían”Mi primer juguete”,”Soy un hombre”, que muestran a un Jean Paul mucho mas sólido y con una fuerza descomunal junto a arrolladoras descargas eléctricas, que envueltas en su voz lo convertirían en el primer solista roquero de nuestro país, ya que vivió en el literal extremo de su existencia, con su auténtica personalidad.
Vendría después su larga duración “Vudú”, y para lo cual contó con la participación de destacados músicos de la escena local como Ernesto Samamé de Laghonia y algunos músicos del Ayllu que apoyaron en instrumentos de vientos. En este disco, Samamé recrea excelentemente con su guitarra, el tema “Vudú” y cuya letra Jean Paul, escribiría para “defenderse de sus demonios internos” y que definitivamente lo convierten en todo un clásico del rock nacional de todos los tiempos. Además temas como “Any time”,”Te amo mas”,”Everything is gonna chance” y “Pórtense bien” son muestra de esta importante obra musical.
Lástima que este trabajo y los mencionados anteriormente, nunca tuvieran difusión masiva y solamente hayan sido irradiados en los programas de la desaparecida Sra. Nelly Mendivil vía Radio Miraflores.Ya con el tiempo, El Troglo pasaría por distintos sellos discográficos como El Virrey y Sono Radio, en las que grabaría algunas bonitas baladas en que las que registraría para la posterioridad estupendas interpretaciones, como también temas de su autoría.
Pasarían ya los años, y Jean Paul volvería siempre a la búsqueda de su estrella, que siempre la supo alumbrar, cantando en todos los lugares que podía y recobrar el brillo de sus primeros éxitos en la vuelta de las matinales, allá en la mitad de los años ochentas y seguir como viejo profeta del Beat Nacional y anhelar por siempre, el querer tener una banda de rocanrol a su disposición,y poder darle vida a sus muchas composiciones y así como también poder cantar temas de Los Saicos,con su estilo aguardentoso y de ultratumba, que pudimos constatar en grabaciones caseras que el realizaba,además de interpretar viejos clásicos del rock entre otros…
Hoy querido Troglo, ya estarás en este momento viajando en tu viejo Mustang del 65 por todo el celeste camino y para toda la eternidad, ya que siempre fuiste un eterno adolescente, que en silencio recorrerás todas las noches Jesús Maria, tu distrito de siempre y al que nunca pudiste volver, pero hoy ya lo podrás hacer.Por eso solo podemos decirte, vive y corre por siempre con nosotros, leyenda del rock peruano…
PUBLICADO EN LA REVISTA ESQUINA Y FANZINE ONLY SIXTIES (VERANO DEL 2005)
ALGUNAS VERDADES NADA MAS...
Arturo Delgado Galimberti
Sótano Beat . Historia de fundadores y de complotadores. De amistades deshechas y calumnias arteras. Y todo al final se redujo a una artimaña publicitaria tan barata como la lealtad de sus protagonistas.
Al comienzo, sin embargo, había otros lemas. Arturo Vigil y Diego Bitch, tras adelantarme telefónicamente lo que se traían entre manos, se reunieron conmigo un verano de 2001 en un chifa de la avenida Canevaro, en Lince. Se veían ansiosos, expectantes. Después de mucho tiempo de divagaciones y relajamientos, al fin parecían decididos a lanzar el fanzine. El nombre se le ocurrió a Arturo Vigil (en verdad lo tomó “prestado” de un disco de pop-rock argentino de los años sesenta): Sótano Beat. Nos encantó la propuesta. No le mezquiné entonces y no le mezquinaré ahora la paternidad de la idea de Sótano Beat a Arturo Vigil, y tanto le corresponde la autoría que ha llegado a ser conocido con el sobrenombre de Arturo Sótano.
Lo que siempre me ha sorprendido de toda esta historieta tragicómica es la facilidad con que uno de los cómplices del desaguisado, Diego Bitch, vendió al diablo sus seudoidearios sesenteros por unas cuantas reseñas y fotos en Somos. Sólo él sabe por qué fue de traición en traición como una ramera perdida entre los arrabales y el fango. En aquel primer encuentro, D. Bitch no discriminó las colaboraciones ni limitó los alcances de los artículos: si bien el fanzine debía ser esencialmente sobre el rock de los sesenta, aceptó de buena gana que se escribiera sobre una banda ochentera como Let’s Active (colaboración de su hermano), una biodiscografía de Neil Young (de mi factura), reseñas de discos de casi todas las épocas y tendencias, meditaciones filosófico literarias sobre Frankenstein (de la pluma de Ricardo Bitch, quien aún no entraba a escena), un artículo-ensayo sobre Kenzaburo Oé (otra de mis colaboraciones), y más. La única objeción de D. Bitch fue con relación a la tecnología que se emplearía para el diseño: el fanzine debía parecer escrito en una máquina mecánica como las de antaño y las ilustraciones debían pegarse a mano. Cada uno armaría las páginas de sus artículos como le viniera en gana. De más está decir que nos encantó la propuesta. En una época donde abundan los diagramadores “creativos”, el photoshop y los escaners, había cierta honestidad estética en editar un fanzine como en los años aurorales en donde no cabía semejante plaga tecnológica. Era un fanzine, después de todo, no un burgués magazine.
Uno para todos...
No pretendo llevarme los laureles por el primer número, pero nadie podrá desmentirme si afirmo que no sólo más de la mitad de los artículos fueron redactados por quien esto escribe, sino que me encargué de la digitación de todas las colaboraciones, la corrección de los textos, la edición de los que necesitaban un verdadero trabajo de “corte y confección” y, para coronarla, la redacción del bilioso editorial (del cual sólo un párrafo intermedio fue agregado por Arturo Sótano y Diego Bitch). Se podría tomar aquello como protagonismo exacerbado, pero en ese caso era inevitable, en vista de que no había otra forma de armar un fanzine de 32 páginas con un solo artículo de Diego Bitch, dos de Arturo Sótano y unos cuantos retazos sacados del baúl de Ricardo Bitch. Además, a nadie se le impidió escribir ni colaborar; la escasez productiva del resto del comité editorial no era, pues, mi responsabilidad. Pero si yo esperaba que me hubiese ganado alguna suerte de respeto del clan Bitch, pronto caería en la cuenta que los códigos de honor no encajaban en sus planes. Tras los abrazos, las miradas festivas y las carcajadas abruptas en la celebración del número inaugural de Sótano Beat emergía una sombra siniestra que ocultaban con sonrisas nerviosas. Al parecer el clan me percibía como un invasor y esperaba el momento apropiado para echarme a un lado. El momento llegó cuando aterrizó el avión que trajo a Ricardo Bitch de Alemania.
Antes hubo algunos indicios. Como cuando una apacible noche Arturo Sótano y yo nos encontramos de casualidad con Pedro Psicosis en la cuadra 11 de la avenida Arenales. Para ese tiempo, el flamante Sótano Beat ya había sido distribuido entre propios y extraños, y se exhibía en los antros más concurridos por la fauna rockera. Psicosis hizo entonces un comentario que me pareció una broma involuntaria de mal gusto: “¡El editorial que escribió Diego Bitch está explosivo!”. ¡D. Bitch se había adjudicado ante Pedrito Psicosis la autoría de un extenso editorial del cual él tan sólo había pergeñado un par de líneas inofensivas y olvidables! Tuve que aclararle a Psicosis que ese texto dinamitero lo había escrito yo y no aquel triste personaje. No era la primera vez –ni sería la última– que descubría esa actitud propia de alimañas del clan Bitch. Por lo demás, de Diego Bitch conocía de sobra sus imposturas y su figuretismo culposo, así como su talento especial para calcar los dibujos (textos y canciones) de otros y luego firmarlos como propios. Justamente una prueba de su mitomanía incontrolable era “su” artículo sobre las bandas norteamericanas de garage, curiosa clonación de un dossier de la revista española RDL. Pocos años después, D. Bitch reincidiría públicamente en sus malas costumbres: grabó con Los Manganzoides “su” composición “Lluvia de fuzztones”, cuyos acordes, armonías y compases, por no decir la melodía entera, sonaban sospechosamente similares a una canción de los Fleshtones.
Era comprensible que una alimaña como D. Bitch fuera elegido por su congénere Ricardo Bitch para sostener una reunión apenas éste bajara del avión que lo trajo de Alemania. Los pormenores de la conversación no los conozco, pero del entuerto nació la idea –plasmada en el segundo número de Sótano Beat– de buscar nuevos aliados.
Mientras tanto, todo aparentaba normalidad. Distribuíamos el fanzine, asistíamos a entrevistas radiales, coordinábamos futuras acciones. Nada más concreto que eso. Hasta que de algún rincón partió la convocatoria a un cónclave para preparar el siguiente número. Ya había fecha. La víspera de la junta, Ricardo Bitch me invitó a su casa y, luego de comentar discretamente el Sótano Beat editado por mí, me mostró una serie de fanzines alemanes e ingleses, a todo color y full computadora. Hubo un primer desacuerdo y contrapunto de opiniones; supongo que esa noche R. Bitch entendió que yo sería “un hueso difícil de roer”. El Día D de Sótano Beat, que abrió una grieta amical y preparó el terreno para sucesivos cismas, nos vimos las caras nuevamente en el chifa de Canevaro, pero esta vez hubo dos invitados insospechables. La mesa la rodeábamos Roberto –insospechable–, yo, Ricardo Bitch, H. Hobbit –otro hasta entonces insospechable, a quien por semejante seudónimo también se le ha llegado a conocer como “el señor del anillo”–, Diego Bitch y Arturo Sótano. El primer cuarto de hora transcurrió entre las banalidades presumibles y las patochadas de circunstancias. Lo que siguió fue un tinglado infame. Ricardo Bitch sacó su libreta de apuntes y tomó la iniciativa de estructurar el contenido del próximo fanzine. Me reiteró una crítica que yo había aceptado hidalgamente la noche anterior en su casa: era cierto, me había extendido quizá demasiado al escribir el artículo sobre Neil Young (¡ocupaba ocho páginas del fanzine y en tipografía pequeña!). Sonaba razonable que, ahora que había más colaboradores, se limitara la extensión de los artículos. Entonces Diego Bitch intervino con una frase que repetiría esa tarde como un coro: “Arturo, dejemos que Ricardo B. se encargue del segundo número”. Ya escribí que el primer número lo había armado prácticamente yo solo en mi computadora, aunque el crédito de ello lo asumió implícitamente el comité de Sótano Beat. “Bien, le dije a D. Bitch, aquí hay un comité editorial; si te refieres a que Ricardo B. recepcione las colaboraciones, me da igual”. Un aire denso y enrarecido recorría el ambiente. “Sí, intervino Ricardo B., pero hay que realizar algunos cambios. El primer número está muy bien, pero como te dije ayer, parece más una revista que un fanzine, hay un tipo de colaboraciones que no me interesa incluir... las de literatura, por ejemplo. La idea es que sea sólo de rocanrol”. Ése era el gran problema. A mí me interesaba un fanzine cuya redacción y contenido no tuviera nada que envidiarle a una revista “seria”. Me molestaba (me molesta aún) escribir para un adolescente tarado que sólo quiere entretenerse con anécdotas idiotas de sus “héroes” del rock. No se necesita demasiada perspicacia para entender que muchos de los que estaban sentados a la mesa no pensaban igual. Ellos querían un fanzine de fotogramas y anecdotarios. Al contrario, lo que siempre he rescatado de esta especie de publicaciones es su actitud e idearios contraculturales, junto con su hechura artesanal; eso –al menos para mí– no significa pésimas redacciones, ni vacío de contenidos, ni poco texto y abundancia de cromos, ni mucho menos escribir “sólo de rocanrol”. Aunque Ricardo Bitch tenía más objeciones: “Tampoco queremos artículos contra algo o contra alguien, sino artículos de fan... si no nos gusta algo, pues no lo incluimos... creo que esa debería ser la directiva”, soltó. Es decir, querían sacar su álbum cromado de los fans del Chavo del Ocho. Sólo había que reemplazar al personaje cómico mexicano por el vocablo “sixties” y la analogía calzaba perfectamente. Bueno, sin crítica ni textos lapidarios, obviamente ya no sería el fanzine Sótano Beat original aunque mantuviese el nombre, y yo empezaba a quedar fuera de juego. El fanzine también es un buen espacio para denostar a seudoartistas y botar la bilis acumulada por tanta mediocridad encumbrada; obviamente, tiene su costo: no se puede contentar a todos ni menos librarse de las reacciones airadas. En el primer número había publicado una diatriba contra Manu Chao, a quien consideraba (y considero) un cantante mercenario, oportunista y algo cantinflesco, muy aparte de su nulidad musical. Ese artículo me valió que un tal Hakim de Merv, parapetado en la difusa realidad virtual del internet, lanzara desde un portal cuyo nombre no recuerdo infundios contra mi persona. Le respondí con un mensaje por correo electrónico que lo trastornó tanto que durante meses no cesó en enviarme virus a mi correo Hotmail. Poco tiempo después, el mismo personaje intentó exorcisar sus demonios desautorizando mi “infame artículo” con una parrafada incluida en la edición especial de la extinta revista Caleta, llamada Caleta Finale, donde citaba frases de mi artículo fuera de contexto. Pero, al margen de subjetivismos, los argumentos de mi crítica aún no han sido rebatidos.
Si existían ya suficientes razones para darme por vencido en mi inútil lucha por incrementar las neuronas en el fanzine, la tozudez del clan Bitch no me dio tregua ni para tomar aliento, cuando anonadado escuché las voces de aprobación de Diego Bitch y Arturo Sótano, otrora enemigos del diseño gráfico por computadora y el photoshop, a la manida propuesta de Ricardo B. de “modernizar” gráficamente Sótano Beat. Fue en ese momento en que me retiré al baño, no exactamente porque me provocaran arcadas, sino porque necesitaba unos minutos de soledad para comprender cómo había podido liarme con tamañas sabandijas. El único que con el tiempo se reivindicó fue (es fácil suponerlo porque de lo contrario no escribiría aquí) Arturo Sótano. Y su reivindicación fue tan contundente que el clan Bitch no tardó en meterle zancadillas, jugarle sucio y mezquinarle logros en cuanta oportunidad se le presentara. Sin embargo, curiosamente los medios de prensa asociaron desde temprano Sótano Beat con un solo nombre: Arturo Sótano. Fue a él a quien Franklin Jáuregui convocó para escribir y formar parte del comité editorial de Esquina, la revista de rock más longeva en el Perú y una verdadera escuela para quienes la leímos con devoción en los convulsos años ochenta. Él fue asimismo el único de Sótano Beat a quien Pedro Cornejo recurrió y agradeció textualmente en su libro dedicado al rock nacional por haberle proporcionado información, ilustraciones y discografía básica sin la cual, en mi opinión, el libro de marras hubiese sido un verdadero fiasco como trabajo de investigación del periodo auroral del rock peruano. Pero esos y otros asuntos ya se encargará de dilucidarlos en su día el propio Arturo Sótano.
No todo lo que brilla...
Después de tres meses de la infamia, y luego que yo lanzara un nuevo fanzine intitulado La Secta del Ruido con la colaboración de alguna gente arrancada del Sótano Beat original, el clan Bitch publicó su fanzine renovado. En la portada aparecía una ilustración impresionante de un monstruo de las películas de serie “B”. El diseño denotaba la presencia entre bambalinas de un profesional de la diagramación: H. Hobbit –quien desde ese momento se unía al clan como Hugo Bitch– se había encargado de la transmutación gráfica del fanzine. En cambio, La Secta del Ruido fue una réplica exacta del Sótano Beat original, donde sólo troqué los nombres. Mi fanzine preservó los artículos extensos, la rusticidad de la tipografía, la variedad temática y, por supuesto, el modesto diseño. El Sótano Beat del clan Bitch se había aligerado considerablemente con relación al contenido y eso se observaba desde los agigantados caracteres hasta la brevedad de la mayoría de los textos. En compensación, la calidad de la impresión, que se manifestaba en la pulcritud de las ilustraciones, era de primer nivel. Como no me había enemistado (aún) con ninguno del clan tras abandonar por propia decisión y riesgo Sótano Beat, me reuní con Ricardo B. una tarde para intercambiar fanzines. En esa ocasión, luego de hojear el flamante número, deslicé un comentario –“no todo lo que brilla es oro”– que me valió una reprimenda verbal de su parte, en la que parecía confundir adrede lo que era la expresión de una crítica, con sentimientos y actitudes negativos como la envidia y la deslealtad. El asunto era más curioso porque, desde que les comuniqué mi decisión de separarme del grupo y editar mi propio fanzine, Ricardo B. se había convertido en un paladín del juego sucio en varias oportunidades. No sólo tachó mi nombre de los créditos de Sótano Beat original antes de obsequiarle un par de ejemplares a Franklin Jáuregui, después de que este nos entrevistara en la radio, sino que intentó una velada campaña de desprestigio entre los amigos de los centros de venta calificándome de “sectario”. No, si todavía no está claro, yo no me retiré de Sótano Beat por sectarismo, sino porque desde la llegada de Ricardo B. habían realizado tantos cambios de concepto en el fanzine y habían limitado tanto mi participación en él que cualquiera con un poco de sentido común lo hubiera sobreentendido como una invitación para desembarcar la aventura. Y eso fue lo que hice. Luego, cuando buscaba el nombre para mi fanzine, Arturo Sótano me sugirió usar el título del editorial del Sótano Beat original: La Secta del Ruido, título que por lo demás él acuñó inspirado en una casa de venta de instrumentos que auspiciaba la conocida revista argentina Pelo. El fanzine nació y murió súbitamente, porque la crisis económica me terminó de ganar la partida y tuve entonces preocupaciones más importantes que gastar energías en ese lío de mentecatos.
La historieta continuó lamentablemente. Los dejé de ver un buen tiempo y me sumí en el trabajo, y dediqué mis esfuerzos en escribir reseñas de crítica literaria en la columna “La Lengua Absuelta” –nombre que me presté de una obra de Elias Canetti– que publiqué entre 2002 y 2003 en el diario Liberación. Se podría decir que hasta ese tiempo el único del clan Bitch que oficialmente rompió todo lazo amical conmigo fue Ricardo B., de manera unilateral, porque no pudo soportar que le expresara algunas verdades por correo. Él había publicado en el renovado Sótano Beat una apología de Los Shain’s, donde combinaba la erudición discográfica con el elogio desmesurado de los “talentos” de la banda. Siempre he respetado a un fan de rock, porque yo mismo lo soy (y acérrimo), pero lo que sí me disgustan son los mitómanos que se valen de faramallas para “hacer fama” y complacer su megalomanía. Si Ricardo B. hubiese escrito un panegírico a Lou Reed se lo hubiese creído, pero no entendía cómo en el lapso de dos semanas podía convertirse en un fan –en fase terminal– de Los Shain’s. Esto era tan cierto como que cuando vino de Alemania el susodicho no había escuchado ni una mísera canción de esa banda sesentera: pidió prestado dinero a Diego B. para comprar en las galerías Brasil una moderna edición española en vinilo del primer disco de la banda y “saqueó” todos los casetes de Los Shain’s que Arturo Sótano tenía desde siempre. Todo lo hizo tan adrede que leerlo me produjo no sólo incredulidad sino hilaridad. Sin embargo, su payasada involuntaria no hizo que les tuviera más estimación a Los Shain’s de la que merece una banda de segundo orden, y esta opinión la mantendré aunque todos los garageros “sixties” de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y España cometan el despropósito de reivindicarlos, porque ya está probado que el disparate está globalizado.
