Si hace tiempo hablaba de la gran labor que la Editorial Milenio estaba realizando con la edición de brillantes libros sobre música, estamos de enhorabuena, ya que una nueva editorial ha aparecido con el mismo fin. Se trata de Lenoir Ediciones, con contrapartida en Barcelona en la libreria especializada Lenoir, donde se pueden encontrar los libros de la editorial y muchos más.
Arranca fuerte con la edición de 4 títulos en castellano, "John Bonham, el rugido del oso", "Leonard Cohen, conversaciones con un superviviente", "La morsa era Ringo, 101 falsos mitos sobre los Beatles y "Kink, una autobiografia", de Dave Davies. Les deseo toda la suerte del mundo, y que sigan ofreciéndonos buenos textos sobre música por mucho tiempo.
Esta semana pasada devoré precisamente la autobiografía de Dave Davies, Kink, ya editada en el 96, pero editada en castellano ahora. Sin morderse la lengua, el hermanísimo recorre toda su vida, la cual corre paralela a los Kinks desde los 14 o 15 años, desde sus primeros recuerdos hasta los últimos años. Como os podeis imaginar, mucho sexo, drogas y rockandroll, jaja.
En un principio, me resultó interesante leerme algo sobre los Kinks desde el punto de vista de Dave, el eterno segundón siempre tapado por la genialidad de Ray. Efectivamente, el verlo desde este prisma aporta matices que, por otra parte, ya se imaginaban. Dave se pasa todo el libro quejándose del carácter tacaño, egoista y despiadado de su hermano, pero, aunque se pueda pensar que lo haga a modo de despecho y herido en su orgullo, siempre lo hace a la vez mostrando un gran cariño por su hermano.
Casi desde el principio nos encontramos con una bateria de aventuras juerguistas y sexuales, estas últimas con todo lujo de detalles y con ambos sexos, confirmando todo tipo de especulaciones. Para el que busque el lado morboso, lo encuentra. Muchas de ellas son bastante divertidas y algunas hasta surrealistas como la historia de David Watts, que luego daria origen a la canción.
Pero bueno, pese a que el tópico de rockero salpica muchas partes del libro, también nos encontramos con un Dave humano, que despierta con enorme resaca al comienzo de los 70. Con una enorme factura en la cabeza por consumos indebidos, amores imposibles, y diversas teorias religiosas, oscurantistas e incluso ufológicas, derivadas de lo primero, sin duda alguna. Hay páginas al final que se pueden saltar, se le va la olla cosa mala.
Aunque la historia de los Kinks, musicalmente, puede dejar de interesar a muchos a eso de la segunda mitad de los 70, las interesantes reflexiones vitales de un Dave hecho polvo, me tuvieron leyendo hasta el final, cosa que no me pasó en su momento con la biografía de los Kinks que me leí hace años (era en inglés, no la tengo a mano).
El libro no es una obra maestra de la literatura, que luego me ponen mensajes como en la de Dylan. No espereis a un literato, si no a un tio que ha vivido mucho, muy intensamente, en uno de los mejores grupos de la historia, y al lado de un genio de nuestro tiempo, y te cuenta lo que sentía a su lado y como vivió aquellos años. De manera mejor o peor, pero yo creo que cualquier fan de los Kinks lo puede disfrutar. Es bastante poco modesto a veces (muchas veces) pero en fin, hay que perdonárselo. Echo en falta más música y menos morbo, pero bueno, para eso supongo que está la de Ray. ¿Alguien ha leido "X-Ray"? ¿Es recomendable?
Categoría: Libros
Interrumpo la serie de canciones otoñales, porque estos días siento la terrible necesidad de hablar sobre los Byrds en cualquier sitio. El motivo, que me estoy leyendo estas últimas semanas, Turn! Turn! Turn!, la historia del Folk-Rock escrita por Richie Unterberger. Una obra impresionante, que constituye una auténtica biblia (en conjunto con su segunda parte, Eight Miles High) del fenómeno.
Y es que es inevitable emocionarse con ciertos pasajes de este libro, cuando se refiere a la formación y comienzos de una banda tan importante para mí como los Byrds. Si me preguntan cual es mi banda favorita de todos los tiempos, probablemente les elegiria a ellos. Ya, ya se que no han sido los mejores, ni han compuesto las mejores canciones, ni fueron los más famosos. Pero a mí, no ha habido banda que me haya hecho sentir lo que me han hecho sentir los Byrds en determinados momentos.
