El próximo Sábado, en el Gruta 77 de Madrid, se celebrará un concierto-homenaje a Paquito Bendito. Si alguien quiere asistir, las entradas están disponibles en el propio Gruta 77 y en el bar Morgenstern. La entrada tendrá el precio simbólico de 5 euros y vendrá acompañada de un 7'' editado para la ocasión.
Categoría: Grupos y artistas
Tras un espléndido Funtastic Dracula Carnival, que nos hizo pasar un puente inolvidable, fui anoche al concierto de Teenage Fanclub y Go-Betweens dentro de la historia esta del Wintercase, que no me gusta nada. No me gusta, porque los grupos tocan poquísimo, y lo de anoche de Teenage Fanclub fue lamentable, cortándolos cuando solo llevaban 1 canción de bis, después de más de 2 años desde la última vez que vinieron de gira. Si es así, por favor, que dejen que los grupos hagan sus giras como toda la vida.
Bueno, aparte de esto, dos grandes conciertos. El de Go-Betweens el mejor de los 3 que les he visto, y el de Teenage Fanclub, pues como siempre arrolladores. Pese al sonido algo deficiente y el poco tiempo que pudieron tocar, volvieron a demostrar que juegan en la liga de los grandes. Las nuevas canciones en directo encajaron a la perfección, y ganaron en grandeza. Ya tenemos nuevos temas clásicos. Y es que hay que darse cuenta que estamos viendo a los Byrds de nuestro tiempo. En fin, no voy a volver sobre mi teoria, jeje.
El caso es que más que hablar del concierto en sí, que después de ver muchos de Teenage Fanclub siempre se cae en la reiteración de adjetivos, queria hablar de George Borowski, el roadie de Teenage Fanclub desde hace años. Si alguna vez habeis ido a un concierto de los escoceses, fijo que habeis visto a este señor, con su melena blanca y su eterna sonrisa, afinando los instrumentos antes y durante la actuación. Y es que te fijas en él por narices, porque desprende un aura de gentleman que capta tu atención en seguida.
Mientras los roadies siempre van de un lado para otro del escenario con prisas, tensión y cara de preocupación, el bueno de George se desliza por el entablado despacio, tranquilo, y sobretodo siempre con una sonrisa para todos los fans que se ha ganado entre los seguidores de TFC. Durante el concierto, siempre se le ve a un lado, liándose su tabaco, cantando las canciones y, pese a los cientos de conciertos que llevará al año, disfrutando de los temas. Derrocha tanto carisma, que puede ser considerado sin duda alguna el quinto Teenage Fanclub.
Hace dos años, en el festival Azkena, mi amigo Angel Kaplan y yo, en un arranque de fanatismo un poco exagerado, nos plantamos en la valla del escenario 1 hora antes de que comenzara el concierto para aberrar un poco a Norman Blake durante la actuación. El caso, es que con la tonteria nos tragamos toda la prueba de sonido. Y allí que sale el gran George a probar guitarras y se pone a tocar canciones suyas, y encima muy buenas, por cierto. Nos quedamos un poco alucinados y llegamos a la conclusión de que aquel tio definitivamente no era un roadie al uso, y que debia ser "alguien".
Fue Angel el que investigando descubrió quien era. George Borowski era un guitarrista casi mítico en Inglaterra, con una carrera de más de 30 años a sus espaldas, varios discos editados y lo mejor de todo, es el
"Guitar George" que aparece en la letra de Sultans of Swing de Dire Straits. En esta entrevista que le hace Rafa Skam se puede conocer algo más de su vida, que viéndole, tiene que ser de lo más interesante.
En fin, es un tipo que, al igual que los propios Teenage Fanclub, me resultan entrañables y que cada vez que les ves encima del escenario, parece que son parte de tu familia y que les conoces de toda la vida. Te dan ganas de irte con ellos de juerga o, mejor aún, acompañarles en su gira. Daria lo que fuera por ello, la verdad. No os los perdais.