Pero, como escribí, la historieta continuó. Ya no veía ni hablaba con nadie del clan Bitch, si bien sólo uno de ellos oficialmente se había enemistado conmigo. Con quien sí coincidía de cuando en cuando era con Arturo Sótano. Una noche me visitó abrumado. El clan le había recortado sus artículos y lo había arrinconado a un papel secundario en el fanzine; es más, lo mantuvieron al margen de las entrevistas que, por un mínimo sentido de lealtad de grupo, debieron realizar todos los miembros del comité editorial. La directiva contra él ya estaba consumada. Incluso buscaron protagonismo a través de medios de prensa como El Comercio y su revista Somos para “anular” la imagen que Arturo Sótano se ha ganado como un verdadero coleccionista del rock sesentero. Pero eso no era todo. Su bajeza de alimañas no tenía límites y atacaban por todos los frentes en su delirio desenfrenado por ocupar no sabemos qué lugar en la historia de la infamia. Aunque yo hace rato me había retirado de esas necias escaramuzas, en el tercer número de Sótano Beat, Diego B. mandó a uno de sus chacales a atacarme gratuitamente con una alusión textual que nuevamente me presentaba como alguien sectario a quien supuestamente sólo le parecía válido el rock con mensaje político. Debía yo de imaginar que mi “politización” era la causante de mi afición por cantantes y bandas de tan evidente “mensaje revolucionario” como Buddy Holly, Burt Bacharach, Paul McCartney, los Beach Boys, los B-52’s, Simon & Garfunkel, Duran Duran, entre decenas del mismo calibre, o mi admiración por baladistas “radicales” como Raphael de España, en un amplio espectro en el que por supuesto también cabían grupos con un discurso político y confrontacional como X, Gang Of Four y The Clash, entre muchos otros. Pero el colmo y lo que, en definitiva, selló mi alejamiento de todo ese submundo en que están enfangados los del clan Bitch fue haber reeditado el primer número Sótano Beat eliminando no sólo mis créditos sino varias páginas que yo había escrito, saltándose con la mayor conchudez la valla de cualquier permiso al respecto. Un gancho de izquierda a Hugo Bitch y un ultimátum a Diego Bitch fue suficiente para que se escondieran en sus madrigueras, hasta hoy.
Los rezagos de esa experiencia con Sótano Beat y La Secta del Ruido se manifestaron hace ya un año, a propósito de una conferencia sobre rock y contracultura que dicté en el centro cultural del Británico de Miraflores, dentro de un ciclo titulado “Teoría para la contracultura” que organizara Rodolfo Ybarra. Un periodista mendaz de Caretas nos citó para una entrevista y, no bien se enteró que yo era aquel que abandonó Sótano Beat, sospechosamente comenzó a anotar en su libreta dos frases de cada respuesta y nos despidió un tanto incómodo. Es cierto que nuestras declaraciones no eran “vendibles”, de modo que nunca se sabrán sus verdaderos motivos –ni importan ya sino como curiosa anécdota– para desechar la publicación de la conversación y omitir cualquier información del evento. En cambio, sí fue evidente cómo Fidel Gutiérrez se montó en un extenso artículo sobre Love que publiqué en mi fanzine La Secta del Ruido, que él mismo me lo compró hace cuatro años, para escribir uno sobre la misma banda en la revista Freak Out como si hubiese descubierto la “pólvora”. Ya sé que la diferencia es que a él lo van a reseñar sus amigotes de Somos, pero para la próxima vez, le recomiendo que sea un poco más original e investigue más: la historia del rock es un baúl lo suficientemente amplio para encontrar muchas sorpresas valiosas.
Cuando decidí escribir esta crónica, a solicitud de Only Sixties, puse como condición que fuera publicada tal y como lo hubiese redactado, lo cual fue aceptado por Arturo “Sótano” Vigil con la bonhomía que lo caracteriza. La censura, los recortes, las omisiones obligadas, se acabaron al menos en este espacio donde tienen su reino las palabras libres. Saludos por eso a Only Sixties y fin del réquiem para Sótano Bitch.
*Escritor. Ha publicado las novelas La Ruptura y Los Espejos del Infierno. Ha escrito artículos de crítica literaria y reseñas de rock en varios medios de prensa (El Sol, Cambio, Liberación, Alter Ego). Fue cofundador de Sótano Beat. Actualmente prepara un ensayo sobre rock, cuya publicación se prevé para este año.
PUBLICADO EN EL FANZINE ONLYSIXTIES (VERANO DEL 2005)
PIONEROS DEL ROCK NACIONAL 1958 - 1975...INCA BEAT
En 1962, Los Delfines se divertían con el twist, surf y el rock instrumental
Por: Arturo Vigil
La mañana de un día cualquiera de 1962, en las aulas del colegio San Antonio del Callao, un grupo de muchachos, piensan y alucinan formar su propio conjunto musical. El Rock and Roll y el Twist con sus ritmos enloquecedores explotan en sus frenéticos y compulsivos corazones.
En esos días todos los temas del Pop rock americano, disputaban el gusto y la preferencia de muchos adolescentes del primer puerto; también la “Nueva Ola Peruana” estaba en la cúspide de la popularidad, y faltaba tan poco para que los Beatles se apoderarán del mundo y lo hicieran suyo para siempre. Así los Delfines vivirían y quedarían en el recuerdo de muy pocos, para ser rescatados después de 41 años por nuestro Sótano Beat de siempre, y esta es su historia…
Como agrupación nació en los jirones Ilo y Nazca, detrás del Cine Sáenz Peña, precisamente en la casa de Jorge Rossel, integrante de la banda, quien vivía a pocos metros de la casa de uno de los integrantes de Los Incas Modernos, que por cierto también procedían del Callao.
Pero sigamos con los Delfines, que lo conformaban Jorge Robinson (Voz), Federico Valente (primera guitarra), Carlos Denegri (segunda guitarra), Jorge Rossel (bajo), Otto Bravo (saxo) y Enrique Trujillo (batería).
El impulso y la decisión, los convence para acondicionar pastillas eléctricas a sus guitarras acústicas y las viejas radios que tenían en casa, fueron convertidas en rústicos amplificadores; ya que con el correr de los meses, comprarían instrumentos de la marca “Eko” (italiana) y emplearían efectos Vibrator y Tremoler en sus posibilidades de experimentación musical.
Debutarían en un festival realizado en el Colegio San Antonio que los vio crecer, después vendrían matinales en los Cines Tauro, Brasil, Ídolo, Diamante, Tacna y el Embassy donde fueron a tocar por un día y se quedarían contratados por dos semanas.
En esos locos años compartirían escenario con Los Apaches, Magnetos y Los Cinco Dedos todas del Callao por supuesto. Jorge Robinson, primera voz de Los Delfines recuerda:”Siempre fuimos invitados al canal 2, que era la única estación de televisión que tenía un amplio estudio y Sergio Vergara animaba en dicho canal, el cual tenía sus instalaciones en la avenida Tacna.Y no podemos olvidarnos del programa "Los Fantasmas se Divierten" con la conducción de Vilchez Vera, donde fuimos el grupo estrella”,recuerda Robinson.
El repertorio de Los Delfines incluía temas de Los Ventures, Los Eagles (Ingleses), Beatles, Del Shannon y Chubby Checker, y el mismo Federico Valente, primera guitarra de Los Delfines nos da la particular visión acerca de los grupos de aquella época y como se pensaba en ese entonces “Nosotros tocábamos por diversión y muy poco componíamos, porque había muy buena música que venia de EE.UU., Argentina, México y es precisamente de ese país, que llegaron Los Loud Jets con sus impresionantes guitarras eléctricas, ya que era todo un espectáculo verlos y aprecialos".
Ahora imagina a Los Delfines, en una de sus tantas presentaciones en las que ellos acostumbraban a salir con sus clásicos polos de mangas tres cuartos de color azul “eléctricos” y blancos, con pantalón negro o azul oscuro. “Por cierto todos estos polos fueron comprados en el Mercado Central” anota Jorge Robinson.
Dentro de los innumerables sucesos que tuvieron que afrontar Los Delfines, cuentan que un día fueron citados al puerto a la medianoche, para grabar un comercial que nunca salió en TV y que ni ellos mismos recuerdan de que producto o servicio se trataba, pero lo cierto es que fue una muy mala experiencia y que no tuvo ningún sentido, el tener que soportar ese frío extremo, tocando en plena madrugada y a la vez grabando dicho comercial en un barco.
En Los Delfines muchos vocalistas pasaron, después de que Jorge Robinson se retirara.Prontamente se enrolaría el disparatado y excéntrico Jean Paul “El Troglodita”, a quien conocieron en un festival realizado en el local de un partido político muy conocido allá en la Av. Alfonso Ugarte, dice Federico Valente al respecto : “Jean Paul entró a bailar y empezó a cantar, se acopló sin querer a nosotros y nos acompañó un año, después vendría Eddy Núñez y Dino Cabello, (quien sería posteriormente la primera voz de Los Dacios)”.
En esos años de locura beatle, Los Delfines harían un especial para la televisión, con la música de los melenudos de Liverpool y en ese musical fueron apoyados en guitarras por el desaparecido músico Mario Pastor quien vivía en Lince, esa actuación fue por el 20 aniversario de Radio Victoria (Canal 2) en la que Los Delfines harían una jocosa interpretación de muchos temas de Los Beatles y con toda la parafernalia incluída, es decir gritos y bullicio por doquier, tocado en vivo y en directo.
Federico Valente recuerda nostálgicamente esa época: “Con el tiempo Los Delfines, somos considerados los amos de la simpatía, ya que le ganábamos a muchos conjuntos, las chicas nos preferían a nosotros y decían que teníamos dominio de escena".
A fines de 1966, el grupo se desintegraría y Jorge Robinson resumiría en palabras, el amateurismo de los primeros músicos del rock nacional de la siguiente manera: “Nosotros tocábamos por diversión, sin pensar en que nos pagaran, después de nosotros, muchos llegaron con otra mentalidad y si es que invertían tenían que recuperar y ahí nació el empresario comercial, que tenía más visión, además que las disqueras ofrecían grabaciones a bajo precio y se puede decir que con nosotros...se terminaron los buena gente”.
PUBLICADO EN LA REVISTA ESQUINA (VERANO DEL 2004).
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por fobor
yo cpie esto:
El propio René Descartes, como aparece en el prefacio, divide su Discurso en seis partes:
[editar] Primera parte
Constituye una autobiografía intelectual en la que Descartes pone en duda todos los conocimientos aprendidos a lo largo de su educación. En esta primera parte René propone un nuevo método para llegar a un saber que sea seguro. Al mismo tiempo realiza una rotunda crítica de las ciencias y de la filosofía escolástica de su tiempo. Tras este rechazo admite que sólo las matemáticas y el conocimiento de otras gentes, mediante los viajes, ofrecen un saber seguro, pero Descartes termina rechazando también los viajes debido a que las contradicciones que existen entre unos pueblos y otros no le permiten descubrir la verdad. Concluye diciendo que la única forma de encontrar la verdad es en uno mismo.
[editar] Segunda parte
Al principio de esta segunda parte nos habla de un cuartel invierno en el que junto a una estufa dispuso de la tranquilidad necesaria para empezar a elaborar su método. Señala a continuación que las ciencias al haber sido realizadas por múltiples autores, cada uno con su diferente opinión, no son portadoras de un verdadero saber. Propone renunciar a esta diversidad de opiniones que nos han sido enseñadas y en su lugar elegir otras con nuestra propia razón. Descartes aclara que esta reforma no está encaminada a reformar la enseñanza oficial, ni el orden social, sino que sólo expone como él ha llevado a cabo una reforma de su propio pensamiento. Una vez aclarado esto, toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo que le rodea. A continuación expone de forma muy breve los fundamentos de su nuevo método, los cuales ha encontrado en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra. Estos fundamentos son tan sólo cuatro reglas:
“El primero consistía en no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era (…).”
“El segundo, en dividir cada una de las dificultades examinar en tantas partes como fuera posible y necesario para su mejor solución.”
“El tercero, en conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos (…).”
“Y el último, en hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada.”
Formuladas estas reglas Descartes las aplicó a las matemáticas, por ser consideradas el objeto más simple y claro. Gracias a esta aplicación adaptó el cálculo algebraico y el análisis a la solución de problemas. Concibió entonces el proyecto filosófico de fundamentar la ciencia en general.
[editar] Tercera parte
Descartes en la segunda parte había establecido la duda metódica para poder llegar a la verdad, pero él explica, en la tercera parte que, mientras se dedica a dudar de todo, tiene que crear una moral provisional que rija su vida. Esta moral provisional tenía una serie de máximas.
La primera consistía en obedecer las leyes y costumbres de su país, conservar la religión y guiarse por las opiniones más moderadas.
La segunda máxima consistía en ser lo más firme y lo más decidido en las acciones y en seguir las opiniones más dudosas como si hubieran sido verdaderas.
La tercera máxima consistía en cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo. Afirma que nada excepto los pensamientos están enteramente en nuestro poder.
Como conclusión a su moral provisional el primer pensador moderno decide dedicar toda su vida a cultivar la razón y a avanzar en el conocimiento mediante el uso de su método. Para poner en práctica el método Descartes decide ponerse a viajar y conversar con los hombres. Durante nueve años se encarga de esta tarea sin embargo durante este tiempo aunque avanza mucho en el conocimiento de la verdad no consigue encontrar los fundamentos de una filosofía “más cierta que la vulgar.” Para realizar esta nueva filosofía se dirige hacia Holanda donde la Guerra de los Treinta Años le ofrece el marco ideal para dedicarse a esta tarea.
[editar] Cuarta parte
La cuarta parte es el capítulo central del Discurso del método y en ella Descartes crea una nueva filosofía siguiendo las reglas del método expuestas la segunda parte.
Lo primero que hace es poner en práctica la duda metódica, es decir, duda de todo lo que existente y esto le lleva al primer principio de su filosofía: cogito, ergo sum (pienso, luego existo) puesto que mientras piensa que todo es falso es absolutamente necesario que él piense y, por tanto, es alguna cosa y existe.
A partir de este primer principio Descartes establece la existencia de Dios. El primer argumento que da para justificar la existencia de Dios es que si tenemos conciencia de nuestra naturaleza imperfecta es porque sabemos en qué consiste una naturaleza perfecta.
El segundo argumento parte de nuestra propia imperfección, puesto que si nosotros que conocemos lo que es perfecto nos hubiésemos creado a nosotros mismos nos hubiéramos hecho perfectos. Por lo tanto se requiere un creador de nuestro ser, que tiene en si esas perfecciones, Dios, del cual depende todo y sin el cual nada podría existir.
El último argumento que da para justificar la existencia de Dios es que Dios, entendido éste como la perfección, es lo mayor que puede pensarse. Dios tiene que existir puesto que sino podría pensar algo más perfecto y eso seria Dios.
La existencia de Dios a su vez nos demuestra la existencia del mundo puesto que Dios al ser infinitamente bueno y veraz no puede permitir que nos engañemos al creer que el mundo existe. Dios garantiza la evidencia de nuestras ideas.
Pero Descartes, al final, aún teniendo en cuenta esto, afirma que es nuestro deber y no el de Dios, liberarnos de las ilusiones y evitar los errores.
[editar] Quinta parte
En este capítulo explica brevemente el contenido del Le monde. Aborda la explicación de la formación del mundo organizándolo todo en torno al problema de la luz: el sol la produce, los cielos la transmiten, la tierra y los planetas la reflejan, y el hombre es su espectador.
Tras esto establece las principales funciones del ser vivo. Sostiene que el corazón se dilata y se contrae debido al calor que emana y gracias a eso los “espíritus animales” son transportados a los diferentes órganos. Por último, Descartes prueba la distinción del hombre frente a los animales porque éstos carecen de pensamiento o alma racional. Afirma que el organismo de los animales es sólo una compleja máquina automática. Demuestra que los animales no tienen alma y que el alma del hombre es independiente del cuerpo e inmortal.
[editar] Sexta parte
En este último capítulo Descartes establece una serie de reflexiones sobre el alcance de la investigación científica e incluso se cuestiona la publicación de sus investigaciones sopesando las razones a favor y en contra. Así, en primer lugar, el progreso de la ciencia reporta múltiples beneficios materiales y morales. En segundo lugar, el progreso científico necesita la comunicación de las experiencias de otras personas.
Por el contrario, Descartes es reacio a la publicación de sus investigaciones porque estas pueden verse mezcladas en grandes controversias que le harían malgastar su tiempo.
Todas estas razones llevan a Descartes a publicar tan sólo el Discurso del método y los ensayos que le acompañan. Ya, al final de la obra, afirma que va a consagrarse a la medicina y de nuevo afirma que él no quiere ser importante en el mundo para poder así dedicarse al estudio sin obstáculos y no distraerse.
[editar] Reflexión sobre el Discurso del Método.
El Discurso del Método trata de ir más allá de la simple forma literaria, es el relato de la vida de Descartes y de las circunstancias que tuvo que atravesar para llegar a conocer un nuevo método que uniría todo el saber. Escrita en francés, el título Discurso del método (en francés, Discours de la méthode), por el que es conocido, es la forma abreviada del que constituía el original de la obra, Discours de la méthode pour bien conduire la raison et chercher la vérité dans les sciènces (Discurso del método para guiar bien la razón y buscar la verdad en las ciencias).
El hecho de que el Discurso estuviera escrito en lengua francesa rompía con la tradición que hacía del latín la lengua culta. Descartes con esto pretendía hacer una obra que fuese accesible a todo el mundo, incluso a los desconocedores del latín que eran la mayoría de la población, que debido a su precaria situación económica no habían podido estudiar en las escuelas. Descartes inauguraba así, una nueva forma de comunicación que sería fundamental para la formación de las llamadas escuelas filosóficas nacionales y que elevaría la lengua vernácula a medio adecuado para expresar la complejidad de la investigación filosófica.
En 1644 se publicó en Ámsterdam la traducción latina del Discurso a cargo de Etienne de Courcelles, titulada Specimina Philosophiae firmada por Descartes y que no incluía la Geometría, que sería traducida al latín en 1649.