Incluso objetivamente, y se ve claramente en el libro, The Byrds fueron la banda más importante y decisiva, solo salvando a los Beach Boys, del rock americano en su historia. Fue el primer grupo de pop en hablar de otras cosas que no fueran "chico ama a chica", como folkies que eran, llevando a Dylan y a Pete Seeger a los sonidos más accesibles. Los jóvenes americanos escuchaban a todas horas una canción sobre un hombre con una pandereta, que estaba en el número 1, o sobre las campanas de la libertad, a la vez que las podian bailar.
Además de todo eso, de su actitud seria y conscientes de su papel y labor, fue el "supergrupo" por antonomasia. Un grupo de personas y talentos individuales que dificilmente se ha podido volver a ver juntos. Solo mirando los grupos y discos en solitario que han salido de manos de ex-Byrds es para darse cuenta de su importancia decisiva en la evolución del rock americano, desde el 65 hasta nuestros días. Desde mi punto de vista, una de las más influyentes de la historia sin duda alguna.
Pero bueno, tampoco quiero recorrer la historia de los Byrds, ni hablar de sus grandes éxitos, si no recuperar algunas de mis canciones favoritas escarbando un poco en su discografía. Discos repletos de joyas poco conocidas, y como el resto de lo que rodea al grupo, algo infravaloradas. De hecho, me sigue pareciendo mentira que siga siendo un grupo mayormente desconocido para el público medio. Para mí tener Younger than yesterday o Mr. Tambourine man en casa, es tan importante como tener el Rubber Soul (inspirado claramente y reconocidamente por los Byrds). Bueno, ahí van cinco temazos "menos conocidos" de los Byrds:
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She don't care about time. Gene Clark fue el mejor compositor que pasó por los Byrds. De hecho, hay una antes y un después a la marcha de Clark. Pese a seguir
editando discos geniales, nunca alcanzaron el nivel de I'll Feel a whole lot better, Here without you, Eight Miles high o esta gloriosa cara B de Turn! Turn! Turn. Una de mis canciones preferidas de todos los tiempos. Lo tiene todo, ese inicio arpegiado de la 12 cuerdas, unas armonias vocales perfectas, con Clark por abajo y Crosby por arriba, un ritmo cortado a lo Tomorrow Never Knows (que es de después...otra influencia) y, sobretodo, uno de esos momentos irrepetibles con McGuinn metiendo un solo de 12 cuerdas copiando a Bach. Ese momento del solo es insuperable a todo volumen. Uno de los momentos más mágicos que han pasado por mis oidos. En fin, Gene Clark en estado puro. Uno de los más grandes. And she'll always be there, my love don't care about time
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John Riley. Rapidamente, viendo el éxito de Mr. Tambourine Man, los Byrds le pillaron el truquillo a adaptar al formato del rock, clásicas canciones del folk.
Su formación era esa, y se movian como nadie. No solo se dedicaban a adaptar temas de Dylan o Seeger, si no que se atrevian con temas tradicionales, como las impresionantes Wild Mountain Thyme y esta John Riley, ambas en Fifth Dimension. Se trata de una canción que ejemplifica muy bien la capacidad que tenian los Byrds para dotar de "magia" al pop. Hacerlo fascinante. Es algo difícil de explicar, pero que quizá sea lo que más me engancha de ellos. No solo el construir unas bonitas armonias sobre guitarras y melodías, si no dotar a las canciones de ese "misterio", que tan bien han reproducido Teenage Fanclub en alguna canción del último disco. Que en el fondo, es dotar de ese aúra mística del folk al rock. Esta canción es una favorita personal que, sin ser a lo mejor nada del otro mundo, me absorbió desde la primera vez que la oí. La historia, las cuerdas contrapuestas con las guitarras, las armonías de nuevo...magía!
