Este fin de semana he estado en Ponferrada, en una fiesta de la lista de internet Stayfree, degustando buenos conciertos (Fortune Tellers, McCoysons, Kastelycs) y buenas pinchadas en uno de mis sitios de rock preferidos de España: el Saloon bar. En fin, un placer como siempre.

zamoraEl camino desde Madrid es monótono a más no poder mientras recorres las llanuras de Castilla. Campos de trigo y cebada, amarillos en esta época, pueblos con aspecto decadente, clubs nocturnos y gasolineras, son los únicos elementos que te depara el viaje en más de 300 kilómetros hasta que llegas al Bierzo. Aún así, tiene su encanto (el que no se consuela es porque no quiere). Si te toca ventanilla en el bus, y te haces acompañar por unos buenos discos, la asociación de canciones con ese paisaje puede deparar "grandes momentos".

Nunca he estado en Estados Unidos, pero estos viajes por Castilla (León, la Mancha tiene otro toque) siempre me recuerdan a esas road-movies por las praderas del Medio-Oeste americano, con campos infinitos y ni un monte en el horizonte. Si le sumas, como hice ayer volviendo, el Anodyne de Uncle Tupelo, puede parecer que estás viajando por Arkansas en lugar de Valladolid.

anodyneUncle Tupelo, fue el primer grupo del ahora aclamado Jeff Tweedy, de Wilco, y lo formó junto a Jay Farrar, ahora en Son Volt. Fue la banda clave en la evolución del Americana, Rock Americano, o como le quieran llamar, cogiendo los sonidos del NRA de los 80, y metiéndole el punk más visceral de bandas como Minutement. El resultado son melodías country con guitarras furiosas.

Pero en este disco, el último que sacaron antes de su separación, suavizaron su sonido, y les quedó un disco de lo más clásico con grandísimas canciones. Vamos, que se separaron justo en su cima creativa. Asuntos personales, parece ser. Tanto que desde entonces no se hablan entre ellos.

Un disco de carretera (New Madrid), de desamores (Give back the key to my heart), pedal Steel (Fifteen Keys), guitarras eléctricas compartiendo sitio con acústicas (The Long Cut), y hasta algún banjo que otro (Acuff-Rose). En mi opinión, un disco imprescindible. Y para viajar, ¡ni te cuento!