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Check out Guitar George, he knows all the chords
Mind, he's strictly rhythm, he doesn't want to make it cry or sing
Yes, and an old guitar is all he can afford
When he gets up under the lights to play his thing
Foto de abajo, Rafa Skam
Anoche se fue para siempre Kike Turmix, una de las personas más grandes que ha tenido la escena rock en este país. Es difícil no caer en tópicos al hablar de él, ya que él mismo se puede decir que era un tópico, una persona que dió su vida entera por lo que más amaba. Su vida era el rock, como afirma él mismo en este vídeo, que emociona al verlo a toro pasado.
Y puede que eso de que "su vida era el rock" quede a frase hecha, pero es que era tal cual. Durante toda su existencia, vivió intensamente en lo que creia, ya sea como frontman de los Pleasure Fuckers, de los que todo aficionado al punkrock sabe lo que significan, ya sea al frente de su sello Safety Pin, como promotor de cientos de conciertos, gracias a los cuales vimos a cantidad de bandas, como pinchadiscos en cualquier bar (ahora mismo tengo delante las tarjetas de visitas que repartia "pinchadiscos, que no DJ"), o escribiendo en cualquier revista.
Madrid y Malasaña, su casa, se han quedado huérfanos sin Kike Turmix. Él era Malasaña, y Malasaña no se puede entender sin él. Es difícil hacerse a la idea de que no volveremos a girar una esquina y nos vamos a encontrar con su oronda figura, (qué coño, era "El Gordo") su tatuaje de Little Richard y su maleta de discos (que probablemente llevaria otro...), mientras nos soltaba un chiste malo, o una rima con algún número.
En lo personal admiraba mucho a Kike. No era un ejemplo a seguir en muchas cosas, y todo el mundo sabía de sus "defectos". Pero Kike era un tio Grande para bien y para mal, y hasta sus enemigos más acérrimos hoy sentirán su desaparición. Y de poca gente se puede decir eso. Kike creia en sus ideas, y era coherente hasta las últimas consecuencias, pero de verdad.
Todos tenemos cientos de anécdotas y recuerdos suyos. Recuerdo una pinchada suya gloriosa en el No Fun hace años, donde se tiró 2 horas poniendo versiones de los Beatles, le recuerdo en una silla al borde del escenario disfrutando como un enano viendo a Love en Bilbao, dándome la brasa mientras pinchaba en el Freaks, con sus últimas adquisiciones en vinilo (rabiaba cuando le decias que ya lo tenias), o intentándote colar cualquier disco como si fuera lo más, y llegar a casa y ser un timo...
Recuerdo hace dos años, en la Feria del disco, mientras yo curraba y él trapicheaba por los puestos todos los días, competiamos por encontrar "El extraño del pelo largo" y en uno de los puestos se encontró con unos singles que llevaba su firma. Me contó su historia, resulta que a principios de los 70 pinchando en un güateque en Bilbao, discutió con los dueños de la casa (que raro :P) y le echaron a patadas quedándose sus discos...pues eran esos que aparecieron en la feria 30 años después!
En fin, mil historias. Personas como Kike son difíciles de sustituir, son personas especiales, la antítesis del uniformismo y la mediocridad que reina en nuestros días. Kike era especial te gustara o no y así se definia a sí mismo en el fanzine de El Beasto. Si no fueses músico serías: Rico, pero no feliz.
Hoy en el velatorio viendo como se había decorado su ataud, imagen que emocionaba sobretodo escuchando a los RAMONES a todo volumen en la sala del Tanatorio, y se veia correr la cerveza en un bar improvisado en una esquina, se veia porqué Kike era especial. Porque la vida no consiste en seguir unas reglas, la vida es algo muy preciado para desperdiciarla de esa manera, y en este caso más que nunca se puede aplicar lo de "que le quiten lo bailao". Ha vivido como ha querido, y en ese sentido, espero que se haya ido feliz y orgulloso.