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Why y I know my rider (I know you rider). Durante muchos años, solo tuve un recopilatorio de los Byrds que pillé con 17 años muy barato (no se si 500 pelas de aquellas...) y claro, era muy malo, pero no tenia dinero para nada más. Recuerdo la primera vez que escuché Why, creo que en su versión del Younger Than Yesterday, en el programa de Samuel
Rodríguez, "Del Cero al Infinito". Me quedé alucinado. Eran otros Byrds a los que estaban en mi recopilatorio. Y eso que la mejor versión no era esa, si no la primera como cara B del Eight Miles High. He leido en este libro, que en su residencia en el Ciro de LA, los Byrds era un grupo brutísimo en directo, ruidoso y potente, que ablandaron por circunstancias comerciales. Poner Why sonando en un single mono a todo volumen te puede hacer una idea de aquellos tiempos. Es en estas canciones cuando McGuinn se suelta del todo a la guitarra, elaborando complejas melodías inspiradas en gente del Jazz como Coltrane, y que conduce irremediablemente a la psicodelia. En I know my rider, un bombazo incomprensiblemente inédito, tenemos otro buen ejemplo. Una de sus mejores canciones que quedó en el olvido, como pasa tantas veces. Dos canciones que me encantan.
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Lady Friend. Ya sin Gene Clark en la banda, tuvieron que esforzarse entre los restantes (Hillman, McGuinn y Crosby) en tapar el hueco compositivo. Sin ser tan brillante, supieron rellenarlo habilmente a golpe de talento y otros ingredientes. Sin duda, el más interesante componiendo fue David Crosby. El más inquieto y
vanguardista. Aún así mi canción favorita de Crosby, y de los Byrds, es su canción más decididamente pop, Lady Friend, una canción que apareció unicamente como single en 1967, no mucho antes de que abandonara el grupo. Hay poco que decir con palabras de esta canción. A mí me parece gloriosa, con unos arreglos de viento que no empalagan la canción, como a lo mejor pasa con las canciones del Notorious Byrd Brothers, si no que la engrandecen. La melodía, las armonias (unas de las mejores de su carrera y ya es decir), la fuerza que tiene, y ese parón del medio desde el que vuelve a arrancar con más energía aún, la hace ser mi favorita. La letra, terriblemente optimista (aunque también resignada) ante una inevitable ruptura, hace que sea un Feel a whole lot better segunda parte, transmitiendo ese optimismo en una melodía radiante.
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Wasn't born to follow. Sweetheart of the rodeo es un disco con más fama (merecida, no lo discuto) que otra cosa. Me refiero, es un disco bueno, pero no tan tan importante y bueno como todo el mundo afirma por inercia.
Por lo menos para mí. El primer disco de los Burrito Bros. se lo merienda con patatas, por ejemplo. Sí, es el "primer" disco de un grupo claramente rock, y grande, haciendo totalmente country, pero es realmente poco interesante, siendo todo versiones excepto las de Parsons, y producto de dejarse llevar por el torbellino Parsons y entregarse al country. Aún así me gusta, ojo. Pero me quedo más con los experimentos country que hicieron en discos anteriores inspirados por Hillman. Sobretodo, esta versión de Goffin y King de la que han salido Beachwood Sparks por ejemplo. Algo original, que sí que engancha con el concepto de los Flying Burrito Brothers, y mucho más bonito, en mi opinión. La primera vez que la oí fue la primera vez que ví Easy Rider, y es que no podia haber una canción más perfecta para ilustrar ese viaje hippie por el desierto. Tanto por la letra, como por esa fusión de country y psicodelia. Notorious Byrd Brothers es un disco que me encanta, y que creo que está muy maltratado.
Bueno, son 5 o 6 como podian haber sido otras. Tenía esta idea en la
cabeza, y cuando he ido a plasmarla me ha costado un montón elegir los temas. Pese a ser un grupo con relativa poca discografía y canciones, creo que mantuvieron, incluso en la época final tras la marcha de Hillman, un nivel por encima de la media en lo que se propusieran. Ya sea folk-rock (que inventaron), country-rock (que se puede decir que inventaron), psicodelia (sin inventarlo, si fueron de los pioneros) o lo que se les pusiese por medio, pero siempre con un sonido inconfundible. Y sobretodo, clase. Un estilazo que echaba para atrás y que los hacia parecer como de otro planeta en cualquiera de sus épocas.
Al final, un artículo enorme, pero que les debia. Y podría seguir hablando de ellos horas.
Me sigue impresionando mucho encontrar a kilómetros de distancia gente con mis mismas obsesiones, gustos y sentimientos. La llegada de internet como empequeñecedor de distancias ha hecho que el que antes se sentia un poco bicho raro, por escuchar lo que la mayoría no oye, por "malgastar" su tiempo y dinero rebuscando discos, por ir a conciertos cada semana o por no disfrutar en una discoteca de moda, ahora se sienta acompañado y no se lo piense dos veces antes de pillar un autobús y hacerse 1000 kilómetros en un fin de semana para reunirse con sus "semejantes". Vamos, que es lo que he hecho este grandioso fin de semana en Ponferrada primero, y en León después.
