Paul WellerEl concierto de ayer de Paul Weller en el FNAC de Madrid, estuvo bastante bien. Algo incómodo el sitio (el hall, bastante estrecho y alargado...ya podían haber alquilado una sala) pero muy buen sonido y montaje. Tocó en acústico, con el guitarrista de Ocean Colour Scene, Steve Cradock, durante casi 1 hora. Hicieron temas de su último disco, Studio 150, y repasó temas de anteriores LPs. Al final, antes del bis, se acordó de The Jam con un That's entertainment que me puso los pelos de punta.

El tio derrocha clase por todos lados. Cualquier gesto, cualquier movimiento, el pelo, la ropa, todo, lo lleva pensado al milímetro, pero le sale de una forma tan natural que te captura por su magnetismo. Es lo que diferencia a un grande de una mala copia. Vamos, que después de verle, saltan a la vista todos los artistas de pacotilla que pueblan estos mediocres tiempos que vivimos.

No soy muy seguidor de su carrera post-Jam. Style Council nunca me acabaron de entrar del todo, y sus discos en solitario no los he seguido, más por pereza o vagueza que por otra cosa. Descubrí a los Jam a la vez que él sacaba Stanley Road y la verdad, a mis 18 años de entonces, está claro lo que me tiraba más.

studio150Tampoco soy muy partidario de los discos de versiones. Creo que casi siempre son excusas que se buscan los artistas para tomarse un descanso, o en caso de no tener muchas ideas y haber abusado mucho del directo o recopilatorio de turno. En este caso, pienso un poco lo mismo. No creo que Weller necesite un disco de versiones, y hay que tomárselo más como un divertimento o descanso, que como un disco serio.

Aún así, el disco está bien. Exceptuando un par de casos, no tira de versiones obvias (¡algunas sigo sin saber de quien son!) , y hasta las más conocidas se las lleva a su terreno, cosa que se agradece. Se decanta por el soul (If I could only be sure de Nolan Porter o The Bottle de Gil Scott-Heron), aunque las mezcla con canciones de otros palos: de Neil Young, Birds, Dylan, All along the watchtower o Tim Hardin, Don't make promises. ¡Hasta con los Carpenters se atreve!

No es mal disco, pero tampoco me parece imprescindible.