Guardo como oro en paño una joya que me regaló por mi cumpleaños hace 2 años, y que siempre que lo pinche estará sonando para él. Porque todos estamos en gratitud con él en mayor o menor medida, y porque al menos a todos nos ha hecho reir y disfrutar alguna vez, GRACIAS KIKE. Móntalas bien pardas con Paquito allá donde esteis.
Desde una vez que le ví cantándola, creo que con Bummer, esta canción siempre me ha recordado a él. Sonic Reducer de los Dead Boys, para tí Kike sonando a todo volumen:
I don't need anyone
Don't need no mom and dad
Don't need no pretty face
Don't need no human race
I got some news for you
Don't even need you too
I got my devil machine
Got my electronic dream
Sonic reducer
Ain't no loser
I'm a sonic reducer
Ain't no loser
People out on the streets
They don't know who I am
I watch them from my room
They all just pass me by
But I'm not just anyone
Said I'm not just anyone
I got my devil machine
Got my electronic dream
Sonic reducer
Ain't no loser
I'm a sonic reducer
Ain't no loser
I'll be a pharaoh soon
Rule from some golden tomb
Things will be different then
The sun will rise from here
Then I'll be ten feet tall
And you'll be nothing at all
Sonic reducer
Ain't no loser
I'm a sonic reducer
Ain't no loser
Interrumpo la serie de canciones otoñales, porque estos días siento la terrible necesidad de hablar sobre los Byrds en cualquier sitio. El motivo, que me estoy leyendo estas últimas semanas, Turn! Turn! Turn!, la historia del Folk-Rock escrita por Richie Unterberger. Una obra impresionante, que constituye una auténtica biblia (en conjunto con su segunda parte, Eight Miles High) del fenómeno.
Y es que es inevitable emocionarse con ciertos pasajes de este libro, cuando se refiere a la formación y comienzos de una banda tan importante para mí como los Byrds. Si me preguntan cual es mi banda favorita de todos los tiempos, probablemente les elegiria a ellos. Ya, ya se que no han sido los mejores, ni han compuesto las mejores canciones, ni fueron los más famosos. Pero a mí, no ha habido banda que me haya hecho sentir lo que me han hecho sentir los Byrds en determinados momentos.
Incluso objetivamente, y se ve claramente en el libro, The Byrds fueron la banda más importante y decisiva, solo salvando a los Beach Boys, del rock americano en su historia. Fue el primer grupo de pop en hablar de otras cosas que no fueran "chico ama a chica", como folkies que eran, llevando a Dylan y a Pete Seeger a los sonidos más accesibles. Los jóvenes americanos escuchaban a todas horas una canción sobre un hombre con una pandereta, que estaba en el número 1, o sobre las campanas de la libertad, a la vez que las podian bailar.
Además de todo eso, de su actitud seria y conscientes de su papel y labor, fue el "supergrupo" por antonomasia. Un grupo de personas y talentos individuales que dificilmente se ha podido volver a ver juntos. Solo mirando los grupos y discos en solitario que han salido de manos de ex-Byrds es para darse cuenta de su importancia decisiva en la evolución del rock americano, desde el 65 hasta nuestros días. Desde mi punto de vista, una de las más influyentes de la historia sin duda alguna.