Pero bueno, el caso es que otra consecuencia de esto que digo, es el poder descubrir cosas como Mockba 80. Tras este olímpico nombre (espero que no lleve la pulserita roja :P), se esconde un estupendo fanzine elaborado en un pueblo de Almería.
Un fanzine a la vieja usanza, hecho artesanalmente, pero muy bien maquetado y presentado. Los contenidos son variados, y están elegantemente escritos, con esa pasión que se echa de menos en las revistas "grandes", pero con, al menos, el mismo conocimiento de las mismas, lo que hace que me resulte mucho más interesante y agradable el leer este tipo de publicaciones que las establecidas.
Me ha resultado muy jugoso pues se comentan discos y bandas que desconocía y otras que, conociéndolas, se agradece leer sobre ellas de esta forma. Destaca un interesantísimo artículo sobre Ian Levine y el Blackpool Mecca, uno de los centros de gravedad de la escena Northern Soul, y a la vez culpable del surgimiento de otra, la del Modern, complementado por el comentario de unos cuantos recopilatorios del tema.
Además de sobre estos discos, también hay completos comentarios de gente como Roger Nichols, Spring Collection, Blossom Dearie, Starbyrd o Orange Juice. Una bonita sugerencia de compilación de instrumentales, una página dedicada al gran Pacopepe Gil, y otra a PepSounds, cosa que le agradezco enormemente, completan un fanzine muy interesante. Desde que lo ojeé nada más llegar a casa, me recordó al Otoño Cheyene (para cuando otro número??), para que os hagais una idea.
Desde aquí animo a su autor, Manolo Martos, a que continue con él por muchos años. El contacto por si lo quereis pedir es:
Manolo Martos Pérez
Avda. de Oria, 2
04810. Oria. Almería
Mi lectura de toda esta semana, ha sido el nuevo y sensacional número conmemorativo de uno de los fanzines con más solera del país, Ansia de Color. Nacido en Barcelona a mediados de los 80, ha llegado hasta nuestros días manteniendo su obsesión por todo lo relacionado con el Garage y la Psicodelía, desde su aparición en los 60, hasta ahora.
Y la verdad es que celebran la vuelta con un número muy bueno, bastante variado, lleno de firmas ilustres y con una presentación de lujo. Nada más empezar, nos encontramos con un espléndido repaso a la vida y obra de Kaleidoscope, a cargo de Marc Argenter. Me ha encantado también, una interesante entrevista a Barry Tashian, de los Remains, por Josep Barberá, y otra desternillante a Screaming Lord Sutch por el gran Mike Stax (es esta misma).
Rudi Protudi (Fuzztones) lanza preguntas a James Lowe, líder de los Electric Prunes, en otro jugosa entrevista, mientras que el Profe hace lo propio con The New Strychnines, la banda-tributo a los Sonics nacida en Seattle, con Scott McCaughey como protagonista.
Pero es la entrevista a Los Negativos por Àngel Maeztu, realizada en 1993, lo que más he saboreado. Centrándose en la época de Piknik Caleidoscópico, la entrevista es una gozada para todo aquel que sea fan del grupo. Y ya acompañado por las fotos no digamos. Precisamente, Rudi Protudi también es entrevistado, a propósito de los Fuzztones, por el propio Valentí Morato (miembro de Los Negativos, y que además realiza la portada).
A todo lo comentado, se le suma un repaso a la escena de San Diego, escrita por Bart Mendoza, con entrevista a los Loons por Fernando Campillo, y memorias en primera persona de los viajes de los Tell Tale Hearts y los Shambles y Riot Act a España, por Ray Brandes y compañía, por un lado, y un resumen de la historia de la escena rock de Brasil, desde los 60 hasta nuestra época.
Para terminar, una muestra variada de la escena actual de bandas, vista desde el prisma de los autores de la publicación, tanto en el panorama nacional como internacional.
