Anoche estaba cenando viendo la televisión, y ví empezar la famosa "Los 80". Aguanté 10 segundos mientras sonaba la versión que han grabado de La Chica de Ayer. No lo soporto. Si al menos hubieran mantenido las versiones originales, todavía, pero es que estoy un poco harto de este revival 80 que nos inunda.

Ya han agotado los 60, no les queda más que exprimir (en realidad sí, pero espero que no lo descubran) y se han volcado a por los ochenta. Y es algo global. Desde la mal entendida estética de los 80, que ponen de moda las tiendas estas de ropa que han surgido, con todas las chicas uniformadas sin saber ellas mismas muy bien de qué, hasta musicalmente, con cientos de bandas de ahora mismo calcando sonidos de la Nueva Ola, que hace 3 o 4 de años no se hubieran comido un colín, pero que ahora "los medios" (como un ente invisible) hacen surgir. Mañana llegará el revival madchester, y todos estos grupos fuera, y en H&M, vuelta a las pastillitas con smileys.

En España como somos tan cutres, pues ponemos la serie, los musicales (Mecano, Alaska, y según he leido, La Unión!!) y se hace una gira para ganar pasta con lo peor de la época todos juntos. Aunque viéndolo de otra forma, mejor que usen a ese tipo de grupos, a que hagan negocio con las joyas escondidas que hay de esos tiempos.

Joyas como El Hospital, Crónicas del Bromuro, El Poli te ve, Me debo marchar, Cazadora de cuero, Ella es demoledora, Ráfagas, o Noche de lluvia en Madrid, de Los Modelos, con la que llevo enganchado un montón de tiempo. Y es que en estos días de comienzo del Otoño y de las lluvias, es un tema que te atrapa rápido.

Los modelosEs una de las canciones más bonitas que he escuchado de esa época. Al oirla, me traslada en seguida a un Domingo lluvioso, con todo cerrado, y esos neones de las grandes ciudades, que en días de lluvia parecen sacados de Blade Runner. Sonido maquetero, ideal para una canción que posee esa ingenuidad y esa inocencia adolescente que tenían los mejores temas de la nueva ola, y que esperemos que las modas no se lo quiten nunca. La letra así suelta, puede parecer hasta algo naïf, pero unida a una melancólica melodía, es difícil que no emocione:


    Caminamos despacio, temblamos de frio
    no tenemos prisa, no tenemos destino,
    todo lo que puedo recordar,
    es una cinta en algún bar
    una noche en que se fundieron,
    sueño y realidad.

    Es una noche de lluvia en Madrid
    no tenemos sitio donde ir,
    todas las puertas están cerradas,
    nadie atiende a nuestras llamadas,
    y los teléfonos no dejan de comunicar.