Pese a su brevedad, el autor expuso en ella de forma ejemplar algunos de los principios esenciales de su filosofía y planteó temas que serían posteriormente desarrollados por él en otros ensayos. Lo que hizo Descartes fue percatarse de la necesidad de una reforma del entendimiento, para que la nueva ciencia, que se estaba fraguando al amparo del conocimiento matemático, pudiera triunfar. Para llevar a cabo esta reforma el primer pensador moderno creó un método de investigación que reunía las ventajas del análisis geométrico y del álgebra, pero sin sus defectos, gracias al cual hacía fácil lo difícil y descubría lo oculto.
El Discurso del método es, por tanto, una de las primeras obras de la filosofía moderna. Defendía la ruptura y la destrucción del viejo mundo medieval y la configuración de otro nuevo, el mundo de la Edad Moderna. En especial, planteaba la necesidad de fomentar una actitud de investigación libre, alejada de los argumentos de la decadente tradición escolástica que se enseñaba todavía en las universidades y que Descartes había aprendido y se había dado cuenta de su inutilidad. Asimismo, cabe señalar que en esta obra Descartes asumió plenamente los principios de la nueva ciencia y del valor de las matemáticas y es esto lo que ha llevado a Eduardo Bello Reguera ha afirmar que el Discurso es la construcción teórica que inaugura el pensamiento moderno.
[editar] Bibliografía.
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DESCARTES, R.: Discurso del método; traducción de ARNAU GRAS, H.; ed, Alambra, Madrid, 1987.
GARCIA BORRÓN, J. C.: “Descartes”, en Los grandes pensadores; vol.21, ed. Sarpe, Madrid, 1984.
RODIS-LEWIS, G.: Descartes biografía; traducción SANCHO, I.; ed. Península, Barcelona 1996.
DOMINGUEZ ORTIZ, A.: Historia Universal, III Edad Moderna, ed. Vicens Vives, Barcelona, 1983.
FERRATER MORA: Diccionario de filosofía abreviado; ed. Barcelona: Edhasa, 1985.
ABBAGNANO, N.: Historia de la filosofía, vol. 2, ed. Hora, Barcelona, 1982, pp. 163-184.
CHAUNU, P.: La civilización de la Europa clásica; traducción de SÁNCHEZ DE ALEU, D., ed. Juventud, Barcelona, 1976.
BERMUDO, J. M. y otros: Los filósofos y sus filosofías, vol. 2, VICENS Universidad, Barcelona, 1983, pp. 23-66.
VILLACAMPA, V.: CRISOL Enciclopedia Universal Carroggio, vol. Historia Universal, ed. Carroggio, S.A. de Ediciones, 1999, pp. 68-100.
ARÓSTEGUI SANCHEZ, J.; RISQUES CORBELLA, M. y otros: CRISOL Historia; ed. Vicens Vives, 2004, pp. 86-109.
El propio René Descartes, como aparece en el prefacio, divide su Discurso en seis partes:
[editar] Primera parte
Constituye una autobiografía intelectual en la que Descartes pone en duda todos los conocimientos aprendidos a lo largo de su educación. En esta primera parte René propone un nuevo método para llegar a un saber que sea seguro. Al mismo tiempo realiza una rotunda crítica de las ciencias y de la filosofía escolástica de su tiempo. Tras este rechazo admite que sólo las matemáticas y el conocimiento de otras gentes, mediante los viajes, ofrecen un saber seguro, pero Descartes termina rechazando también los viajes debido a que las contradicciones que existen entre unos pueblos y otros no le permiten descubrir la verdad. Concluye diciendo que la única forma de encontrar la verdad es en uno mismo.
[editar] Segunda parte
Al principio de esta segunda parte nos habla de un cuartel invierno en el que junto a una estufa dispuso de la tranquilidad necesaria para empezar a elaborar su método. Señala a continuación que las ciencias al haber sido realizadas por múltiples autores, cada uno con su diferente opinión, no son portadoras de un verdadero saber. Propone renunciar a esta diversidad de opiniones que nos han sido enseñadas y en su lugar elegir otras con nuestra propia razón. Descartes aclara que esta reforma no está encaminada a reformar la enseñanza oficial, ni el orden social, sino que sólo expone como él ha llevado a cabo una reforma de su propio pensamiento. Una vez aclarado esto, toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo que le rodea. A continuación expone de forma muy breve los fundamentos de su nuevo método, los cuales ha encontrado en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra. Estos fundamentos son tan sólo cuatro reglas:
“El primero consistía en no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era (…).”
“El segundo, en dividir cada una de las dificultades examinar en tantas partes como fuera posible y necesario para su mejor solución.”
“El tercero, en conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos (…).”
“Y el último, en hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada.”
Formuladas estas reglas Descartes las aplicó a las matemáticas, por ser consideradas el objeto más simple y claro. Gracias a esta aplicación adaptó el cálculo algebraico y el análisis a la solución de problemas. Concibió entonces el proyecto filosófico de fundamentar la ciencia en general.
[editar] Tercera parte
Descartes en la segunda parte había establecido la duda metódica para poder llegar a la verdad, pero él explica, en la tercera parte que, mientras se dedica a dudar de todo, tiene que crear una moral provisional que rija su vida. Esta moral provisional tenía una serie de máximas.
La primera consistía en obedecer las leyes y costumbres de su país, conservar la religión y guiarse por las opiniones más moderadas.
La segunda máxima consistía en ser lo más firme y lo más decidido en las acciones y en seguir las opiniones más dudosas como si hubieran sido verdaderas.
La tercera máxima consistía en cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo. Afirma que nada excepto los pensamientos están enteramente en nuestro poder.
Como conclusión a su moral provisional el primer pensador moderno decide dedicar toda su vida a cultivar la razón y a avanzar en el conocimiento mediante el uso de su método. Para poner en práctica el método Descartes decide ponerse a viajar y conversar con los hombres. Durante nueve años se encarga de esta tarea sin embargo durante este tiempo aunque avanza mucho en el conocimiento de la verdad no consigue encontrar los fundamentos de una filosofía “más cierta que la vulgar.” Para realizar esta nueva filosofía se dirige hacia Holanda donde la Guerra de los Treinta Años le ofrece el marco ideal para dedicarse a esta tarea.
[editar] Cuarta parte
La cuarta parte es el capítulo central del Discurso del método y en ella Descartes crea una nueva filosofía siguiendo las reglas del método expuestas la segunda parte.
Lo primero que hace es poner en práctica la duda metódica, es decir, duda de todo lo que existente y esto le lleva al primer principio de su filosofía: cogito, ergo sum (pienso, luego existo) puesto que mientras piensa que todo es falso es absolutamente necesario que él piense y, por tanto, es alguna cosa y existe.
A partir de este primer principio Descartes establece la existencia de Dios. El primer argumento que da para justificar la existencia de Dios es que si tenemos conciencia de nuestra naturaleza imperfecta es porque sabemos en qué consiste una naturaleza perfecta.
El segundo argumento parte de nuestra propia imperfección, puesto que si nosotros que conocemos lo que es perfecto nos hubiésemos creado a nosotros mismos nos hubiéramos hecho perfectos. Por lo tanto se requiere un creador de nuestro ser, que tiene en si esas perfecciones, Dios, del cual depende todo y sin el cual nada podría existir.
El último argumento que da para justificar la existencia de Dios es que Dios, entendido éste como la perfección, es lo mayor que puede pensarse. Dios tiene que existir puesto que sino podría pensar algo más perfecto y eso seria Dios.
La existencia de Dios a su vez nos demuestra la existencia del mundo puesto que Dios al ser infinitamente bueno y veraz no puede permitir que nos engañemos al creer que el mundo existe. Dios garantiza la evidencia de nuestras ideas.
Pero Descartes, al final, aún teniendo en cuenta esto, afirma que es nuestro deber y no el de Dios, liberarnos de las ilusiones y evitar los errores.
[editar] Quinta parte
En este capítulo explica brevemente el contenido del Le monde. Aborda la explicación de la formación del mundo organizándolo todo en torno al problema de la luz: el sol la produce, los cielos la transmiten, la tierra y los planetas la reflejan, y el hombre es su espectador.
Tras esto establece las principales funciones del ser vivo. Sostiene que el corazón se dilata y se contrae debido al calor que emana y gracias a eso los “espíritus animales” son transportados a los diferentes órganos. Por último, Descartes prueba la distinción del hombre frente a los animales porque éstos carecen de pensamiento o alma racional. Afirma que el organismo de los animales es sólo una compleja máquina automática. Demuestra que los animales no tienen alma y que el alma del hombre es independiente del cuerpo e inmortal.
[editar] Sexta parte
En este último capítulo Descartes establece una serie de reflexiones sobre el alcance de la investigación científica e incluso se cuestiona la publicación de sus investigaciones sopesando las razones a favor y en contra. Así, en primer lugar, el progreso de la ciencia reporta múltiples beneficios materiales y morales. En segundo lugar, el progreso científico necesita la comunicación de las experiencias de otras personas.
Por el contrario, Descartes es reacio a la publicación de sus investigaciones porque estas pueden verse mezcladas en grandes controversias que le harían malgastar su tiempo.
Todas estas razones llevan a Descartes a publicar tan sólo el Discurso del método y los ensayos que le acompañan. Ya, al final de la obra, afirma que va a consagrarse a la medicina y de nuevo afirma que él no quiere ser importante en el mundo para poder así dedicarse al estudio sin obstáculos y no distraerse.
[editar] Reflexión sobre el Discurso del Método.
El Discurso del Método trata de ir más allá de la simple forma literaria, es el relato de la vida de Descartes y de las circunstancias que tuvo que atravesar para llegar a conocer un nuevo método que uniría todo el saber. Escrita en francés, el título Discurso del método (en francés, Discours de la méthode), por el que es conocido, es la forma abreviada del que constituía el original de la obra, Discours de la méthode pour bien conduire la raison et chercher la vérité dans les sciènces (Discurso del método para guiar bien la razón y buscar la verdad en las ciencias).
El hecho de que el Discurso estuviera escrito en lengua francesa rompía con la tradición que hacía del latín la lengua culta. Descartes con esto pretendía hacer una obra que fuese accesible a todo el mundo, incluso a los desconocedores del latín que eran la mayoría de la población, que debido a su precaria situación económica no habían podido estudiar en las escuelas. Descartes inauguraba así, una nueva forma de comunicación que sería fundamental para la formación de las llamadas escuelas filosóficas nacionales y que elevaría la lengua vernácula a medio adecuado para expresar la complejidad de la investigación filosófica.
En 1644 se publicó en Ámsterdam la traducción latina del Discurso a cargo de Etienne de Courcelles, titulada Specimina Philosophiae firmada por Descartes y que no incluía la Geometría, que sería traducida al latín en 1649.
Pese a su brevedad, el autor expuso en ella de forma ejemplar algunos de los principios esenciales de su filosofía y planteó temas que serían posteriormente desarrollados por él en otros ensayos. Lo que hizo Descartes fue percatarse de la necesidad de una reforma del entendimiento, para que la nueva ciencia, que se estaba fraguando al amparo del conocimiento matemático, pudiera triunfar. Para llevar a cabo esta reforma el primer pensador moderno creó un método de investigación que reunía las ventajas del análisis geométrico y del álgebra, pero sin sus defectos, gracias al cual hacía fácil lo difícil y descubría lo oculto.
El Discurso del método es, por tanto, una de las primeras obras de la filosofía moderna. Defendía la ruptura y la destrucción del viejo mundo medieval y la configuración de otro nuevo, el mundo de la Edad Moderna. En especial, planteaba la necesidad de fomentar una actitud de investigación libre, alejada de los argumentos de la decadente tradición escolástica que se enseñaba todavía en las universidades y que Descartes había aprendido y se había dado cuenta de su inutilidad. Asimismo, cabe señalar que en esta obra Descartes asumió plenamente los principios de la nueva ciencia y del valor de las matemáticas y es esto lo que ha llevado a Eduardo Bello Reguera ha afirmar que el Discurso es la construcción teórica que inaugura el pensamiento moderno.
[editar] Bibliografía.
DESCARTES, R.: Discurso del método; estudio preliminar, traducción y notas de BELLO REGUERA, E.; ed. TECNOS, Madrid, 2003.
DESCARTES, R.: Discurso del método; traducción de ARNAU GRAS, H.; ed, Alambra, Madrid, 1987.
GARCIA BORRÓN, J. C.: “Descartes”, en Los grandes pensadores; vol.21, ed. Sarpe, Madrid, 1984.
RODIS-LEWIS, G.: Descartes biografía; traducción SANCHO, I.; ed. Península, Barcelona 1996.
DOMINGUEZ ORTIZ, A.: Historia Universal, III Edad Moderna, ed. Vicens Vives, Barcelona, 1983.
FERRATER MORA: Diccionario de filosofía abreviado; ed. Barcelona: Edhasa, 1985.
ABBAGNANO, N.: Historia de la filosofía, vol. 2, ed. Hora, Barcelona, 1982, pp. 163-184.
CHAUNU, P.: La civilización de la Europa clásica; traducción de SÁNCHEZ DE ALEU, D., ed. Juventud, Barcelona, 1976.
BERMUDO, J. M. y otros: Los filósofos y sus filosofías, vol. 2, VICENS Universidad, Barcelona, 1983, pp. 23-66.
VILLACAMPA, V.: CRISOL Enciclopedia Universal Carroggio, vol. Historia Universal, ed. Carroggio, S.A. de Ediciones, 1999, pp. 68-100.
ARÓSTEGUI SANCHEZ, J.; RISQUES CORBELLA, M. y otros: CRISOL Historia; ed. Vicens Vives, 2004, pp. 86-109.
El propio René Descartes, como aparece en el prefacio, divide su Discurso en seis partes:
[editar] Primera parte
Constituye una autobiografía intelectual en la que Descartes pone en duda todos los conocimientos aprendidos a lo largo de su educación. En esta primera parte René propone un nuevo método para llegar a un saber que sea seguro. Al mismo tiempo realiza una rotunda crítica de las ciencias y de la filosofía escolástica de su tiempo. Tras este rechazo admite que sólo las matemáticas y el conocimiento de otras gentes, mediante los viajes, ofrecen un saber seguro, pero Descartes termina rechazando también los viajes debido a que las contradicciones que existen entre unos pueblos y otros no le permiten descubrir la verdad. Concluye diciendo que la única forma de encontrar la verdad es en uno mismo.
[editar] Segunda parte
Al principio de esta segunda parte nos habla de un cuartel invierno en el que junto a una estufa dispuso de la tranquilidad necesaria para empezar a elaborar su método. Señala a continuación que las ciencias al haber sido realizadas por múltiples autores, cada uno con su diferente opinión, no son portadoras de un verdadero saber. Propone renunciar a esta diversidad de opiniones que nos han sido enseñadas y en su lugar elegir otras con nuestra propia razón. Descartes aclara que esta reforma no está encaminada a reformar la enseñanza oficial, ni el orden social, sino que sólo expone como él ha llevado a cabo una reforma de su propio pensamiento. Una vez aclarado esto, toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo que le rodea. A continuación expone de forma muy breve los fundamentos de su nuevo método, los cuales ha encontrado en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra. Estos fundamentos son tan sólo cuatro reglas:
“El primero consistía en no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era (…).”
“El segundo, en dividir cada una de las dificultades examinar en tantas partes como fuera posible y necesario para su mejor solución.”
“El tercero, en conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos (…).”
“Y el último, en hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada.”
Formuladas estas reglas Descartes las aplicó a las matemáticas, por ser consideradas el objeto más simple y claro. Gracias a esta aplicación adaptó el cálculo algebraico y el análisis a la solución de problemas. Concibió entonces el proyecto filosófico de fundamentar la ciencia en general.
[editar] Tercera parte
Descartes en la segunda parte había establecido la duda metódica para poder llegar a la verdad, pero él explica, en la tercera parte que, mientras se dedica a dudar de todo, tiene que crear una moral provisional que rija su vida. Esta moral provisional tenía una serie de máximas.
La primera consistía en obedecer las leyes y costumbres de su país, conservar la religión y guiarse por las opiniones más moderadas.
La segunda máxima consistía en ser lo más firme y lo más decidido en las acciones y en seguir las opiniones más dudosas como si hubieran sido verdaderas.
La tercera máxima consistía en cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo. Afirma que nada excepto los pensamientos están enteramente en nuestro poder.
Como conclusión a su moral provisional el primer pensador moderno decide dedicar toda su vida a cultivar la razón y a avanzar en el conocimiento mediante el uso de su método. Para poner en práctica el método Descartes decide ponerse a viajar y conversar con los hombres. Durante nueve años se encarga de esta tarea sin embargo durante este tiempo aunque avanza mucho en el conocimiento de la verdad no consigue encontrar los fundamentos de una filosofía “más cierta que la vulgar.” Para realizar esta nueva filosofía se dirige hacia Holanda donde la Guerra de los Treinta Años le ofrece el marco ideal para dedicarse a esta tarea.
[editar] Cuarta parte
La cuarta parte es el capítulo central del Discurso del método y en ella Descartes crea una nueva filosofía siguiendo las reglas del método expuestas la segunda parte.
Lo primero que hace es poner en práctica la duda metódica, es decir, duda de todo lo que existente y esto le lleva al primer principio de su filosofía: cogito, ergo sum (pienso, luego existo) puesto que mientras piensa que todo es falso es absolutamente necesario que él piense y, por tanto, es alguna cosa y existe.
A partir de este primer principio Descartes establece la existencia de Dios. El primer argumento que da para justificar la existencia de Dios es que si tenemos conciencia de nuestra naturaleza imperfecta es porque sabemos en qué consiste una naturaleza perfecta.
El segundo argumento parte de nuestra propia imperfección, puesto que si nosotros que conocemos lo que es perfecto nos hubiésemos creado a nosotros mismos nos hubiéramos hecho perfectos. Por lo tanto se requiere un creador de nuestro ser, que tiene en si esas perfecciones, Dios, del cual depende todo y sin el cual nada podría existir.
El último argumento que da para justificar la existencia de Dios es que Dios, entendido éste como la perfección, es lo mayor que puede pensarse. Dios tiene que existir puesto que sino podría pensar algo más perfecto y eso seria Dios.
La existencia de Dios a su vez nos demuestra la existencia del mundo puesto que Dios al ser infinitamente bueno y veraz no puede permitir que nos engañemos al creer que el mundo existe. Dios garantiza la evidencia de nuestras ideas.
Pero Descartes, al final, aún teniendo en cuenta esto, afirma que es nuestro deber y no el de Dios, liberarnos de las ilusiones y evitar los errores.