Pero bueno, tampoco quiero recorrer la historia de los Byrds, ni hablar de sus grandes éxitos, si no recuperar algunas de mis canciones favoritas escarbando un poco en su discografía. Discos repletos de joyas poco conocidas, y como el resto de lo que rodea al grupo, algo infravaloradas. De hecho, me sigue pareciendo mentira que siga siendo un grupo mayormente desconocido para el público medio. Para mí tener Younger than yesterday o Mr. Tambourine man en casa, es tan importante como tener el Rubber Soul (inspirado claramente y reconocidamente por los Byrds). Bueno, ahí van cinco temazos "menos conocidos" de los Byrds:
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She don't care about time. Gene Clark fue el mejor compositor que pasó por los Byrds. De hecho, hay una antes y un después a la marcha de Clark. Pese a seguir
editando discos geniales, nunca alcanzaron el nivel de I'll Feel a whole lot better, Here without you, Eight Miles high o esta gloriosa cara B de Turn! Turn! Turn. Una de mis canciones preferidas de todos los tiempos. Lo tiene todo, ese inicio arpegiado de la 12 cuerdas, unas armonias vocales perfectas, con Clark por abajo y Crosby por arriba, un ritmo cortado a lo Tomorrow Never Knows (que es de después...otra influencia) y, sobretodo, uno de esos momentos irrepetibles con McGuinn metiendo un solo de 12 cuerdas copiando a Bach. Ese momento del solo es insuperable a todo volumen. Uno de los momentos más mágicos que han pasado por mis oidos. En fin, Gene Clark en estado puro. Uno de los más grandes. And she'll always be there, my love don't care about time
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John Riley. Rapidamente, viendo el éxito de Mr. Tambourine Man, los Byrds le pillaron el truquillo a adaptar al formato del rock, clásicas canciones del folk.
Su formación era esa, y se movian como nadie. No solo se dedicaban a adaptar temas de Dylan o Seeger, si no que se atrevian con temas tradicionales, como las impresionantes Wild Mountain Thyme y esta John Riley, ambas en Fifth Dimension. Se trata de una canción que ejemplifica muy bien la capacidad que tenian los Byrds para dotar de "magia" al pop. Hacerlo fascinante. Es algo difícil de explicar, pero que quizá sea lo que más me engancha de ellos. No solo el construir unas bonitas armonias sobre guitarras y melodías, si no dotar a las canciones de ese "misterio", que tan bien han reproducido Teenage Fanclub en alguna canción del último disco. Que en el fondo, es dotar de ese aúra mística del folk al rock. Esta canción es una favorita personal que, sin ser a lo mejor nada del otro mundo, me absorbió desde la primera vez que la oí. La historia, las cuerdas contrapuestas con las guitarras, las armonías de nuevo...magía!
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Why y I know my rider (I know you rider). Durante muchos años, solo tuve un recopilatorio de los Byrds que pillé con 17 años muy barato (no se si 500 pelas de aquellas...) y claro, era muy malo, pero no tenia dinero para nada más. Recuerdo la primera vez que escuché Why, creo que en su versión del Younger Than Yesterday, en el programa de Samuel
Rodríguez, "Del Cero al Infinito". Me quedé alucinado. Eran otros Byrds a los que estaban en mi recopilatorio. Y eso que la mejor versión no era esa, si no la primera como cara B del Eight Miles High. He leido en este libro, que en su residencia en el Ciro de LA, los Byrds era un grupo brutísimo en directo, ruidoso y potente, que ablandaron por circunstancias comerciales. Poner Why sonando en un single mono a todo volumen te puede hacer una idea de aquellos tiempos. Es en estas canciones cuando McGuinn se suelta del todo a la guitarra, elaborando complejas melodías inspiradas en gente del Jazz como Coltrane, y que conduce irremediablemente a la psicodelia. En I know my rider, un bombazo incomprensiblemente inédito, tenemos otro buen ejemplo. Una de sus mejores canciones que quedó en el olvido, como pasa tantas veces. Dos canciones que me encantan.
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Lady Friend. Ya sin Gene Clark en la banda, tuvieron que esforzarse entre los restantes (Hillman, McGuinn y Crosby) en tapar el hueco compositivo. Sin ser tan brillante, supieron rellenarlo habilmente a golpe de talento y otros ingredientes. Sin duda, el más interesante componiendo fue David Crosby. El más inquieto y
vanguardista. Aún así mi canción favorita de Crosby, y de los Byrds, es su canción más decididamente pop, Lady Friend, una canción que apareció unicamente como single en 1967, no mucho antes de que abandonara el grupo. Hay poco que decir con palabras de esta canción. A mí me parece gloriosa, con unos arreglos de viento que no empalagan la canción, como a lo mejor pasa con las canciones del Notorious Byrd Brothers, si no que la engrandecen. La melodía, las armonias (unas de las mejores de su carrera y ya es decir), la fuerza que tiene, y ese parón del medio desde el que vuelve a arrancar con más energía aún, la hace ser mi favorita. La letra, terriblemente optimista (aunque también resignada) ante una inevitable ruptura, hace que sea un Feel a whole lot better segunda parte, transmitiendo ese optimismo en una melodía radiante.