Les ha quedado un "mini-Ugly Things", y a todo el que sea seguidor de estos sonidos, le va a encantar. Lo que menos me ha gustado, la traducción de algunas partes, algo floja, y que empañan algunos textos, y el apartado de discos, que es algo irregular. Si lo quereis comprar, el contacto es:
ansiadecolor(arroba)hotmail.com
ANSIA DE COLOR:
PO BOX: 21036
08080 – Barcelona
Bueno, por fin he podido reunir dos neuronas para poder escribir algo tras la intensa Semana Santa. Como siempre, han sido 4 días estupendos en Ponferrada, de buen comer y mejor beber, con una compañía excelente. El festival ha sido todo un éxito este año con la, yo creo, mayor asistencia de los cuatro años que se lleva celebrando.
En cuanto a conciertos, ha habido un poco de todo. Algunos muy buenos (The Crepitos, Swinging Neckbrakers, Suzy y los Quattro), otros que por diversas razones no pude prestar toda la atención que hubiera querido, pero que de lo que ví me gustó (Real McCoyson, Hot Dogs, High Sierras y Los Chicos) y otros que no me gustaron nada de nada, como Soledad Brothers y Act Ups, dos grandes decepciones.
Tras los conciertos, largas noches sin parar de escuchar canciones geniales, de todos los palos y épocas, destacando, la enorme pinchada de Paquito Bendito del Viernes. Toda una lección de como se debe pinchar. Deberian tomar nota muchos, que además cobran por ello.
Momentos como los del Sábado en la Taberna de San Andrés (sitio de obligada visita), cenando mientras sonaban a todo volumen Blondie, The Beat, Barracudas o Big Star, solo pueden suceder en Ponferrada. Y es que es en esos momentos, cuando te das cuenta de por qué amas la música por encima de todo. Sin saber por qué razón, te encuentras en la gloria, sin querer nada más. Una canción que adoras, en el momento indicado, te hace feliz. Ese es el misterio.
El caso, es que he vuelto de Ponferrada con el último número del fanzine Poodlebites. Importado desde Holanda, pero con raíces pucelanas, se trata de una publicación con mala leche y mucho humor, compaginada con sapiencia y buen hacer por detrás. En este número, encontramos una reproducción de una excelente entrevista al recientemente fallecido Rolando Carpio, guitarrista de Los Saicos. Merece mucho la pena leerla. Aporta datos asombrosos. También trae una entrevista a los madrileños Spanky Darth Vaders, crónicas muy divertidas de conciertos y festivales holandeses, del Felipop y bueno, una pequeña aportación de un servidor. Eso sí, estaría bien para el próximo número, el recuperar esos artículos ácidos e hirientes tan buenos que traía el anterior número.
De momento, se puede conseguir en el Fuzztone de Valladolid, en el Panic de Medina del Campo y en el Groovie de Madrid. Contacto: poodlebites(arroba)hotmail.com
Hablemos de música! No he terminado aún de leermelo, pero como ya voy por la página 200, más o menos la mitad, no puedo aguantar más, y necesito hablar del libro que me estoy leyendo estos días: Sweet Soul Music de Peter Guralnick (bendito regalo de mis amigas Nuria y Raquel). Se trata de un repaso enciclopédico a la época dorada del soul, bueno, del llamado Southern Soul, desde sus comienzos a mediados de lo 50, hasta principios de los 70.
Me ha atrapado cosa mala. La razón, pues lo poco que conocía del tema, y la forma en la que está escrito, que te engancha desde la misma introducción. Muy oral, transcribiendo los cientos de entrevistas que el autor hizo a los protagonistas de la historia, y con muchas anécdotas (como cuando Solomon Burke tocó en una convención del Ku Klux Klan), hace que no te aburra como otras "historias de" que se limitan a abrumarte soltando datos. Peter Guralnick enlaza los distintos episodios como si fuera un cuento. Un cuento increible lleno de ilusión por parte de todo el mundo implicado, auténticos emprendedores que solo tenían una motivación, su amor por la música. Aunque resalta que ya en aquella época todo era un negocio, con más o menos pasión por el tema.
Ha habido una cosa que me ha chocado muchísimo, y en la que incide bastante en la introducción (la introducción en sí misma es un ensayo genial acerca de la música soul), y es el hecho de que aunque siempre se considera, y se nombra, el Soul como la "música negra", se debería llamar la música de la "integración". En una época en que la segregación era un hecho hasta límites insospechados en el Sur de E.E.U.U., el Soul y todo lo que le rodeaba, se convirtió en un ejemplo de la colaboración entre blancos y negros. Algo que ahora choca, pero que en la época era extraordinario.