[editar] Quinta parte
En este capítulo explica brevemente el contenido del Le monde. Aborda la explicación de la formación del mundo organizándolo todo en torno al problema de la luz: el sol la produce, los cielos la transmiten, la tierra y los planetas la reflejan, y el hombre es su espectador.
Tras esto establece las principales funciones del ser vivo. Sostiene que el corazón se dilata y se contrae debido al calor que emana y gracias a eso los “espíritus animales” son transportados a los diferentes órganos. Por último, Descartes prueba la distinción del hombre frente a los animales porque éstos carecen de pensamiento o alma racional. Afirma que el organismo de los animales es sólo una compleja máquina automática. Demuestra que los animales no tienen alma y que el alma del hombre es independiente del cuerpo e inmortal.
[editar] Sexta parte
En este último capítulo Descartes establece una serie de reflexiones sobre el alcance de la investigación científica e incluso se cuestiona la publicación de sus investigaciones sopesando las razones a favor y en contra. Así, en primer lugar, el progreso de la ciencia reporta múltiples beneficios materiales y morales. En segundo lugar, el progreso científico necesita la comunicación de las experiencias de otras personas.
Por el contrario, Descartes es reacio a la publicación de sus investigaciones porque estas pueden verse mezcladas en grandes controversias que le harían malgastar su tiempo.
Todas estas razones llevan a Descartes a publicar tan sólo el Discurso del método y los ensayos que le acompañan. Ya, al final de la obra, afirma que va a consagrarse a la medicina y de nuevo afirma que él no quiere ser importante en el mundo para poder así dedicarse al estudio sin obstáculos y no distraerse.
[editar] Reflexión sobre el Discurso del Método.
El Discurso del Método trata de ir más allá de la simple forma literaria, es el relato de la vida de Descartes y de las circunstancias que tuvo que atravesar para llegar a conocer un nuevo método que uniría todo el saber. Escrita en francés, el título Discurso del método (en francés, Discours de la méthode), por el que es conocido, es la forma abreviada del que constituía el original de la obra, Discours de la méthode pour bien conduire la raison et chercher la vérité dans les sciènces (Discurso del método para guiar bien la razón y buscar la verdad en las ciencias).
El hecho de que el Discurso estuviera escrito en lengua francesa rompía con la tradición que hacía del latín la lengua culta. Descartes con esto pretendía hacer una obra que fuese accesible a todo el mundo, incluso a los desconocedores del latín que eran la mayoría de la población, que debido a su precaria situación económica no habían podido estudiar en las escuelas. Descartes inauguraba así, una nueva forma de comunicación que sería fundamental para la formación de las llamadas escuelas filosóficas nacionales y que elevaría la lengua vernácula a medio adecuado para expresar la complejidad de la investigación filosófica.
En 1644 se publicó en Ámsterdam la traducción latina del Discurso a cargo de Etienne de Courcelles, titulada Specimina Philosophiae firmada por Descartes y que no incluía la Geometría, que sería traducida al latín en 1649.
Pese a su brevedad, el autor expuso en ella de forma ejemplar algunos de los principios esenciales de su filosofía y planteó temas que serían posteriormente desarrollados por él en otros ensayos. Lo que hizo Descartes fue percatarse de la necesidad de una reforma del entendimiento, para que la nueva ciencia, que se estaba fraguando al amparo del conocimiento matemático, pudiera triunfar. Para llevar a cabo esta reforma el primer pensador moderno creó un método de investigación que reunía las ventajas del análisis geométrico y del álgebra, pero sin sus defectos, gracias al cual hacía fácil lo difícil y descubría lo oculto.
El Discurso del método es, por tanto, una de las primeras obras de la filosofía moderna. Defendía la ruptura y la destrucción del viejo mundo medieval y la configuración de otro nuevo, el mundo de la Edad Moderna. En especial, planteaba la necesidad de fomentar una actitud de investigación libre, alejada de los argumentos de la decadente tradición escolástica que se enseñaba todavía en las universidades y que Descartes había aprendido y se había dado cuenta de su inutilidad. Asimismo, cabe señalar que en esta obra Descartes asumió plenamente los principios de la nueva ciencia y del valor de las matemáticas y es esto lo que ha llevado a Eduardo Bello Reguera ha afirmar que el Discurso es la construcción teórica que inaugura el pensamiento moderno.
[editar] Bibliografía.
DESCARTES, R.: Discurso del método; estudio preliminar, traducción y notas de BELLO REGUERA, E.; ed. TECNOS, Madrid, 2003.
DESCARTES, R.: Discurso del método; traducción de ARNAU GRAS, H.; ed, Alambra, Madrid, 1987.
GARCIA BORRÓN, J. C.: “Descartes”, en Los grandes pensadores; vol.21, ed. Sarpe, Madrid, 1984.
RODIS-LEWIS, G.: Descartes biografía; traducción SANCHO, I.; ed. Península, Barcelona 1996.
DOMINGUEZ ORTIZ, A.: Historia Universal, III Edad Moderna, ed. Vicens Vives, Barcelona, 1983.
FERRATER MORA: Diccionario de filosofía abreviado; ed. Barcelona: Edhasa, 1985.
ABBAGNANO, N.: Historia de la filosofía, vol. 2, ed. Hora, Barcelona, 1982, pp. 163-184.
CHAUNU, P.: La civilización de la Europa clásica; traducción de SÁNCHEZ DE ALEU, D., ed. Juventud, Barcelona, 1976.
BERMUDO, J. M. y otros: Los filósofos y sus filosofías, vol. 2, VICENS Universidad, Barcelona, 1983, pp. 23-66.
VILLACAMPA, V.: CRISOL Enciclopedia Universal Carroggio, vol. Historia Universal, ed. Carroggio, S.A. de Ediciones, 1999, pp. 68-100.
ARÓSTEGUI SANCHEZ, J.; RISQUES CORBELLA, M. y otros: CRISOL Historia; ed. Vicens Vives, 2004, pp. 86-109.
El propio René Descartes, como aparece en el prefacio, divide su Discurso en seis partes:
[editar] Primera parte
Constituye una autobiografía intelectual en la que Descartes pone en duda todos los conocimientos aprendidos a lo largo de su educación. En esta primera parte René propone un nuevo método para llegar a un saber que sea seguro. Al mismo tiempo realiza una rotunda crítica de las ciencias y de la filosofía escolástica de su tiempo. Tras este rechazo admite que sólo las matemáticas y el conocimiento de otras gentes, mediante los viajes, ofrecen un saber seguro, pero Descartes termina rechazando también los viajes debido a que las contradicciones que existen entre unos pueblos y otros no le permiten descubrir la verdad. Concluye diciendo que la única forma de encontrar la verdad es en uno mismo.
[editar] Segunda parte
Al principio de esta segunda parte nos habla de un cuartel invierno en el que junto a una estufa dispuso de la tranquilidad necesaria para empezar a elaborar su método. Señala a continuación que las ciencias al haber sido realizadas por múltiples autores, cada uno con su diferente opinión, no son portadoras de un verdadero saber. Propone renunciar a esta diversidad de opiniones que nos han sido enseñadas y en su lugar elegir otras con nuestra propia razón. Descartes aclara que esta reforma no está encaminada a reformar la enseñanza oficial, ni el orden social, sino que sólo expone como él ha llevado a cabo una reforma de su propio pensamiento. Una vez aclarado esto, toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo que le rodea. A continuación expone de forma muy breve los fundamentos de su nuevo método, los cuales ha encontrado en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra. Estos fundamentos son tan sólo cuatro reglas:
“El primero consistía en no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era (…).”
“El segundo, en dividir cada una de las dificultades examinar en tantas partes como fuera posible y necesario para su mejor solución.”
“El tercero, en conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos (…).”
“Y el último, en hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada.”
Formuladas estas reglas Descartes las aplicó a las matemáticas, por ser consideradas el objeto más simple y claro. Gracias a esta aplicación adaptó el cálculo algebraico y el análisis a la solución de problemas. Concibió entonces el proyecto filosófico de fundamentar la ciencia en general.
[editar] Tercera parte
Descartes en la segunda parte había establecido la duda metódica para poder llegar a la verdad, pero él explica, en la tercera parte que, mientras se dedica a dudar de todo, tiene que crear una moral provisional que rija su vida. Esta moral provisional tenía una serie de máximas.
La primera consistía en obedecer las leyes y costumbres de su país, conservar la religión y guiarse por las opiniones más moderadas.
La segunda máxima consistía en ser lo más firme y lo más decidido en las acciones y en seguir las opiniones más dudosas como si hubieran sido verdaderas.
La tercera máxima consistía en cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo. Afirma que nada excepto los pensamientos están enteramente en nuestro poder.
Como conclusión a su moral provisional el primer pensador moderno decide dedicar toda su vida a cultivar la razón y a avanzar en el conocimiento mediante el uso de su método. Para poner en práctica el método Descartes decide ponerse a viajar y conversar con los hombres. Durante nueve años se encarga de esta tarea sin embargo durante este tiempo aunque avanza mucho en el conocimiento de la verdad no consigue encontrar los fundamentos de una filosofía “más cierta que la vulgar.” Para realizar esta nueva filosofía se dirige hacia Holanda donde la Guerra de los Treinta Años le ofrece el marco ideal para dedicarse a esta tarea.
[editar] Cuarta parte
La cuarta parte es el capítulo central del Discurso del método y en ella Descartes crea una nueva filosofía siguiendo las reglas del método expuestas la segunda parte.
Lo primero que hace es poner en práctica la duda metódica, es decir, duda de todo lo que existente y esto le lleva al primer principio de su filosofía: cogito, ergo sum (pienso, luego existo) puesto que mientras piensa que todo es falso es absolutamente necesario que él piense y, por tanto, es alguna cosa y existe.
A partir de este primer principio Descartes establece la existencia de Dios. El primer argumento que da para justificar la existencia de Dios es que si tenemos conciencia de nuestra naturaleza imperfecta es porque sabemos en qué consiste una naturaleza perfecta.
El segundo argumento parte de nuestra propia imperfección, puesto que si nosotros que conocemos lo que es perfecto nos hubiésemos creado a nosotros mismos nos hubiéramos hecho perfectos. Por lo tanto se requiere un creador de nuestro ser, que tiene en si esas perfecciones, Dios, del cual depende todo y sin el cual nada podría existir.
El último argumento que da para justificar la existencia de Dios es que Dios, entendido éste como la perfección, es lo mayor que puede pensarse. Dios tiene que existir puesto que sino podría pensar algo más perfecto y eso seria Dios.
La existencia de Dios a su vez nos demuestra la existencia del mundo puesto que Dios al ser infinitamente bueno y veraz no puede permitir que nos engañemos al creer que el mundo existe. Dios garantiza la evidencia de nuestras ideas.
Pero Descartes, al final, aún teniendo en cuenta esto, afirma que es nuestro deber y no el de Dios, liberarnos de las ilusiones y evitar los errores.
[editar] Quinta parte
En este capítulo explica brevemente el contenido del Le monde. Aborda la explicación de la formación del mundo organizándolo todo en torno al problema de la luz: el sol la produce, los cielos la transmiten, la tierra y los planetas la reflejan, y el hombre es su espectador.
Tras esto establece las principales funciones del ser vivo. Sostiene que el corazón se dilata y se contrae debido al calor que emana y gracias a eso los “espíritus animales” son transportados a los diferentes órganos. Por último, Descartes prueba la distinción del hombre frente a los animales porque éstos carecen de pensamiento o alma racional. Afirma que el organismo de los animales es sólo una compleja máquina automática. Demuestra que los animales no tienen alma y que el alma del hombre es independiente del cuerpo e inmortal.
[editar] Sexta parte
En este último capítulo Descartes establece una serie de reflexiones sobre el alcance de la investigación científica e incluso se cuestiona la publicación de sus investigaciones sopesando las razones a favor y en contra. Así, en primer lugar, el progreso de la ciencia reporta múltiples beneficios materiales y morales. En segundo lugar, el progreso científico necesita la comunicación de las experiencias de otras personas.
Por el contrario, Descartes es reacio a la publicación de sus investigaciones porque estas pueden verse mezcladas en grandes controversias que le harían malgastar su tiempo.
Todas estas razones llevan a Descartes a publicar tan sólo el Discurso del método y los ensayos que le acompañan. Ya, al final de la obra, afirma que va a consagrarse a la medicina y de nuevo afirma que él no quiere ser importante en el mundo para poder así dedicarse al estudio sin obstáculos y no distraerse.
[editar] Reflexión sobre el Discurso del Método.
El Discurso del Método trata de ir más allá de la simple forma literaria, es el relato de la vida de Descartes y de las circunstancias que tuvo que atravesar para llegar a conocer un nuevo método que uniría todo el saber. Escrita en francés, el título Discurso del método (en francés, Discours de la méthode), por el que es conocido, es la forma abreviada del que constituía el original de la obra, Discours de la méthode pour bien conduire la raison et chercher la vérité dans les sciènces (Discurso del método para guiar bien la razón y buscar la verdad en las ciencias).
El hecho de que el Discurso estuviera escrito en lengua francesa rompía con la tradición que hacía del latín la lengua culta. Descartes con esto pretendía hacer una obra que fuese accesible a todo el mundo, incluso a los desconocedores del latín que eran la mayoría de la población, que debido a su precaria situación económica no habían podido estudiar en las escuelas. Descartes inauguraba así, una nueva forma de comunicación que sería fundamental para la formación de las llamadas escuelas filosóficas nacionales y que elevaría la lengua vernácula a medio adecuado para expresar la complejidad de la investigación filosófica.
En 1644 se publicó en Ámsterdam la traducción latina del Discurso a cargo de Etienne de Courcelles, titulada Specimina Philosophiae firmada por Descartes y que no incluía la Geometría, que sería traducida al latín en 1649.
Pese a su brevedad, el autor expuso en ella de forma ejemplar algunos de los principios esenciales de su filosofía y planteó temas que serían posteriormente desarrollados por él en otros ensayos. Lo que hizo Descartes fue percatarse de la necesidad de una reforma del entendimiento, para que la nueva ciencia, que se estaba fraguando al amparo del conocimiento matemático, pudiera triunfar. Para llevar a cabo esta reforma el primer pensador moderno creó un método de investigación que reunía las ventajas del análisis geométrico y del álgebra, pero sin sus defectos, gracias al cual hacía fácil lo difícil y descubría lo oculto.
El Discurso del método es, por tanto, una de las primeras obras de la filosofía moderna. Defendía la ruptura y la destrucción del viejo mundo medieval y la configuración de otro nuevo, el mundo de la Edad Moderna. En especial, planteaba la necesidad de fomentar una actitud de investigación libre, alejada de los argumentos de la decadente tradición escolástica que se enseñaba todavía en las universidades y que Descartes había aprendido y se había dado cuenta de su inutilidad. Asimismo, cabe señalar que en esta obra Descartes asumió plenamente los principios de la nueva ciencia y del valor de las matemáticas y es esto lo que ha llevado a Eduardo Bello Reguera ha afirmar que el Discurso es la construcción teórica que inaugura el pensamiento moderno.
[editar] Bibliografía.
DESCARTES, R.: Discurso del método; estudio preliminar, traducción y notas de BELLO REGUERA, E.; ed. TECNOS, Madrid, 2003.
DESCARTES, R.: Discurso del método; traducción de ARNAU GRAS, H.; ed, Alambra, Madrid, 1987.
GARCIA BORRÓN, J. C.: “Descartes”, en Los grandes pensadores; vol.21, ed. Sarpe, Madrid, 1984.
RODIS-LEWIS, G.: Descartes biografía; traducción SANCHO, I.; ed. Península, Barcelona 1996.
DOMINGUEZ ORTIZ, A.: Historia Universal, III Edad Moderna, ed. Vicens Vives, Barcelona, 1983.
FERRATER MORA: Diccionario de filosofía abreviado; ed. Barcelona: Edhasa, 1985.
ABBAGNANO, N.: Historia de la filosofía, vol. 2, ed. Hora, Barcelona, 1982, pp. 163-184.
CHAUNU, P.: La civilización de la Europa clásica; traducción de SÁNCHEZ DE ALEU, D., ed. Juventud, Barcelona, 1976.
BERMUDO, J. M. y otros: Los filósofos y sus filosofías, vol. 2, VICENS Universidad, Barcelona, 1983, pp. 23-66.
VILLACAMPA, V.: CRISOL Enciclopedia Universal Carroggio, vol. Historia Universal, ed. Carroggio, S.A. de Ediciones, 1999, pp. 68-100.
ARÓSTEGUI SANCHEZ, J.; RISQUES CORBELLA, M. y otros: CRISOL Historia; ed. Vicens Vives, 2004, pp. 86-109.
El propio René Descartes, como aparece en el prefacio, divide su Discurso en seis partes:
[editar] Primera parte
Constituye una autobiografía intelectual en la que Descartes pone en duda todos los conocimientos aprendidos a lo largo de su educación. En esta primera parte René propone un nuevo método para llegar a un saber que sea seguro. Al mismo tiempo realiza una rotunda crítica de las ciencias y de la filosofía escolástica de su tiempo. Tras este rechazo admite que sólo las matemáticas y el conocimiento de otras gentes, mediante los viajes, ofrecen un saber seguro, pero Descartes termina rechazando también los viajes debido a que las contradicciones que existen entre unos pueblos y otros no le permiten descubrir la verdad. Concluye diciendo que la única forma de encontrar la verdad es en uno mismo.
[editar] Segunda parte
Al principio de esta segunda parte nos habla de un cuartel invierno en el que junto a una estufa dispuso de la tranquilidad necesaria para empezar a elaborar su método. Señala a continuación que las ciencias al haber sido realizadas por múltiples autores, cada uno con su diferente opinión, no son portadoras de un verdadero saber. Propone renunciar a esta diversidad de opiniones que nos han sido enseñadas y en su lugar elegir otras con nuestra propia razón. Descartes aclara que esta reforma no está encaminada a reformar la enseñanza oficial, ni el orden social, sino que sólo expone como él ha llevado a cabo una reforma de su propio pensamiento. Una vez aclarado esto, toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo que le rodea. A continuación expone de forma muy breve los fundamentos de su nuevo método, los cuales ha encontrado en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra. Estos fundamentos son tan sólo cuatro reglas:
“El primero consistía en no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era (…).”
“El segundo, en dividir cada una de las dificultades examinar en tantas partes como fuera posible y necesario para su mejor solución.”
“El tercero, en conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos (…).”
“Y el último, en hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada.”
Formuladas estas reglas Descartes las aplicó a las matemáticas, por ser consideradas el objeto más simple y claro. Gracias a esta aplicación adaptó el cálculo algebraico y el análisis a la solución de problemas. Concibió entonces el proyecto filosófico de fundamentar la ciencia en general.
[editar] Tercera parte
Descartes en la segunda parte había establecido la duda metódica para poder llegar a la verdad, pero él explica, en la tercera parte que, mientras se dedica a dudar de todo, tiene que crear una moral provisional que rija su vida. Esta moral provisional tenía una serie de máximas.