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Wasn't born to follow. Sweetheart of the rodeo es un disco con más fama (merecida, no lo discuto) que otra cosa. Me refiero, es un disco bueno, pero no tan tan importante y bueno como todo el mundo afirma por inercia.
Por lo menos para mí. El primer disco de los Burrito Bros. se lo merienda con patatas, por ejemplo. Sí, es el "primer" disco de un grupo claramente rock, y grande, haciendo totalmente country, pero es realmente poco interesante, siendo todo versiones excepto las de Parsons, y producto de dejarse llevar por el torbellino Parsons y entregarse al country. Aún así me gusta, ojo. Pero me quedo más con los experimentos country que hicieron en discos anteriores inspirados por Hillman. Sobretodo, esta versión de Goffin y King de la que han salido Beachwood Sparks por ejemplo. Algo original, que sí que engancha con el concepto de los Flying Burrito Brothers, y mucho más bonito, en mi opinión. La primera vez que la oí fue la primera vez que ví Easy Rider, y es que no podia haber una canción más perfecta para ilustrar ese viaje hippie por el desierto. Tanto por la letra, como por esa fusión de country y psicodelia. Notorious Byrd Brothers es un disco que me encanta, y que creo que está muy maltratado.
Bueno, son 5 o 6 como podian haber sido otras. Tenía esta idea en la
cabeza, y cuando he ido a plasmarla me ha costado un montón elegir los temas. Pese a ser un grupo con relativa poca discografía y canciones, creo que mantuvieron, incluso en la época final tras la marcha de Hillman, un nivel por encima de la media en lo que se propusieran. Ya sea folk-rock (que inventaron), country-rock (que se puede decir que inventaron), psicodelia (sin inventarlo, si fueron de los pioneros) o lo que se les pusiese por medio, pero siempre con un sonido inconfundible. Y sobretodo, clase. Un estilazo que echaba para atrás y que los hacia parecer como de otro planeta en cualquiera de sus épocas.
Al final, un artículo enorme, pero que les debia. Y podría seguir hablando de ellos horas.
No se si soy yo y gente que conozco solo, o es algo más genérico (ahora que se pone de moda aquella época con tantas vueltas), pero tengo la impresión de que existe una especie de "revivalismo", rescate y reivindicación de My Bloody Valentine.
Quizá haya sido la banda sonora de Lost in translation que les ha vuelto a poner sobre la mesa como una de las pocas bandas realmente interesantes y originales de los últimos 20 años. La verdad que en mi caso he de reconocer que ha sido así. Tras ese momentazo que me puso los pelos de punta en el cine, corrí a rescatarlos y de un tiempo a esta parte, de vez en cuando me los coloco disfrutándolos como la primera vez que los escuché.
Si bien Isn't anything es un gran disco, suficientemente bueno por sí solo, con furiosas y emocionantes canciones, es Loveless el que alcanza la gloria destinada a unos cuantos elegidos. Y no, este disco no está sobrevalorado (como si creo que están contemporáneos suyos como Screamadelica...) aunque sea un blanco fácil para esa afirmación.
Como ejemplo, ya solo esa entrada con los "elefantes" de Only Shallow me parece gloriosa. Kevin Shields maneja las guitarras a su antojo, creando el colchón ideal para que Belinda Butcher nos susurre al oido las ensoñadoras melodías. La semana pasada me bajé el vídeo de esta canción y no puede haber algo más bonito. Si cerraras los ojos y te los imaginaras cantándote esta canción sería tal cual es el vídeo.