Y es que queda demostrado, que el Soul no es ni negro ni blanco. O sea, las raices son negrísimas, como todo el rock en general, pero desde su aparición en los 50 a manos, principalmente, de Ray Charles y Sam Cooke, el nuevo género fue fagocitado por los blancos. Los artistas eran negros, solo ellos podían dotar al soul de lo que lo hace ser soul, pero tanto la industria que le hizo desarrollarse, como los productores, los compositores, los músicos e incluso el público, era mayoritariamente blanco. Es algo que sorprende bastante.
Los tres grandes centros de creación del Soul, Atlantic, Stax y Fame, fueron creados y dirigidos por blancos. Nombres claves como Jerry Wexler y Tom Dowd por Atlantic, Steve Cropper y Jim Stewart en Stax o Rick Hall, Dan Penn y Spooner Oldham en Fame y Muscle Shoals, que fueron los que se puede decir que hicieron surgir el Soul a nivel estilo
y con unas características claras, eran todos blancos. Además cuenta como la mayoría de las actuaciones de los artistas de soul en sus comienzos, eran en fiestas de fraternidades y universitarias tal como muestra la película Animal House. Esa des-sacralización del gospel, no fue admitido en un principio por el público negro (en ésta época había dos circuitos independientes). Por lo tanto, fue el trabajo en común de negros y blancos, el que hizo del Soul lo que hoy es. Afortunadamente, hoy en día este tema resulta extraño, pero leyendo las anécdotas del libro, te das cuenta de la importancía para la progresiva eliminación del racismo que tuvo este hecho.
Echo en falta en el libro otros aspectos del soul que no cubre. Apena se nombra a los Impressions de pasada, o ignora a sellos como Okeh. Sobre la Motown, la otra gran olvidada, no habla a propósito, considerándola algo aparte, y no netamente soul. Pero aún con estas ausencias, el libro es una gozada. Altamente recomendado!! Eso sí, creo que está sin traducir al castellano. Fue editado en 1986, con lo que aún vivian la mayoría de los protagonistas, pero ha sido reeditado varias veces.
Me estoy leyendo estos días el primer volumen de la esperada autobiografía de Dylan, Chronicles. Aunque empecé a leerla con algo de miedo, sobretodo porque la autobiografía de alguien con la cierta fama de "mentiroso" que tiene Dylan, puede no tener mucho sentido, la verdad es que me está gustando mucho.
Uno de los mayores aciertos que ha tenido es que no es una autobiografía al uso, narrando toda su vida desde que nació hasta nuestros días, si no que se trata de una serie de pinceladas de momentos muy concretos de su vida. Siendo una persona de la que se han escritos cientos de artículos y biografías, la verdad es que era absurdo hacer algo cronológico, e incluso supongo que incómodo para él dados los pasajes escabrosos de su vida.
Aunque sean momentos concretos, no deja de enlazar y referenciar otras épocas de su vida, con lo que si ya andas al tanto de su vida y obra, no echas de menos nada. Eso sí, si no te has leido previamente una biografía, te puede resultar algo inconexo y vacio.
Este primer volumen (espero que salgan muchos más) se divide en 5 capítulos. Los dos primeros, se centran en sus primeros años en Nueva York. Las primeras actuaciones en clubs, el ambiente de aquel Nueva York en el que la escena folk estaba en plena ebullición, los personajes que conoció y muchas referencias de lo que leía, escuchaba y pensaba en esos días, con interesantes reflexiones acerca de la situación de la América de los primeros 60.
El tercer capítulo, que a mí me ha parecido el más interesante, salta en el tiempo hasta el periodo 67-70. Después de leer sobre la etapa pre-fama, nos encontramos con un Dylan que ha reventado. Es emocionante la sinceridad que desprende en este capítulo (y el siguiente), mostrando al lector todos sus sentimientos de aquella época, en la que no pudo sobrellevar por más tiempo la carga de "mesías" que la gente (y él mismo en cierto modo) le habían adjudicado. Desde el famoso accidente de moto en Woodstock, al contínuo huir de la prensa y los fans, la muerte de su padre o el cambio de voz y el paso al country para escapar del estereotipo del que era incapaz de escapar. Es realmente angustioso como lo cuenta. Se ve que dice la verdad.
I really was never any more than what I was -a folk musician who gazed into the gray mist with tear-blinded eyes and made up songs that floated in a luminous haze. Now it had blown up in my face and was hanging over me. I wasn't a preacher performing miracles. It would have driven anybody mad.