La primera consistía en obedecer las leyes y costumbres de su país, conservar la religión y guiarse por las opiniones más moderadas.
La segunda máxima consistía en ser lo más firme y lo más decidido en las acciones y en seguir las opiniones más dudosas como si hubieran sido verdaderas.
La tercera máxima consistía en cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo. Afirma que nada excepto los pensamientos están enteramente en nuestro poder.
Como conclusión a su moral provisional el primer pensador moderno decide dedicar toda su vida a cultivar la razón y a avanzar en el conocimiento mediante el uso de su método. Para poner en práctica el método Descartes decide ponerse a viajar y conversar con los hombres. Durante nueve años se encarga de esta tarea sin embargo durante este tiempo aunque avanza mucho en el conocimiento de la verdad no consigue encontrar los fundamentos de una filosofía “más cierta que la vulgar.” Para realizar esta nueva filosofía se dirige hacia Holanda donde la Guerra de los Treinta Años le ofrece el marco ideal para dedicarse a esta tarea.
[editar] Cuarta parte
La cuarta parte es el capítulo central del Discurso del método y en ella Descartes crea una nueva filosofía siguiendo las reglas del método expuestas la segunda parte.
Lo primero que hace es poner en práctica la duda metódica, es decir, duda de todo lo que existente y esto le lleva al primer principio de su filosofía: cogito, ergo sum (pienso, luego existo) puesto que mientras piensa que todo es falso es absolutamente necesario que él piense y, por tanto, es alguna cosa y existe.
A partir de este primer principio Descartes establece la existencia de Dios. El primer argumento que da para justificar la existencia de Dios es que si tenemos conciencia de nuestra naturaleza imperfecta es porque sabemos en qué consiste una naturaleza perfecta.
El segundo argumento parte de nuestra propia imperfección, puesto que si nosotros que conocemos lo que es perfecto nos hubiésemos creado a nosotros mismos nos hubiéramos hecho perfectos. Por lo tanto se requiere un creador de nuestro ser, que tiene en si esas perfecciones, Dios, del cual depende todo y sin el cual nada podría existir.
El último argumento que da para justificar la existencia de Dios es que Dios, entendido éste como la perfección, es lo mayor que puede pensarse. Dios tiene que existir puesto que sino podría pensar algo más perfecto y eso seria Dios.
La existencia de Dios a su vez nos demuestra la existencia del mundo puesto que Dios al ser infinitamente bueno y veraz no puede permitir que nos engañemos al creer que el mundo existe. Dios garantiza la evidencia de nuestras ideas.
Pero Descartes, al final, aún teniendo en cuenta esto, afirma que es nuestro deber y no el de Dios, liberarnos de las ilusiones y evitar los errores.
[editar] Quinta parte
En este capítulo explica brevemente el contenido del Le monde. Aborda la explicación de la formación del mundo organizándolo todo en torno al problema de la luz: el sol la produce, los cielos la transmiten, la tierra y los planetas la reflejan, y el hombre es su espectador.
Tras esto establece las principales funciones del ser vivo. Sostiene que el corazón se dilata y se contrae debido al calor que emana y gracias a eso los “espíritus animales” son transportados a los diferentes órganos. Por último, Descartes prueba la distinción del hombre frente a los animales porque éstos carecen de pensamiento o alma racional. Afirma que el organismo de los animales es sólo una compleja máquina automática. Demuestra que los animales no tienen alma y que el alma del hombre es independiente del cuerpo e inmortal.
[editar] Sexta parte
En este último capítulo Descartes establece una serie de reflexiones sobre el alcance de la investigación científica e incluso se cuestiona la publicación de sus investigaciones sopesando las razones a favor y en contra. Así, en primer lugar, el progreso de la ciencia reporta múltiples beneficios materiales y morales. En segundo lugar, el progreso científico necesita la comunicación de las experiencias de otras personas.
Por el contrario, Descartes es reacio a la publicación de sus investigaciones porque estas pueden verse mezcladas en grandes controversias que le harían malgastar su tiempo.
Todas estas razones llevan a Descartes a publicar tan sólo el Discurso del método y los ensayos que le acompañan. Ya, al final de la obra, afirma que va a consagrarse a la medicina y de nuevo afirma que él no quiere ser importante en el mundo para poder así dedicarse al estudio sin obstáculos y no distraerse.
[editar] Reflexión sobre el Discurso del Método.
El Discurso del Método trata de ir más allá de la simple forma literaria, es el relato de la vida de Descartes y de las circunstancias que tuvo que atravesar para llegar a conocer un nuevo método que uniría todo el saber. Escrita en francés, el título Discurso del método (en francés, Discours de la méthode), por el que es conocido, es la forma abreviada del que constituía el original de la obra, Discours de la méthode pour bien conduire la raison et chercher la vérité dans les sciènces (Discurso del método para guiar bien la razón y buscar la verdad en las ciencias).
El hecho de que el Discurso estuviera escrito en lengua francesa rompía con la tradición que hacía del latín la lengua culta. Descartes con esto pretendía hacer una obra que fuese accesible a todo el mundo, incluso a los desconocedores del latín que eran la mayoría de la población, que debido a su precaria situación económica no habían podido estudiar en las escuelas. Descartes inauguraba así, una nueva forma de comunicación que sería fundamental para la formación de las llamadas escuelas filosóficas nacionales y que elevaría la lengua vernácula a medio adecuado para expresar la complejidad de la investigación filosófica.
En 1644 se publicó en Ámsterdam la traducción latina del Discurso a cargo de Etienne de Courcelles, titulada Specimina Philosophiae firmada por Descartes y que no incluía la Geometría, que sería traducida al latín en 1649.
Pese a su brevedad, el autor expuso en ella de forma ejemplar algunos de los principios esenciales de su filosofía y planteó temas que serían posteriormente desarrollados por él en otros ensayos. Lo que hizo Descartes fue percatarse de la necesidad de una reforma del entendimiento, para que la nueva ciencia, que se estaba fraguando al amparo del conocimiento matemático, pudiera triunfar. Para llevar a cabo esta reforma el primer pensador moderno creó un método de investigación que reunía las ventajas del análisis geométrico y del álgebra, pero sin sus defectos, gracias al cual hacía fácil lo difícil y descubría lo oculto.
El Discurso del método es, por tanto, una de las primeras obras de la filosofía moderna. Defendía la ruptura y la destrucción del viejo mundo medieval y la configuración de otro nuevo, el mundo de la Edad Moderna. En especial, planteaba la necesidad de fomentar una actitud de investigación libre, alejada de los argumentos de la decadente tradición escolástica que se enseñaba todavía en las universidades y que Descartes había aprendido y se había dado cuenta de su inutilidad. Asimismo, cabe señalar que en esta obra Descartes asumió plenamente los principios de la nueva ciencia y del valor de las matemáticas y es esto lo que ha llevado a Eduardo Bello Reguera ha afirmar que el Discurso es la construcción teórica que inaugura el pensamiento moderno.
[editar] Bibliografía.
DESCARTES, R.: Discurso del método; estudio preliminar, traducción y notas de BELLO REGUERA, E.; ed. TECNOS, Madrid, 2003.
DESCARTES, R.: Discurso del método; traducción de ARNAU GRAS, H.; ed, Alambra, Madrid, 1987.
GARCIA BORRÓN, J. C.: “Descartes”, en Los grandes pensadores; vol.21, ed. Sarpe, Madrid, 1984.
RODIS-LEWIS, G.: Descartes biografía; traducción SANCHO, I.; ed. Península, Barcelona 1996.
DOMINGUEZ ORTIZ, A.: Historia Universal, III Edad Moderna, ed. Vicens Vives, Barcelona, 1983.
FERRATER MORA: Diccionario de filosofía abreviado; ed. Barcelona: Edhasa, 1985.
ABBAGNANO, N.: Historia de la filosofía, vol. 2, ed. Hora, Barcelona, 1982, pp. 163-184.
CHAUNU, P.: La civilización de la Europa clásica; traducción de SÁNCHEZ DE ALEU, D., ed. Juventud, Barcelona, 1976.
BERMUDO, J. M. y otros: Los filósofos y sus filosofías, vol. 2, VICENS Universidad, Barcelona, 1983, pp. 23-66.
VILLACAMPA, V.: CRISOL Enciclopedia Universal Carroggio, vol. Historia Universal, ed. Carroggio, S.A. de Ediciones, 1999, pp. 68-100.
ARÓSTEGUI SANCHEZ, J.; RISQUES CORBELLA, M. y otros: CRISOL Historia; ed. Vicens Vives, 2004, pp. 86-109.
El propio René Descartes, como aparece en el prefacio, divide su Discurso en seis partes:
[editar] Primera parte
Constituye una autobiografía intelectual en la que Descartes pone en duda todos los conocimientos aprendidos a lo largo de su educación. En esta primera parte René propone un nuevo método para llegar a un saber que sea seguro. Al mismo tiempo realiza una rotunda crítica de las ciencias y de la filosofía escolástica de su tiempo. Tras este rechazo admite que sólo las matemáticas y el conocimiento de otras gentes, mediante los viajes, ofrecen un saber seguro, pero Descartes termina rechazando también los viajes debido a que las contradicciones que existen entre unos pueblos y otros no le permiten descubrir la verdad. Concluye diciendo que la única forma de encontrar la verdad es en uno mismo.
[editar] Segunda parte
Al principio de esta segunda parte nos habla de un cuartel invierno en el que junto a una estufa dispuso de la tranquilidad necesaria para empezar a elaborar su método. Señala a continuación que las ciencias al haber sido realizadas por múltiples autores, cada uno con su diferente opinión, no son portadoras de un verdadero saber. Propone renunciar a esta diversidad de opiniones que nos han sido enseñadas y en su lugar elegir otras con nuestra propia razón. Descartes aclara que esta reforma no está encaminada a reformar la enseñanza oficial, ni el orden social, sino que sólo expone como él ha llevado a cabo una reforma de su propio pensamiento. Una vez aclarado esto, toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo que le rodea. A continuación expone de forma muy breve los fundamentos de su nuevo método, los cuales ha encontrado en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra. Estos fundamentos son tan sólo cuatro reglas:
“El primero consistía en no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era (…).”
“El segundo, en dividir cada una de las dificultades examinar en tantas partes como fuera posible y necesario para su mejor solución.”
“El tercero, en conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos (…).”
“Y el último, en hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada.”
Formuladas estas reglas Descartes las aplicó a las matemáticas, por ser consideradas el objeto más simple y claro. Gracias a esta aplicación adaptó el cálculo algebraico y el análisis a la solución de problemas. Concibió entonces el proyecto filosófico de fundamentar la ciencia en general.
[editar] Tercera parte
Descartes en la segunda parte había establecido la duda metódica para poder llegar a la verdad, pero él explica, en la tercera parte que, mientras se dedica a dudar de todo, tiene que crear una moral provisional que rija su vida. Esta moral provisional tenía una serie de máximas.
La primera consistía en obedecer las leyes y costumbres de su país, conservar la religión y guiarse por las opiniones más moderadas.
La segunda máxima consistía en ser lo más firme y lo más decidido en las acciones y en seguir las opiniones más dudosas como si hubieran sido verdaderas.
La tercera máxima consistía en cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo. Afirma que nada excepto los pensamientos están enteramente en nuestro poder.
Como conclusión a su moral provisional el primer pensador moderno decide dedicar toda su vida a cultivar la razón y a avanzar en el conocimiento mediante el uso de su método. Para poner en práctica el método Descartes decide ponerse a viajar y conversar con los hombres. Durante nueve años se encarga de esta tarea sin embargo durante este tiempo aunque avanza mucho en el conocimiento de la verdad no consigue encontrar los fundamentos de una filosofía “más cierta que la vulgar.” Para realizar esta nueva filosofía se dirige hacia Holanda donde la Guerra de los Treinta Años le ofrece el marco ideal para dedicarse a esta tarea.
[editar] Cuarta parte
La cuarta parte es el capítulo central del Discurso del método y en ella Descartes crea una nueva filosofía siguiendo las reglas del método expuestas la segunda parte.
Lo primero que hace es poner en práctica la duda metódica, es decir, duda de todo lo que existente y esto le lleva al primer principio de su filosofía: cogito, ergo sum (pienso, luego existo) puesto que mientras piensa que todo es falso es absolutamente necesario que él piense y, por tanto, es alguna cosa y existe.
A partir de este primer principio Descartes establece la existencia de Dios. El primer argumento que da para justificar la existencia de Dios es que si tenemos conciencia de nuestra naturaleza imperfecta es porque sabemos en qué consiste una naturaleza perfecta.
El segundo argumento parte de nuestra propia imperfección, puesto que si nosotros que conocemos lo que es perfecto nos hubiésemos creado a nosotros mismos nos hubiéramos hecho perfectos. Por lo tanto se requiere un creador de nuestro ser, que tiene en si esas perfecciones, Dios, del cual depende todo y sin el cual nada podría existir.
El último argumento que da para justificar la existencia de Dios es que Dios, entendido éste como la perfección, es lo mayor que puede pensarse. Dios tiene que existir puesto que s
En el texto se critica al cientifismo y, por consiguiente, al positivismo, ya que este último defiende la postura cientifista. La postura cientifista afirma que el universo es puramente matemático, preciso y regular, regido por las leyes de la física y de las matemáticas. Esta forma de juzgar la realidad entra dentro del método científico técnico. Por otro lado, el positivismo defiende este método científica-técnico como la única forma certera de ver el mundo. Ante estas dos corrientes, Nietzsche hace una crítica de ellas en el texto. En principio, se divide en dos partes claramente diferenciadas.
[editar] El interés por la verdad
La primera parte es la que plantea la situación y va preparando el terreno para las explicaciones y las justificaciones de la crítica que se verán el la segunda parte. En esta primera parte, se habla del hombre como un ser ofuscado y desorientado en la naturaleza. La naturaleza es cambiante e irregular, y en cambio, el hombre desea verlo todo estructurado para su propia salud mental. Ante esta ofuscación, utiliza el intelecto, que según Nietzsche éste no es más que el arte del hombre de fingir. El hombre, es un ser empujado a vivir en sociedad por interés, por necesidad. Este vivir en sociedad le obliga a crear un tratado de paz entre todos los hombre para evitar conflictos entre ellos. Este tratado de paz no es más que inventar una designación válida y obligatoria de las cosas para constatar que algo es verdad entre todos los hombres. En este momento es cuando nacen las palabras verdad y mentira. Cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza del nido de su sociedad a aquellos individuos que utilicen estas designaciones acordadas como verdaderas para hacer parecer lo irreal como real. De esta manera, la sociedad ya no confiará más en él. Sin embargo, el hombre desea la verdad y la naturaleza, en cierto modo, se la oculta. Ese impulso de conocer la verdad viene por las consecuencias agradables de la verdad y, por tanto, el rechazo al embuste viene por las malas consecuencias de éste. Esto nos demuestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente. Sólo desea las buenas consecuencias de ella, es decir, aquello que le provoca bienestar, que le hace feliz. Para conocer, el hombre utiliza el lenguaje. Nietzsche destaca pues, que el hombre utiliza el lenguaje de forma arbitraria. Con esto se refiere a que, por ejemplo, cuando decimos “silla”, sólo tenemos un concepto, puesto que hay multitudes de tipos de sillas y, además, al decir “silla” se pierden los detalles de su forma, su color, sus características esenciales, etc. Por tanto, lo que formamos con el lenguaje sólo son conceptos, que se forman por equiparación de casos no iguales. Sin embargo, el lenguaje intenta arrimarse a la verdad, y no se acerca lo más mínimo, porque al ser humano, el dirigente del lenguaje, siente una gran indiferencia hacia la verdad. La verdad no son conceptos, sino metáforas, es decir, una “silla” es la suma de innumerables experiencias humanas y detalles que el lenguaje restringe. Por ello, Nietzsche afirma que lo que nosotros llamamos verdades se han vuelto como monedas desgastadas, ya que no importa el valor de la moneda, sino el del metal. Todo esto se debe, a que el hombre ve la realidad desde su perspectiva, es decir, el hombre sólo conoce lo que aporta y cuando desconfía de algo es porque no reconoce tales aportaciones. Por todo ello, lo que captamos no son verdades en sí, porque tomamos como punto de partida al hombre.
[editar] Crítica al cientifismo
En la segunda parte del texto, Nietzsche ataca al cientifismo afirmando que la ciencia pretende hacer regular el mundo para dar seguridad al hombre, creando más conceptos. De esta forma, Nietzsche habla de dos tipos de hombres. El hombre racional y el hombre intuitivo. Ambos quieren dominar la vida, pero el primero lo quiere hacer mediante la previsión y el segundo sólo toma como real la vida disfrazada de belleza, es decir, que toma como verdad aquello que le interesa, porque eso le hace feliz. Para Nietzsche, el primer hombre es el representante de esta actitud cientifista que cree que todo es regular y previsible. De esta manera, este hombre sólo conjura desgracias, puesto que la vida es un continuo golpe tras otro y de esa forma este hombre nunca alcanzará la felicidad. El segundo hombre, es más irracional, tanto en el sufrimiento como en la felicidad. Teniendo en cuenta que sólo por el hecho de ser hombres, usarán el intelecto, ese gran arte de fingir, porque el hombre es un ser que busca lo regular en lo irregular, el segundo sale mejor parado que el primero, porque este tiene momentos felices mientras que el otro se pasa su vida intentando prever lo que pasará. Esto no puede ser, puesto que el universo no es previsible, no es regular, ahí está la crítica al cientifismo. El cientifismo crea hombres que creen que pueden prever lo que ocurrirá para su propio beneficio emancipandose de los engaños y buscando continuamente la verdad. Sin embargo, éste siempre perderá el tiempo, puesto que el mismo lenguaje crea esas monedas desgastadas que nos alejan de esas metáforas que son las verdades. Por todo ello, si el hombre no puede alcanzar la verdad porque su humanidad hace que posean intelecto y que, con él, cree esos arbitrarios conceptos que denomina verdad, lo más importante será ser feliz, puesto que no puede librarse de esos conceptos y, por tanto, el cientifismo sólo empeora las cosas al hacer creer al hombre que pueden alcanzar la verdad.
[editar] Valoración
Las opiniones de Nietzsche respecto a la creación de conceptos que hacen que se pierdan los detalles y la auténtica esencia de las cosas es una parte muy interesante del tema. Es muy cierto que cuando decimos “mesa”, hay un concepto detrás, es decir, algo de cuatro patas, sólido, etc. Sin embargo, como afirma Nietzsche, las verdades que captamos de la realidad son sólo las que nosotros aportamos, las sumas de nuestras experiencias. Esto indica que cuando una persona dice “mesa”, piensa en una imagen distinta de cuando otra persona también dice “mesa”. Uno piensa, por ejemplo, en una mesa redonda y otro en una cuadrada. Esto demuestra que, como afirma Nietzsche, el lenguaje es algo arbitrario y es tan sólo un puñado de conceptos que no se corresponden con lo que son en sí las cosas. Por otro lado, también es importante destacar la afirmación de que para el hombre la verdad es indiferente, y lo único que le mueve es su propio bienestar, es decir, alcanzar la felicidad. Esta búsqueda de la verdad en la actualidad muchas veces se ve cuestionada ya que la respuesta no es la que se deseaba obtener de la pregunta enunciada, porque no nos hace felices. El fin que siempre mueve al hombre, ya sea por dinero, poder, autoridad, bienestar espiritual o cualquier otra razón siempre es la felicidad. También cabe destacar el manifiesto que hace Nietzsche de que la naturaleza, el mundo, no es algo definido y regular, regido por leyes matemáticas y físicas como opina el cientifismo, sino que el universo en su totalidad es un ente abstracta e irregular, pues la vida misma es irregular, es cambio. El hombre tiene miedo al cambio, porque el cambio provoca una situación distinta a la anterior y, por tanto, desconocida. Para Nietzsche el miedo del hombre es, en efecto, lo desconocido. Estas teorías serán utilizadas para elaborar el término del “superhombre”, es decir, aquel hombre que acepta el cambio. La vida es pasión, es cambio, es una continua situación distinta tras otra que no s puede prever porque el universo y la vida están llenas de contradicciones, de cambios.
[editar] Obra de Nietzsche
Artículo principal: Bibliografía de Friedrich Nietzsche
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Edición de José Rafael Hernández Arias. Madrid: Valdemar, 2005. ISBN 8477025207
Correspondencia Friedrich Nietzsche, 6 volúmenes (en preparación):
Volumen I: Junio 1850/Abril 1869. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe, 2005. ISBN 8481648108
Fragmentos póstumos sobre política. Madrid: Editorial Trotta, 2004. ISBN 8481647276
Los filósofos preplatónicos. Madrid: Editorial Trotta, 2003. ISBN 8481645915
Escritos sobre retórica. Madrid: Editorial Trotta, 2000. ISBN 8481643866
Poesía completa. Madrid: Editorial Trotta, 1998. ISBN 8481642592
Fatum e Historia (1862)
Libertad de la voluntad y Fatum (1868)
Homero y la Filología Clásica (1868) (Homer und die klassiche Philologie. Ein Vortrag)
El drama musical griego (1870) (Das griechische Musikdrama)
Sócrates y la tragedia (1870) (Socrates und die Tragödie)
La visión dionisíaca del Mundo (1870) (Die dionysische Weltanschauung)
El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872) (Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik)
Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872) (Über die Zukunft unserer Bildungstalten. Sechs öffentliche Vorträge)
Cinco prefacios para libros no escritos (1872) (Fünf Vorreden zu fünf ungeschriebenen Büchern)
La filosofía en la época clásica de los griegos (1873) (Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Greichen)
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873) (Über Wahrheit und Lüge im aussermoralischen Sinne)
Sobre la utilidad y los prejuicios dela historia para la vida (1874) (II. Unzeitgemasse Betrachtungen. Vom Nutzen und Nachteil der Historie fur das Leben)
Schopenhaur como educador (1874) (III. Unzeitgemasse Betrachtungen. Schopenhauer als Erzieher)
Richard Wagner en Bayreuth (1876) (IV: Unzeitgemasse Betrachtungen. Richard Wagner in Bayreuth)
Humano, demasiado humano (1878) (Menschliches, Allzumenschliches. Ein Buch für freie Geister)
El caminante y su sombra (1880) (Der Wanderer und sein Schatten)
Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales (1881) (Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile)
La gaya ciencia (1882) Die Fröhliche Wissenschaft)
Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) (Also Sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen)
Más allá del bien y del mal (1886) (Jenseits von Gut und Böse. Vorspiel einer Philosophie der Zukunft)
La genealogía de la moral (1887) (Zur Genealogie der Moral. Eine Streitschrift)
El Anticristo (1888) (Der Antichrist. Fluch auf das Christentum)
Ditirambos de Dionisos (1888-1889) (Dionysos-Dithyramben)
El crepúsculo de los ídolos (1889) (Götzen-Dämmerung, oder: Wie man mit dem Hammer philosophirt)
Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889) (Ecce Homo. Wie man wird, was man ist)
Nietzsche contra Wagner (1889) (Nietzsche contra Wagner. Aktenstücke eines Psychologen)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sobre_verdad_y_mentira_en_sentido_ex..."
En el texto se critica al cientifismo y, por consiguiente, al positivismo, ya que este último defiende la postura cientifista. La postura cientifista afirma que el universo es puramente matemático, preciso y regular, regido por las leyes de la física y de las matemáticas. Esta forma de juzgar la realidad entra dentro del método científico técnico. Por otro lado, el positivismo defiende este método científica-técnico como la única forma certera de ver el mundo. Ante estas dos corrientes, Nietzsche hace una crítica de ellas en el texto. En principio, se divide en dos partes claramente diferenciadas.
[editar] El interés por la verdad
La primera parte es la que plantea la situación y va preparando el terreno para las explicaciones y las justificaciones de la crítica que se verán el la segunda parte. En esta primera parte, se habla del hombre como un ser ofuscado y desorientado en la naturaleza. La naturaleza es cambiante e irregular, y en cambio, el hombre desea verlo todo estructurado para su propia salud mental. Ante esta ofuscación, utiliza el intelecto, que según Nietzsche éste no es más que el arte del hombre de fingir. El hombre, es un ser empujado a vivir en sociedad por interés, por necesidad. Este vivir en sociedad le obliga a crear un tratado de paz entre todos los hombre para evitar conflictos entre ellos. Este tratado de paz no es más que inventar una designación válida y obligatoria de las cosas para constatar que algo es verdad entre todos los hombres. En este momento es cuando nacen las palabras verdad y mentira. Cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza del nido de su sociedad a aquellos individuos que utilicen estas designaciones acordadas como verdaderas para hacer parecer lo irreal como real. De esta manera, la sociedad ya no confiará más en él. Sin embargo, el hombre desea la verdad y la naturaleza, en cierto modo, se la oculta. Ese impulso de conocer la verdad viene por las consecuencias agradables de la verdad y, por tanto, el rechazo al embuste viene por las malas consecuencias de éste. Esto nos demuestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente. Sólo desea las buenas consecuencias de ella, es decir, aquello que le provoca bienestar, que le hace feliz. Para conocer, el hombre utiliza el lenguaje. Nietzsche destaca pues, que el hombre utiliza el lenguaje de forma arbitraria. Con esto se refiere a que, por ejemplo, cuando decimos “silla”, sólo tenemos un concepto, puesto que hay multitudes de tipos de sillas y, además, al decir “silla” se pierden los detalles de su forma, su color, sus características esenciales, etc. Por tanto, lo que formamos con el lenguaje sólo son conceptos, que se forman por equiparación de casos no iguales. Sin embargo, el lenguaje intenta arrimarse a la verdad, y no se acerca lo más mínimo, porque al ser humano, el dirigente del lenguaje, siente una gran indiferencia hacia la verdad. La verdad no son conceptos, sino metáforas, es decir, una “silla” es la suma de innumerables experiencias humanas y detalles que el lenguaje restringe. Por ello, Nietzsche afirma que lo que nosotros llamamos verdades se han vuelto como monedas desgastadas, ya que no importa el valor de la moneda, sino el del metal. Todo esto se debe, a que el hombre ve la realidad desde su perspectiva, es decir, el hombre sólo conoce lo que aporta y cuando desconfía de algo es porque no reconoce tales aportaciones. Por todo ello, lo que captamos no son verdades en sí, porque tomamos como punto de partida al hombre.
[editar] Crítica al cientifismo
En la segunda parte del texto, Nietzsche ataca al cientifismo afirmando que la ciencia pretende hacer regular el mundo para dar seguridad al hombre, creando más conceptos. De esta forma, Nietzsche habla de dos tipos de hombres. El hombre racional y el hombre intuitivo. Ambos quieren dominar la vida, pero el primero lo quiere hacer mediante la previsión y el segundo sólo toma como real la vida disfrazada de belleza, es decir, que toma como verdad aquello que le interesa, porque eso le hace feliz. Para Nietzsche, el primer hombre es el representante de esta actitud cientifista que cree que todo es regular y previsible. De esta manera, este hombre sólo conjura desgracias, puesto que la vida es un continuo golpe tras otro y de esa forma este hombre nunca alcanzará la felicidad. El segundo hombre, es más irracional, tanto en el sufrimiento como en la felicidad. Teniendo en cuenta que sólo por el hecho de ser hombres, usarán el intelecto, ese gran arte de fingir, porque el hombre es un ser que busca lo regular en lo irregular, el segundo sale mejor parado que el primero, porque este tiene momentos felices mientras que el otro se pasa su vida intentando prever lo que pasará. Esto no puede ser, puesto que el universo no es previsible, no es regular, ahí está la crítica al cientifismo. El cientifismo crea hombres que creen que pueden prever lo que ocurrirá para su propio beneficio emancipandose de los engaños y buscando continuamente la verdad. Sin embargo, éste siempre perderá el tiempo, puesto que el mismo lenguaje crea esas monedas desgastadas que nos alejan de esas metáforas que son las verdades. Por todo ello, si el hombre no puede alcanzar la verdad porque su humanidad hace que posean intelecto y que, con él, cree esos arbitrarios conceptos que denomina verdad, lo más importante será ser feliz, puesto que no puede librarse de esos conceptos y, por tanto, el cientifismo sólo empeora las cosas al hacer creer al hombre que pueden alcanzar la verdad.
[editar] Valoración
Las opiniones de Nietzsche respecto a la creación de conceptos que hacen que se pierdan los detalles y la auténtica esencia de las cosas es una parte muy interesante del tema. Es muy cierto que cuando decimos “mesa”, hay un concepto detrás, es decir, algo de cuatro patas, sólido, etc. Sin embargo, como afirma Nietzsche, las verdades que captamos de la realidad son sólo las que nosotros aportamos, las sumas de nuestras experiencias. Esto indica que cuando una persona dice “mesa”, piensa en una imagen distinta de cuando otra persona también dice “mesa”. Uno piensa, por ejemplo, en una mesa redonda y otro en una cuadrada. Esto demuestra que, como afirma Nietzsche, el lenguaje es algo arbitrario y es tan sólo un puñado de conceptos que no se corresponden con lo que son en sí las cosas. Por otro lado, también es importante destacar la afirmación de que para el hombre la verdad es indiferente, y lo único que le mueve es su propio bienestar, es decir, alcanzar la felicidad. Esta búsqueda de la verdad en la actualidad muchas veces se ve cuestionada ya que la respuesta no es la que se deseaba obtener de la pregunta enunciada, porque no nos hace felices. El fin que siempre mueve al hombre, ya sea por dinero, poder, autoridad, bienestar espiritual o cualquier otra razón siempre es la felicidad. También cabe destacar el manifiesto que hace Nietzsche de que la naturaleza, el mundo, no es algo definido y regular, regido por leyes matemáticas y físicas como opina el cientifismo, sino que el universo en su totalidad es un ente abstracta e irregular, pues la vida misma es irregular, es cambio. El hombre tiene miedo al cambio, porque el cambio provoca una situación distinta a la anterior y, por tanto, desconocida. Para Nietzsche el miedo del hombre es, en efecto, lo desconocido. Estas teorías serán utilizadas para elaborar el término del “superhombre”, es decir, aquel hombre que acepta el cambio. La vida es pasión, es cambio, es una continua situación distinta tras otra que no s puede prever porque el universo y la vida están llenas de contradicciones, de cambios.
[editar] Obra de Nietzsche
Artículo principal: Bibliografía de Friedrich Nietzsche
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Edición de José Rafael Hernández Arias. Madrid: Valdemar, 2005. ISBN 8477025207
Correspondencia Friedrich Nietzsche, 6 volúmenes (en preparación):
Volumen I: Junio 1850/Abril 1869. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe, 2005. ISBN 8481648108
Fragmentos póstumos sobre política. Madrid: Editorial Trotta, 2004. ISBN 8481647276
Los filósofos preplatónicos. Madrid: Editorial Trotta, 2003. ISBN 8481645915
Escritos sobre retórica. Madrid: Editorial Trotta, 2000. ISBN 8481643866
Poesía completa. Madrid: Editorial Trotta, 1998. ISBN 8481642592
Fatum e Historia (1862)
Libertad de la voluntad y Fatum (1868)
Homero y la Filología Clásica (1868) (Homer und die klassiche Philologie. Ein Vortrag)
El drama musical griego (1870) (Das griechische Musikdrama)
Sócrates y la tragedia (1870) (Socrates und die Tragödie)
La visión dionisíaca del Mundo (1870) (Die dionysische Weltanschauung)
El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872) (Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik)
Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872) (Über die Zukunft unserer Bildungstalten. Sechs öffentliche Vorträge)
Cinco prefacios para libros no escritos (1872) (Fünf Vorreden zu fünf ungeschriebenen Büchern)
La filosofía en la época clásica de los griegos (1873) (Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Greichen)
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873) (Über Wahrheit und Lüge im aussermoralischen Sinne)
Sobre la utilidad y los prejuicios dela historia para la vida (1874) (II. Unzeitgemasse Betrachtungen. Vom Nutzen und Nachteil der Historie fur das Leben)
Schopenhaur como educador (1874) (III. Unzeitgemasse Betrachtungen. Schopenhauer als Erzieher)
Richard Wagner en Bayreuth (1876) (IV: Unzeitgemasse Betrachtungen. Richard Wagner in Bayreuth)
Humano, demasiado humano (1878) (Menschliches, Allzumenschliches. Ein Buch für freie Geister)
El caminante y su sombra (1880) (Der Wanderer und sein Schatten)
Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales (1881) (Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile)
La gaya ciencia (1882) Die Fröhliche Wissenschaft)
Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) (Also Sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen)
Más allá del bien y del mal (1886) (Jenseits von Gut und Böse. Vorspiel einer Philosophie der Zukunft)
La genealogía de la moral (1887) (Zur Genealogie der Moral. Eine Streitschrift)
El Anticristo (1888) (Der Antichrist. Fluch auf das Christentum)
Ditirambos de Dionisos (1888-1889) (Dionysos-Dithyramben)
El crepúsculo de los ídolos (1889) (Götzen-Dämmerung, oder: Wie man mit dem Hammer philosophirt)
Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889) (Ecce Homo. Wie man wird, was man ist)
Nietzsche contra Wagner (1889) (Nietzsche contra Wagner. Aktenstücke eines Psychologen)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sobre_verdad_y_mentira_en_sentido_ex..."
En el texto se critica al cientifismo y, por consiguiente, al positivismo, ya que este último defiende la postura cientifista. La postura cientifista afirma que el universo es puramente matemático, preciso y regular, regido por las leyes de la física y de las matemáticas. Esta forma de juzgar la realidad entra dentro del método científico técnico. Por otro lado, el positivismo defiende este método científica-técnico como la única forma certera de ver el mundo. Ante estas dos corrientes, Nietzsche hace una crítica de ellas en el texto. En principio, se divide en dos partes claramente diferenciadas.
[editar] El interés por la verdad
La primera parte es la que plantea la situación y va preparando el terreno para las explicaciones y las justificaciones de la crítica que se verán el la segunda parte. En esta primera parte, se habla del hombre como un ser ofuscado y desorientado en la naturaleza. La naturaleza es cambiante e irregular, y en cambio, el hombre desea verlo todo estructurado para su propia salud mental. Ante esta ofuscación, utiliza el intelecto, que según Nietzsche éste no es más que el arte del hombre de fingir. El hombre, es un ser empujado a vivir en sociedad por interés, por necesidad. Este vivir en sociedad le obliga a crear un tratado de paz entre todos los hombre para evitar conflictos entre ellos. Este tratado de paz no es más que inventar una designación válida y obligatoria de las cosas para constatar que algo es verdad entre todos los hombres. En este momento es cuando nacen las palabras verdad y mentira. Cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza del nido de su sociedad a aquellos individuos que utilicen estas designaciones acordadas como verdaderas para hacer parecer lo irreal como real. De esta manera, la sociedad ya no confiará más en él. Sin embargo, el hombre desea la verdad y la naturaleza, en cierto modo, se la oculta. Ese impulso de conocer la verdad viene por las consecuencias agradables de la verdad y, por tanto, el rechazo al embuste viene por las malas consecuencias de éste. Esto nos demuestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente. Sólo desea las buenas consecuencias de ella, es decir, aquello que le provoca bienestar, que le hace feliz. Para conocer, el hombre utiliza el lenguaje. Nietzsche destaca pues, que el hombre utiliza el lenguaje de forma arbitraria. Con esto se refiere a que, por ejemplo, cuando decimos “silla”, sólo tenemos un concepto, puesto que hay multitudes de tipos de sillas y, además, al decir “silla” se pierden los detalles de su forma, su color, sus características esenciales, etc. Por tanto, lo que formamos con el lenguaje sólo son conceptos, que se forman por equiparación de casos no iguales. Sin embargo, el lenguaje intenta arrimarse a la verdad, y no se acerca lo más mínimo, porque al ser humano, el dirigente del lenguaje, siente una gran indiferencia hacia la verdad. La verdad no son conceptos, sino metáforas, es decir, una “silla” es la suma de innumerables experiencias humanas y detalles que el lenguaje restringe. Por ello, Nietzsche afirma que lo que nosotros llamamos verdades se han vuelto como monedas desgastadas, ya que no importa el valor de la moneda, sino el del metal. Todo esto se debe, a que el hombre ve la realidad desde su perspectiva, es decir, el hombre sólo conoce lo que aporta y cuando desconfía de algo es porque no reconoce tales aportaciones. Por todo ello, lo que captamos no son verdades en sí, porque tomamos como punto de partida al hombre.