El cuarto capítulo salta de nuevo al 87 (es curioso como se salta los dos periodos dorados de su carrera, sin rehuir los malos momentos), y se vuelve a sincerar comentando el que para él es el peor momento de su vida, en el que se encontraba hundido y sin valor para continuar con su carrera. Sus miedos, sus inseguridades...realmente no esperaba encontrarme estas cosas en líneas que vinieran de él. Al quinto capítulo aún no he llegado, pero por lo que he visto ojeándolo es una vuelta atrás a su adolescencia (creo, ya digo que no lo he leido).
Este libro me ha hecho reconciliarme con Dylan como persona, con el Dylan humano. Es un libro imprescindible para cualquier persona interesada en él, y, pese al precio y que no esté traducido al castellano, la recomiendo totalmente. Eso sí, como he dicho, conviene estar un poco puesto en antecedentes sobre su vida para entenderlo más globalmente.
Durante muchos años, la literatura musical en España se limitaba practicamente a las colecciones de Ediciones Júcar (Los Juglares) y de Cátedra. La primera bastante amplia, pero pobre en presentación y contenidos (había algunos con más de la mitad de las páginas dedicadas a las letras), la segunda mejoró algo los contenidos y la presentación, pero la mayoría de las biografías se quedaban bastante cojas.
Aparte de estas, poco más. La Máscara, que eran libros de fotos más que otra cosa, y alguna editorial que traducía alguna biografia de fuera. Era lo que había, y yo por lo menos me leí un montonazo de libros de estas colecciones, con ese papel de lija, y nada actualizados, con lo que no tenías una visión global de la importancía del artista.
Con el tiempo, fue cada vez más fácil encontrar biografías de importación en las librerias que, aunque estaban escritas en inglés, superaban ampliamente lo que se escribía aquí. Mucho más documentadas, con mejor presentación, pero eso sí, muy caras, con lo que te preguntabas por qué razón no se podía hacer algo tan bueno aquí.
Gracias a la Editorial Milenio, y a su colección Música, se han logrado editar una serie de libros escritos aquí, que tienen tanto la labor de investigación y especialización de los libros que leemos de fuera, como su excelente presentación. Son libros de primer nivel, que con una traducción al inglés, se venderian sin problemas fuera.
Aunque empezó algo titubeante en mi opinión, editando los enésimos libros sobre los Beatles (hasta 6 en los primeros 13 números), poco a poco fueron editando libros que cubrían momentos de la historia de la música nunca antes tratados en España, y también incluso de la propia historia musical nacional, increiblemente mal cubierta anteriormente.
El punto de inflexión fue la edición de Bendita Locura, de Jose Ángel Gonzalez Balsa, una biografía sobre los Beach Boys, precisa, amplía y excelentemente escrita. Uno de los momentos cumbres de la literatura musical española sin duda alguna. Conozco mucha gente que, incluso sin ser fan de la banda, han caido rendidos a una de las historias más oscuras y salvajes del pop, aunque nadie lo sospechara.
A partir de esta obra, han ido apareciendo una serie de libros a una altura increible:
La Legión Extranjera, de Alex Oró, un repaso profundo y muy documentado a los grupos y personajes extranjeros que poblaron el panorama musical español en los 60. Toda una labor de investigación sobre un tema incomprensiblemente desconocido.
Magía con precisión, la biografía de Nacha Pop, de Alex Fernández de Castro. Una obra necesaria que hace justicia a uno de los grandes grupos salidos en este país. No solo se centra en la carrera del grupo si no que la describe muy bien el contexto de la época en que vivieron.
Música y cerveza, de Javiar Abad, que es una profundización en el pub-rock y el nacimiento de la Nueva Ola inglesa. Elvis Costello, Graham Parker, Nick Lowe y compañía. Este me falta por leer :D
Y por último (que yo tenga conocimiento), Bola y cadena, un repaso al movimiento mod español de los 80, escrito por uno de sus más destacables miembros, Ricky Gil de Brighton 64, y la biografía de The Hollies, por Fernando López Chaurri, que ha cubierto una laguna no solo a nivel nacional, si no internacional, al cubrir, también excelentemente, la vida de uno de los grupos fundamentales en la historia.
Espero que sigan por esta línea (aunque sigan bombardeando de vez en cuando con nuevos libros de los Beatles, supongo que los que mejor se venden), y nos sigan dando obras maravillosas como estas.