[editar] Crítica al cientifismo
En la segunda parte del texto, Nietzsche ataca al cientifismo afirmando que la ciencia pretende hacer regular el mundo para dar seguridad al hombre, creando más conceptos. De esta forma, Nietzsche habla de dos tipos de hombres. El hombre racional y el hombre intuitivo. Ambos quieren dominar la vida, pero el primero lo quiere hacer mediante la previsión y el segundo sólo toma como real la vida disfrazada de belleza, es decir, que toma como verdad aquello que le interesa, porque eso le hace feliz. Para Nietzsche, el primer hombre es el representante de esta actitud cientifista que cree que todo es regular y previsible. De esta manera, este hombre sólo conjura desgracias, puesto que la vida es un continuo golpe tras otro y de esa forma este hombre nunca alcanzará la felicidad. El segundo hombre, es más irracional, tanto en el sufrimiento como en la felicidad. Teniendo en cuenta que sólo por el hecho de ser hombres, usarán el intelecto, ese gran arte de fingir, porque el hombre es un ser que busca lo regular en lo irregular, el segundo sale mejor parado que el primero, porque este tiene momentos felices mientras que el otro se pasa su vida intentando prever lo que pasará. Esto no puede ser, puesto que el universo no es previsible, no es regular, ahí está la crítica al cientifismo. El cientifismo crea hombres que creen que pueden prever lo que ocurrirá para su propio beneficio emancipandose de los engaños y buscando continuamente la verdad. Sin embargo, éste siempre perderá el tiempo, puesto que el mismo lenguaje crea esas monedas desgastadas que nos alejan de esas metáforas que son las verdades. Por todo ello, si el hombre no puede alcanzar la verdad porque su humanidad hace que posean intelecto y que, con él, cree esos arbitrarios conceptos que denomina verdad, lo más importante será ser feliz, puesto que no puede librarse de esos conceptos y, por tanto, el cientifismo sólo empeora las cosas al hacer creer al hombre que pueden alcanzar la verdad.
[editar] Valoración
Las opiniones de Nietzsche respecto a la creación de conceptos que hacen que se pierdan los detalles y la auténtica esencia de las cosas es una parte muy interesante del tema. Es muy cierto que cuando decimos “mesa”, hay un concepto detrás, es decir, algo de cuatro patas, sólido, etc. Sin embargo, como afirma Nietzsche, las verdades que captamos de la realidad son sólo las que nosotros aportamos, las sumas de nuestras experiencias. Esto indica que cuando una persona dice “mesa”, piensa en una imagen distinta de cuando otra persona también dice “mesa”. Uno piensa, por ejemplo, en una mesa redonda y otro en una cuadrada. Esto demuestra que, como afirma Nietzsche, el lenguaje es algo arbitrario y es tan sólo un puñado de conceptos que no se corresponden con lo que son en sí las cosas. Por otro lado, también es importante destacar la afirmación de que para el hombre la verdad es indiferente, y lo único que le mueve es su propio bienestar, es decir, alcanzar la felicidad. Esta búsqueda de la verdad en la actualidad muchas veces se ve cuestionada ya que la respuesta no es la que se deseaba obtener de la pregunta enunciada, porque no nos hace felices. El fin que siempre mueve al hombre, ya sea por dinero, poder, autoridad, bienestar espiritual o cualquier otra razón siempre es la felicidad. También cabe destacar el manifiesto que hace Nietzsche de que la naturaleza, el mundo, no es algo definido y regular, regido por leyes matemáticas y físicas como opina el cientifismo, sino que el universo en su totalidad es un ente abstracta e irregular, pues la vida misma es irregular, es cambio. El hombre tiene miedo al cambio, porque el cambio provoca una situación distinta a la anterior y, por tanto, desconocida. Para Nietzsche el miedo del hombre es, en efecto, lo desconocido. Estas teorías serán utilizadas para elaborar el término del “superhombre”, es decir, aquel hombre que acepta el cambio. La vida es pasión, es cambio, es una continua situación distinta tras otra que no s puede prever porque el universo y la vida están llenas de contradicciones, de cambios.
[editar] Obra de Nietzsche
Artículo principal: Bibliografía de Friedrich Nietzsche
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Edición de José Rafael Hernández Arias. Madrid: Valdemar, 2005. ISBN 8477025207
Correspondencia Friedrich Nietzsche, 6 volúmenes (en preparación):
Volumen I: Junio 1850/Abril 1869. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe, 2005. ISBN 8481648108
Fragmentos póstumos sobre política. Madrid: Editorial Trotta, 2004. ISBN 8481647276
Los filósofos preplatónicos. Madrid: Editorial Trotta, 2003. ISBN 8481645915
Escritos sobre retórica. Madrid: Editorial Trotta, 2000. ISBN 8481643866
Poesía completa. Madrid: Editorial Trotta, 1998. ISBN 8481642592
Fatum e Historia (1862)
Libertad de la voluntad y Fatum (1868)
Homero y la Filología Clásica (1868) (Homer und die klassiche Philologie. Ein Vortrag)
El drama musical griego (1870) (Das griechische Musikdrama)
Sócrates y la tragedia (1870) (Socrates und die Tragödie)
La visión dionisíaca del Mundo (1870) (Die dionysische Weltanschauung)
El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872) (Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik)
Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872) (Über die Zukunft unserer Bildungstalten. Sechs öffentliche Vorträge)
Cinco prefacios para libros no escritos (1872) (Fünf Vorreden zu fünf ungeschriebenen Büchern)
La filosofía en la época clásica de los griegos (1873) (Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Greichen)
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873) (Über Wahrheit und Lüge im aussermoralischen Sinne)
Sobre la utilidad y los prejuicios dela historia para la vida (1874) (II. Unzeitgemasse Betrachtungen. Vom Nutzen und Nachteil der Historie fur das Leben)
Schopenhaur como educador (1874) (III. Unzeitgemasse Betrachtungen. Schopenhauer als Erzieher)
Richard Wagner en Bayreuth (1876) (IV: Unzeitgemasse Betrachtungen. Richard Wagner in Bayreuth)
Humano, demasiado humano (1878) (Menschliches, Allzumenschliches. Ein Buch für freie Geister)
El caminante y su sombra (1880) (Der Wanderer und sein Schatten)
Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales (1881) (Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile)
La gaya ciencia (1882) Die Fröhliche Wissenschaft)
Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) (Also Sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen)
Más allá del bien y del mal (1886) (Jenseits von Gut und Böse. Vorspiel einer Philosophie der Zukunft)
La genealogía de la moral (1887) (Zur Genealogie der Moral. Eine Streitschrift)
El Anticristo (1888) (Der Antichrist. Fluch auf das Christentum)
Ditirambos de Dionisos (1888-1889) (Dionysos-Dithyramben)
El crepúsculo de los ídolos (1889) (Götzen-Dämmerung, oder: Wie man mit dem Hammer philosophirt)
Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889) (Ecce Homo. Wie man wird, was man ist)
Nietzsche contra Wagner (1889) (Nietzsche contra Wagner. Aktenstücke eines Psychologen)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sobre_verdad_y_mentira_en_sentido_ex..."
En el texto se critica al cientifismo y, por consiguiente, al positivismo, ya que este último defiende la postura cientifista. La postura cientifista afirma que el universo es puramente matemático, preciso y regular, regido por las leyes de la física y de las matemáticas. Esta forma de juzgar la realidad entra dentro del método científico técnico. Por otro lado, el positivismo defiende este método científica-técnico como la única forma certera de ver el mundo. Ante estas dos corrientes, Nietzsche hace una crítica de ellas en el texto. En principio, se divide en dos partes claramente diferenciadas.
[editar] El interés por la verdad
La primera parte es la que plantea la situación y va preparando el terreno para las explicaciones y las justificaciones de la crítica que se verán el la segunda parte. En esta primera parte, se habla del hombre como un ser ofuscado y desorientado en la naturaleza. La naturaleza es cambiante e irregular, y en cambio, el hombre desea verlo todo estructurado para su propia salud mental. Ante esta ofuscación, utiliza el intelecto, que según Nietzsche éste no es más que el arte del hombre de fingir. El hombre, es un ser empujado a vivir en sociedad por interés, por necesidad. Este vivir en sociedad le obliga a crear un tratado de paz entre todos los hombre para evitar conflictos entre ellos. Este tratado de paz no es más que inventar una designación válida y obligatoria de las cosas para constatar que algo es verdad entre todos los hombres. En este momento es cuando nacen las palabras verdad y mentira. Cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza del nido de su sociedad a aquellos individuos que utilicen estas designaciones acordadas como verdaderas para hacer parecer lo irreal como real. De esta manera, la sociedad ya no confiará más en él. Sin embargo, el hombre desea la verdad y la naturaleza, en cierto modo, se la oculta. Ese impulso de conocer la verdad viene por las consecuencias agradables de la verdad y, por tanto, el rechazo al embuste viene por las malas consecuencias de éste. Esto nos demuestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente. Sólo desea las buenas consecuencias de ella, es decir, aquello que le provoca bienestar, que le hace feliz. Para conocer, el hombre utiliza el lenguaje. Nietzsche destaca pues, que el hombre utiliza el lenguaje de forma arbitraria. Con esto se refiere a que, por ejemplo, cuando decimos “silla”, sólo tenemos un concepto, puesto que hay multitudes de tipos de sillas y, además, al decir “silla” se pierden los detalles de su forma, su color, sus características esenciales, etc. Por tanto, lo que formamos con el lenguaje sólo son conceptos, que se forman por equiparación de casos no iguales. Sin embargo, el lenguaje intenta arrimarse a la verdad, y no se acerca lo más mínimo, porque al ser humano, el dirigente del lenguaje, siente una gran indiferencia hacia la verdad. La verdad no son conceptos, sino metáforas, es decir, una “silla” es la suma de innumerables experiencias humanas y detalles que el lenguaje restringe. Por ello, Nietzsche afirma que lo que nosotros llamamos verdades se han vuelto como monedas desgastadas, ya que no importa el valor de la moneda, sino el del metal. Todo esto se debe, a que el hombre ve la realidad desde su perspectiva, es decir, el hombre sólo conoce lo que aporta y cuando desconfía de algo es porque no reconoce tales aportaciones. Por todo ello, lo que captamos no son verdades en sí, porque tomamos como punto de partida al hombre.
[editar] Crítica al cientifismo
En la segunda parte del texto, Nietzsche ataca al cientifismo afirmando que la ciencia pretende hacer regular el mundo para dar seguridad al hombre, creando más conceptos. De esta forma, Nietzsche habla de dos tipos de hombres. El hombre racional y el hombre intuitivo. Ambos quieren dominar la vida, pero el primero lo quiere hacer mediante la previsión y el segundo sólo toma como real la vida disfrazada de belleza, es decir, que toma como verdad aquello que le interesa, porque eso le hace feliz. Para Nietzsche, el primer hombre es el representante de esta actitud cientifista que cree que todo es regular y previsible. De esta manera, este hombre sólo conjura desgracias, puesto que la vida es un continuo golpe tras otro y de esa forma este hombre nunca alcanzará la felicidad. El segundo hombre, es más irracional, tanto en el sufrimiento como en la felicidad. Teniendo en cuenta que sólo por el hecho de ser hombres, usarán el intelecto, ese gran arte de fingir, porque el hombre es un ser que busca lo regular en lo irregular, el segundo sale mejor parado que el primero, porque este tiene momentos felices mientras que el otro se pasa su vida intentando prever lo que pasará. Esto no puede ser, puesto que el universo no es previsible, no es regular, ahí está la crítica al cientifismo. El cientifismo crea hombres que creen que pueden prever lo que ocurrirá para su propio beneficio emancipandose de los engaños y buscando continuamente la verdad. Sin embargo, éste siempre perderá el tiempo, puesto que el mismo lenguaje crea esas monedas desgastadas que nos alejan de esas metáforas que son las verdades. Por todo ello, si el hombre no puede alcanzar la verdad porque su humanidad hace que posean intelecto y que, con él, cree esos arbitrarios conceptos que denomina verdad, lo más importante será ser feliz, puesto que no puede librarse de esos conceptos y, por tanto, el cientifismo sólo empeora las cosas al hacer creer al hombre que pueden alcanzar la verdad.
[editar] Valoración
Las opiniones de Nietzsche respecto a la creación de conceptos que hacen que se pierdan los detalles y la auténtica esencia de las cosas es una parte muy interesante del tema. Es muy cierto que cuando decimos “mesa”, hay un concepto detrás, es decir, algo de cuatro patas, sólido, etc. Sin embargo, como afirma Nietzsche, las verdades que captamos de la realidad son sólo las que nosotros aportamos, las sumas de nuestras experiencias. Esto indica que cuando una persona dice “mesa”, piensa en una imagen distinta de cuando otra persona también dice “mesa”. Uno piensa, por ejemplo, en una mesa redonda y otro en una cuadrada. Esto demuestra que, como afirma Nietzsche, el lenguaje es algo arbitrario y es tan sólo un puñado de conceptos que no se corresponden con lo que son en sí las cosas. Por otro lado, también es importante destacar la afirmación de que para el hombre la verdad es indiferente, y lo único que le mueve es su propio bienestar, es decir, alcanzar la felicidad. Esta búsqueda de la verdad en la actualidad muchas veces se ve cuestionada ya que la respuesta no es la que se deseaba obtener de la pregunta enunciada, porque no nos hace felices. El fin que siempre mueve al hombre, ya sea por dinero, poder, autoridad, bienestar espiritual o cualquier otra razón siempre es la felicidad. También cabe destacar el manifiesto que hace Nietzsche de que la naturaleza, el mundo, no es algo definido y regular, regido por leyes matemáticas y físicas como opina el cientifismo, sino que el universo en su totalidad es un ente abstracta e irregular, pues la vida misma es irregular, es cambio. El hombre tiene miedo al cambio, porque el cambio provoca una situación distinta a la anterior y, por tanto, desconocida. Para Nietzsche el miedo del hombre es, en efecto, lo desconocido. Estas teorías serán utilizadas para elaborar el término del “superhombre”, es decir, aquel hombre que acepta el cambio. La vida es pasión, es cambio, es una continua situación distinta tras otra que no s puede prever porque el universo y la vida están llenas de contradicciones, de cambios.
[editar] Obra de Nietzsche
Artículo principal: Bibliografía de Friedrich Nietzsche
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Edición de José Rafael Hernández Arias. Madrid: Valdemar, 2005. ISBN 8477025207
Correspondencia Friedrich Nietzsche, 6 volúmenes (en preparación):
Volumen I: Junio 1850/Abril 1869. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe, 2005. ISBN 8481648108
Fragmentos póstumos sobre política. Madrid: Editorial Trotta, 2004. ISBN 8481647276
Los filósofos preplatónicos. Madrid: Editorial Trotta, 2003. ISBN 8481645915
Escritos sobre retórica. Madrid: Editorial Trotta, 2000. ISBN 8481643866
Poesía completa. Madrid: Editorial Trotta, 1998. ISBN 8481642592
Fatum e Historia (1862)
Libertad de la voluntad y Fatum (1868)
Homero y la Filología Clásica (1868) (Homer und die klassiche Philologie. Ein Vortrag)
El drama musical griego (1870) (Das griechische Musikdrama)
Sócrates y la tragedia (1870) (Socrates und die Tragödie)
La visión dionisíaca del Mundo (1870) (Die dionysische Weltanschauung)
El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872) (Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik)
Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872) (Über die Zukunft unserer Bildungstalten. Sechs öffentliche Vorträge)
Cinco prefacios para libros no escritos (1872) (Fünf Vorreden zu fünf ungeschriebenen Büchern)
La filosofía en la época clásica de los griegos (1873) (Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Greichen)
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873) (Über Wahrheit und Lüge im aussermoralischen Sinne)
Sobre la utilidad y los prejuicios dela historia para la vida (1874) (II. Unzeitgemasse Betrachtungen. Vom Nutzen und Nachteil der Historie fur das Leben)
Schopenhaur como educador (1874) (III. Unzeitgemasse Betrachtungen. Schopenhauer als Erzieher)
Richard Wagner en Bayreuth (1876) (IV: Unzeitgemasse Betrachtungen. Richard Wagner in Bayreuth)
Humano, demasiado humano (1878) (Menschliches, Allzumenschliches. Ein Buch für freie Geister)
El caminante y su sombra (1880) (Der Wanderer und sein Schatten)
Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales (1881) (Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile)
La gaya ciencia (1882) Die Fröhliche Wissenschaft)
Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) (Also Sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen)
Más allá del bien y del mal (1886) (Jenseits von Gut und Böse. Vorspiel einer Philosophie der Zukunft)
La genealogía de la moral (1887) (Zur Genealogie der Moral. Eine Streitschrift)
El Anticristo (1888) (Der Antichrist. Fluch auf das Christentum)
Ditirambos de Dionisos (1888-1889) (Dionysos-Dithyramben)
El crepúsculo de los ídolos (1889) (Götzen-Dämmerung, oder: Wie man mit dem Hammer philosophirt)
Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889) (Ecce Homo. Wie man wird, was man ist)
Nietzsche contra Wagner (1889) (Nietzsche contra Wagner. Aktenstücke eines Psychologen)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sobre_verdad_y_mentira_en_sentido_ex..."
En el texto se critica al cientifismo y, por consiguiente, al positivismo, ya que este último defiende la postura cientifista. La postura cientifista afirma que el universo es puramente matemático, preciso y regular, regido por las leyes de la física y de las matemáticas. Esta forma de juzgar la realidad entra dentro del método científico técnico. Por otro lado, el positivismo defiende este método científica-técnico como la única forma certera de ver el mundo. Ante estas dos corrientes, Nietzsche hace una crítica de ellas en el texto. En principio, se divide en dos partes claramente diferenciadas.
[editar] El interés por la verdad
La primera parte es la que plantea la situación y va preparando el terreno para las explicaciones y las justificaciones de la crítica que se verán el la segunda parte. En esta primera parte, se habla del hombre como un ser ofuscado y desorientado en la naturaleza. La naturaleza es cambiante e irregular, y en cambio, el hombre desea verlo todo estructurado para su propia salud mental. Ante esta ofuscación, utiliza el intelecto, que según Nietzsche éste no es más que el arte del hombre de fingir. El hombre, es un ser empujado a vivir en sociedad por interés, por necesidad. Este vivir en sociedad le obliga a crear un tratado de paz entre todos los hombre para evitar conflictos entre ellos. Este tratado de paz no es más que inventar una designación válida y obligatoria de las cosas para constatar que algo es verdad entre todos los hombres. En este momento es cuando nacen las palabras verdad y mentira. Cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza del nido de su sociedad a aquellos individuos que utilicen estas designaciones acordadas como verdaderas para hacer parecer lo irreal como real. De esta manera, la sociedad ya no confiará más en él. Sin embargo, el hombre desea la verdad y la naturaleza, en cierto modo, se la oculta. Ese impulso de conocer la verdad viene por las consecuencias agradables de la verdad y, por tanto, el rechazo al embuste viene por las malas consecuencias de éste. Esto nos demuestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente. Sólo desea las buenas consecuencias de ella, es decir, aquello que le provoca bienestar, que le hace feliz. Para conocer, el hombre utiliza el lenguaje. Nietzsche destaca pues, que el hombre utiliza el lenguaje de forma arbitraria. Con esto se refiere a que, por ejemplo, cuando decimos “silla”, sólo tenemos un concepto, puesto que hay multitudes de tipos de sillas y, además, al decir “silla” se pierden los detalles de su forma, su color, sus características esenciales, etc. Por tanto, lo que formamos con el lenguaje sólo son conceptos, que se forman por equiparación de casos no iguales. Sin embargo, el lenguaje intenta arrimarse a la verdad, y no se acerca lo más mínimo, porque al ser humano, el dirigente del lenguaje, siente una gran indiferencia hacia la verdad. La verdad no son conceptos, sino metáforas, es decir, una “silla” es la suma de innumerables experiencias humanas y detalles que el lenguaje restringe. Por ello, Nietzsche afirma que lo que nosotros llamamos verdades se han vuelto como monedas desgastadas, ya que no importa el valor de la moneda, sino el del metal. Todo esto se debe, a que el hombre ve la realidad desde su perspectiva, es decir, el hombre sólo conoce lo que aporta y cuando desconfía de algo es porque no reconoce tales aportaciones. Por todo ello, lo que captamos no son verdades en sí, porque tomamos como punto de partida al hombre.
[editar] Crítica al cientifismo
En la segunda parte del texto, Nietzsche ataca al cientifismo afirmando que la ciencia pretende hacer regular el mundo para dar seguridad al hombre, creando más conceptos. De esta forma, Nietzsche habla de dos tipos de hombres. El hombre racional y el hombre intuitivo. Ambos quieren dominar la vida, pero el primero lo quiere hacer mediante la previsión y el segundo sólo toma como real la vida disfrazada de belleza, es decir, que toma como verdad aquello que le interesa, porque eso le hace feliz. Para Nietzsche, el primer hombre es el representante de esta actitud cientifista que cree que todo es regular y previsible. De esta manera, este hombre sólo conjura desgracias, puesto que la vida es un continuo golpe tras otro y de esa forma este hombre nunca alcanzará la felicidad. El segundo hombre, es más irracional, tanto en el sufrimiento como en la felicidad. Teniendo en cuenta que sólo por el hecho de ser hombres, usarán el intelecto, ese gran arte de fingir, porque el hombre es un ser que busca lo regular en lo irregular, el segundo sale mejor parado que el primero, porque este tiene momentos felices mientras que el otro se pasa su vida intentando prever lo que pasará. Esto no puede ser, puesto que el universo no es previsible, no es regular, ahí está la crítica al cientifismo. El cientifismo crea hombres que creen que pueden prever lo que ocurrirá para su propio beneficio emancipandose de los engaños y buscando continuamente la verdad. Sin embargo, éste siempre perderá el tiempo, puesto que el mismo lenguaje crea esas monedas desgastadas que nos alejan de esas metáforas que son las verdades. Por todo ello, si el hombre no puede alcanzar la verdad porque su humanidad hace que posean intelecto y que, con él, cree esos arbitrarios conceptos que denomina verdad, lo más importante será ser feliz, puesto que no puede librarse de esos conceptos y, por tanto, el cientifismo sólo empeora las cosas al hacer creer al hombre que pueden alcanzar la verdad.
[editar] Valoración
Las opiniones de Nietzsche respecto a la creación de conceptos que hacen que se pierdan los detalles y la auténtica esencia de las cosas es una parte muy interesante del tema. Es muy cierto que cuando decimos “mesa”, hay un concepto detrás, es decir, algo de cuatro patas, sólido, etc. Sin embargo, como afirma Nietzsche, las verdades que captamos de la realidad son sólo las que nosotros aportamos, las sumas de nuestras experiencias. Esto indica que cuando una persona dice “mesa”, piensa en una imagen distinta de cuando otra persona también dice “mesa”. Uno piensa, por ejemplo, en una mesa redonda y otro en una cuadrada. Esto demuestra que, como afirma Nietzsche, el lenguaje es algo arbitrario y es tan sólo un puñado de conceptos que no se corresponden con lo que son en sí las cosas. Por otro lado, también es importante destacar la afirmación de que para el hombre la verdad es indiferente, y lo único que le mueve es su propio bienestar, es decir, alcanzar la felicidad. Esta búsqueda de la verdad en la actualidad muchas veces se ve cuestionada ya que la respuesta no es la que se deseaba obtener de la pregunta enunciada, porque no nos hace felices. El fin que siempre mueve al hombre, ya sea por dinero, poder, autoridad, bienestar espiritual o cualquier otra razón siempre es la felicidad. También cabe destacar el manifiesto que hace Nietzsche de que la naturaleza, el mundo, no es algo definido y regular, regido por leyes matemáticas y físicas como opina el cientifismo, sino que el universo en su totalidad es un ente abstracta e irregular, pues la vida misma es irregular, es cambio. El hombre tiene miedo al cambio, porque el cambio provoca una situación distinta a la anterior y, por tanto, desconocida. Para Nietzsche el miedo del hombre es, en efecto, lo desconocido. Estas teorías serán utilizadas para elaborar el término del “superhombre”, es decir, aquel hombre que acepta el cambio. La vida es pasión, es cambio, es una continua situación distinta tras otra que no s puede prever porque el universo y la vida están llenas de contradicciones, de cambios.
[editar] Obra de Nietzsche
Artículo principal: Bibliografía de Friedrich Nietzsche
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Edición de José Rafael Hernández Arias. Madrid: Valdemar, 2005. ISBN 8477025207
Correspondencia Friedrich Nietzsche, 6 volúmenes (en preparación):
Volumen I: Junio 1850/Abril 1869. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe, 2005. ISBN 8481648108
Fragmentos póstumos sobre política. Madrid: Editorial Trotta, 2004. ISBN 8481647276
Los filósofos preplatónicos. Madrid: Editorial Trotta, 2003. ISBN 8481645915
Escritos sobre retórica. Madrid: Editorial Trotta, 2000. ISBN 8481643866
Poesía completa. Madrid: Editorial Trotta, 1998. ISBN 8481642592
Fatum e Historia (1862)
Libertad de la voluntad y Fatum (1868)
Homero y la Filología Clásica (1868) (Homer und die klassiche Philologie. Ein Vortrag)
El drama musical griego (1870) (Das griechische Musikdrama)
Sócrates y la tragedia (1870) (Socrates und die Tragödie)
La visión dionisíaca del Mundo (1870) (Die dionysische Weltanschauung)
El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872) (Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik)
Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872) (Über die Zukunft unserer Bildungstalten. Sechs öffentliche Vorträge)
Cinco prefacios para libros no escritos (1872) (Fünf Vorreden zu fünf ungeschriebenen Büchern)
La filosofía en la época clásica de los griegos (1873) (Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Greichen)
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873) (Über Wahrheit und Lüge im aussermoralischen Sinne)
Sobre la utilidad y los prejuicios dela historia para la vida (1874) (II. Unzeitgemasse Betrachtungen. Vom Nutzen und Nachteil der Historie fur das Leben)
Schopenhaur como educador (1874) (III. Unzeitgemasse Betrachtungen. Schopenhauer als Erzieher)
Richard Wagner en Bayreuth (1876) (IV: Unzeitgemasse Betrachtungen. Richard Wagner in Bayreuth)
Humano, demasiado humano (1878) (Menschliches, Allzumenschliches. Ein Buch für freie Geister)
El caminante y su sombra (1880) (Der Wanderer und sein Schatten)
Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales (1881) (Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile)
La gaya ciencia (1882) Die Fröhliche Wissenschaft)
Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) (Also Sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen)
Más allá del bien y del mal (1886) (Jenseits von Gut und Böse. Vorspiel einer Philosophie der Zukunft)
La genealogía de la moral (1887) (Zur Genealogie der Moral. Eine Streitschrift)
El Anticristo (1888) (Der Antichrist. Fluch auf das Christentum)
Ditirambos de Dionisos (1888-1889) (Dionysos-Dithyramben)
El crepúsculo de los ídolos (1889) (Götzen-Dämmerung, oder: Wie man mit dem Hammer philosophirt)
Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889) (Ecce Homo. Wie man wird, was man ist)
Nietzsche contra Wagner (1889) (Nietzsche contra Wagner. Aktenstücke eines Psychologen)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sobre_verdad_y_mentira_en_sentido_ex..."
En el texto se critica al cientifismo y, por consiguiente, al positivismo, ya que este último defiende la postura cientifista. La postura cientifista afirma que el universo es puramente matemático, preciso y regular, regido por las leyes de la física y de las matemáticas. Esta forma de juzgar la realidad entra dentro del método científico técnico. Por otro lado, el positivismo defiende este método científica-técnico como la única forma certera de ver el mundo. Ante estas dos corrientes, Nietzsche hace una crítica de ellas en el texto. En principio, se divide en dos partes claramente diferenciadas.
[editar] El interés por la verdad
La primera parte es la que plantea la situación y va preparando el terreno para las explicaciones y las justificaciones de la crítica que se verán el la segunda parte. En esta primera parte, se habla del hombre como un ser ofuscado y desorientado en la naturaleza. La naturaleza es cambiante e irregular, y en cambio, el hombre desea verlo todo estructurado para su propia salud mental. Ante esta ofuscación, utiliza el intelecto, que según Nietzsche éste no es más que el arte del hombre de fingir. El hombre, es un ser empujado a vivir en sociedad por interés, por necesidad. Este vivir en sociedad le obliga a crear un tratado de paz entre todos los hombre para evitar conflictos entre ellos. Este tratado de paz no es más que inventar una designación válida y obligatoria de las cosas para constatar que algo es verdad entre todos los hombres. En este momento es cuando nacen las palabras verdad y mentira. Cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza del nido de su sociedad a aquellos individuos que utilicen estas designaciones acordadas como verdaderas para hacer parecer lo irreal como real. De esta manera, la sociedad ya no confiará más en él. Sin embargo, el hombre desea la verdad y la naturaleza, en cierto modo, se la oculta. Ese impulso de conocer la verdad viene por las consecuencias agradables de la verdad y, por tanto, el rechazo al embuste viene por las malas consecuencias de éste. Esto nos demuestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente. Sólo desea las buenas consecuencias de ella, es decir, aquello que le provoca bienestar, que le hace feliz. Para conocer, el hombre utiliza el lenguaje. Nietzsche destaca pues, que el hombre utiliza el lenguaje de forma arbitraria. Con esto se refiere a que, por ejemplo, cuando decimos “silla”, sólo tenemos un concepto, puesto que hay multitudes de tipos de sillas y, además, al decir “silla” se pierden los detalles de su forma, su color, sus características esenciales, etc. Por tanto, lo que formamos con el lenguaje sólo son conceptos, que se forman por equiparación de casos no iguales. Sin embargo, el lenguaje intenta arrimarse a la verdad, y no se acerca lo más mínimo, porque al ser humano, el dirigente del lenguaje, siente una gran indiferencia hacia la verdad. La verdad no son conceptos, sino metáforas, es decir, una “silla” es la suma de innumerables experiencias humanas y detalles que el lenguaje restringe. Por ello, Nietzsche afirma que lo que nosotros llamamos verdades se han vuelto como monedas desgastadas, ya que no importa el valor de la moneda, sino el del metal. Todo esto se debe, a que el hombre ve la realidad desde su perspectiva, es decir, el hombre sólo conoce lo que aporta y cuando desconfía de algo es porque no reconoce tales aportaciones. Por todo ello, lo que captamos no son verdades en sí, porque tomamos como punto de partida al hombre.
[editar] Crítica al cientifismo
En la segunda parte del texto, Nietzsche ataca al cientifismo afirmando que la ciencia pretende hacer regular el mundo para dar seguridad al hombre, creando más conceptos. De esta forma, Nietzsche habla de dos tipos de hombres. El hombre racional y el hombre intuitivo. Ambos quieren dominar la vida, pero el primero lo quiere hacer mediante la previsión y el segundo sólo toma como real la vida disfrazada de belleza, es decir, que toma como verdad aquello que le interesa, porque eso le hace feliz. Para Nietzsche, el primer hombre es el representante de esta actitud cientifista que cree que todo es regular y previsible. De esta manera, este hombre sólo conjura desgracias, puesto que la vida es un continuo golpe tras otro y de esa forma este hombre nunca alcanzará la felicidad. El segundo hombre, es más irracional, tanto en el sufrimiento como en la felicidad. Teniendo en cuenta que sólo por el hecho de ser hombres, usarán el intelecto, ese gran arte de fingir, porque el hombre es un ser que busca lo regular en lo irregular, el segundo sale mejor parado que el primero, porque este tiene momentos felices mientras que el otro se pasa su vida intentando prever lo que pasará. Esto no puede ser, puesto que el universo no es previsible, no es regular, ahí está la crítica al cientifismo. El cientifismo crea hombres que creen que pueden prever lo que ocurrirá para su propio beneficio emancipandose de los engaños y buscando continuamente la verdad. Sin embargo, éste siempre perderá el tiempo, puesto que el mismo lenguaje crea esas monedas desgastadas que nos alejan de esas metáforas que son las verdades. Por todo ello, si el hombre no puede alcanzar la verdad porque su humanidad hace que posean intelecto y que, con él, cree esos arbitrarios conceptos que denomina verdad, lo más importante será ser feliz, puesto que no puede librarse de esos conceptos y, por tanto, el cientifismo sólo empeora las cosas al hacer creer al hombre que pueden alcanzar la verdad.
[editar] Valoración
Las opiniones de Nietzsche respecto a la creación de conceptos que hacen que se pierdan los detalles y la auténtica esencia de las cosas es una parte muy interesante del tema. Es muy cierto que cuando decimos “mesa”, hay un concepto detrás, es decir, algo de cuatro patas, sólido, etc. Sin embargo, como afirma Nietzsche, las verdades que captamos de la realidad son sólo las que nosotros aportamos, las sumas de nuestras experiencias. Esto indica que cuando una persona dice “mesa”, piensa en una imagen distinta de cuando otra persona también dice “mesa”. Uno piensa, por ejemplo, en una mesa redonda y otro en una cuadrada. Esto demuestra que, como afirma Nietzsche, el lenguaje es algo arbitrario y es tan sólo un puñado de conceptos que no se corresponden con lo que son en sí las cosas. Por otro lado, también es importante destacar la afirmación de que para el hombre la verdad es indiferente, y lo único que le mueve es su propio bienestar, es decir, alcanzar la felicidad. Esta búsqueda de la verdad en la actualidad muchas veces se ve cuestionada ya que la respuesta no es la que se deseaba obtener de la pregunta enunciada, porque no nos hace felices. El fin que siempre mueve al hombre, ya sea por dinero, poder, autoridad, bienestar espiritual o cualquier otra razón siempre es la felicidad. También cabe destacar el manifiesto que hace Nietzsche de que la naturaleza, el mundo, no es algo definido y regular, regido por leyes matemáticas y físicas como opina el cientifismo, sino que el universo en su totalidad es un ente abstracta e irregular, pues la vida misma es irregular, es cambio. El hombre tiene miedo al cambio, porque el cambio provoca una situación distinta a la anterior y, por tanto, desconocida. Para Nietzsche el miedo del hombre es, en efecto, lo desconocido. Estas teorías serán utilizadas para elaborar el término del “superhombre”, es decir, aquel hombre que acepta el cambio. La vida es pasión, es cambio, es una continua situación distinta tras otra que no s puede prever porque el universo y la vida están llenas de contradicciones, de cambios.
[editar] Obra de Nietzsche
Artículo principal: Bibliografía de Friedrich Nietzsche
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Edición de José Rafael Hernández Arias. Madrid: Valdemar, 2005. ISBN 8477025207
Correspondencia Friedrich Nietzsche, 6 volúmenes (en preparación):
Volumen I: Junio 1850/Abril 1869. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe, 2005. ISBN 8481648108
Fragmentos póstumos sobre política. Madrid: Editorial Trotta, 2004. ISBN 8481647276
Los filósofos preplatónicos. Madrid: Editorial Trotta, 2003. ISBN 8481645915
Escritos sobre retórica. Madrid: Editorial Trotta, 2000. ISBN 8481643866
Poesía completa. Madrid: Editorial Trotta, 1998. ISBN 8481642592
Fatum e Historia (1862)
Libertad de la voluntad y Fatum (1868)
Homero y la Filología Clásica (1868) (Homer und die klassiche Philologie. Ein Vortrag)
El drama musical griego (1870) (Das griechische Musikdrama)
Sócrates y la tragedia (1870) (Socrates und die Tragödie)
La visión dionisíaca del Mundo (1870) (Die dionysische Weltanschauung)
El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872) (Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik)
Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas (1872) (Über die Zukunft unserer Bildungstalten. Sechs öffentliche Vorträge)
Cinco prefacios para libros no escritos (1872) (Fünf Vorreden zu fünf ungeschriebenen Büchern)
La filosofía en la época clásica de los griegos (1873) (Die Philosophie im tragischen Zeitalter der Greichen)
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873) (Über Wahrheit und Lüge im aussermoralischen Sinne)
Sobre la utilidad y los prejuicios dela historia para la vida (1874) (II. Unzeitgemasse Betrachtungen. Vom Nutzen und Nachteil der Historie fur das Leben)
Schopenhaur como educador (1874) (III. Unzeitgemasse Betrachtungen. Schopenhauer als Erzieher)
Richard Wagner en Bayreuth (1876) (IV: Unzeitgemasse Betrachtungen. Richard Wagner in Bayreuth)
Humano, demasiado humano (1878) (Menschliches, Allzumenschliches. Ein Buch für freie Geister)
El caminante y su sombra (1880) (Der Wanderer und sein Schatten)
Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales (1881) (Morgenröthe. Gedanken über die moralischen Vorurtheile)
La gaya ciencia (1882) Die Fröhliche Wissenschaft)
Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) (Also Sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen)
Más allá del bien y del mal (1886) (Jenseits von Gut und Böse. Vors
HOLA ARTURO
ACABO DE CONSTATAR QUE LA REEDICION DE TARKUS / REPSYLCHED
DE LA ALIMAÑA ANDRES TAPIA ES UNA TREMENDA FARSA...
LA GRABACION FUE OBTENIDA DEL VINYL DE LAZARUS Y NO COMO SOSTIENE
DE SU MASTER ORIGINAL...(ESTA FUE DESTRUIDA EN MAG AL IGUAL QUE EL
SEGUNDO QUE NUNCA LLEGO A EDITARSE),,,ASIMISMO EL INSERTO CONTIENE
ARCHIVOS GRAFICOS Y DATA QUE ME FUERON PIRATEADAS SIN MI CONSULTA
Y LO QUE ES PEOR AUN ESTE PUTA QUIERE LLEVARSE TODOS LOS APLAUSOS
OLIMPICOS OBVIANDO DESCARADAMENTE LOS RECONOCIMIENTOS AJENOS
INDIGNA QUE SUJETOS CANIBALES COMO ESTE QUIERAN TENER DERECHO PROPIO EN LA HISTORIA DEL ROCK LOCAL....Y ANTE ESTE TIPO DE AMENAZAS
NO QUEDA MAS QUE DESENMASCARARLOS Y LAPIDARLOS EN SU LEY..!!!
ESPERO TUS COMENTARIOS
COCO