Y así una tras otra te hacen levitar. Una de las últimas veces me lo puse a la hora de la siesta, tumbado, medio dormido, y la sensación que tenía era esa, como si las guitarras te levantaran y te llevaran volando. Es un disco que gana una enormidad escuchado así, con los ojos cerrados, con la mente en blanco y dejándote llevar. Cuando se habla de la habilidad de Kevin Shields y de su genio a la hora de tratar las guitarras, se refieren a esa capacidad de reconducir el ruido hacia almohadas apacibles. Muchos sonidos que te parecen teclados (los "elefantes" por ejemplo) no son otra cosa que guitarras habilmente superpuestas, con las distorsiones
entrelazadas creando nuevos muros de sonido que se funden con la voz. Una voz que es usada como un instrumento más, donde la letra apenas se entiende. (Vale, parezco Jose Carlos Sixto)
Como comentaba hace poco del Marquee Moon, Loveless es de esos discos que toman formas distintas dependiendo del lugar desde el que los mires. Solo ya esos enlaces entre canciones ya me parecen pequeñas obras de arte. Así mismo, introdujeron habilmente la electrónica en sus canciones, pero de una forma sutil, no tan abrumadora como unos Primal Scream, por ejemplo.
When you sleep, mi canción preferida desde el primer momento en que escuché este disco allá en primero de Facultad, me sigue produciendo la misma sensación de felicidad absoluta al escucharla. Sometimes es el otro lado de "felicidad triste" que tan bien hacen encajar en Lost in translation, y el ejemplo perfecto de como algo tan bonito puede ir recubierto de un manto de ruido controlado que normalmente resultaria horroroso. Y luego What you want, prototipo del Shoegazing, y una perfecta canción pop. En fin, es un disco sin momento de debilidad.
Tuvieron muchos alumnos y compañeros, pero excepto contadas excepciones como un Giant Steps de Boo Radleys (aunque ya iba por otro lado) y algo más por ahí, la mayoria de grupos se limitó a imitar el envoltorio (melodía+pared de ruido), no la esencia, el concepto. Nadie les alcanzó, por supuesto (continuadores de segunda generación, muchos nacionales, ya ni hablar), y ellos nos dejaron con la miel en los labios esperando la continuación que nunca llegó.
Y la verdad es que espero que nunca les de por hacerlo (aunque ha habido muchos intentos) porque My Bloody Valentine dejó una de las carreras más inmaculadas que se conocen, y creo que Loveless es insuperable en su terreno, insistiendo en que no se olvide el Isn't anything, dándole una nueva vuelta de tuerca a la psicodelia y al pop, usando herramientas clásicas de una nueva forma. Un disco que, aunque es un poco obvio el marcarlo como necesario, y su nombre aparezca sobado en las revistas que todos conocemos, nunca me cansaré en defender y reivindicar. Otro de los puntos claves (tras la Velvet, Sonic Youth o Jesus and Mary Chain) en la utilización de la guitarra como elemento expresivo, más allá de su uso tradicional.
Gran concierto anoche de los A-Bones, grupo de los dueños de la necesaria Norton Records. No conozco apenas la larga trayectoria del grupo (aunque ayer rebuscando ví que tenía canciones grabadas en una cinta), pero no hace falta para disfrutar del concierto. A-Bones hacen rock and roll salvaje, como debe ser, de ese que sonaba en Seattle a principios de los 60, bajo la influencia directa de Little Richard y con muchas ganas de juerga. Ojo, no es garage, es rock and roll. Una apabullante versión del Bad Boy de Larry Williams puede ser un buen ejemplo de qué te puedes encontrar si vas a verlos y no los conoces. En algunas fechas, como anoche la de Madrid, están acompañados por los Stepbrothers, que es el nuevo grupo del mítico Mike Mariconda, que comenzó la banda con ellos, pero que después formaría los legendarios Raunch Hands. Por cierto, estuvieron tocando también con ellos Los Chicos, que están alcanzando un nivelón en este estilo de primera línea. Anoche se codearon con estas leyendas de tú a tú. Beck les nombra como uno de sus grupos favoritos, y no es para menos!!
Me costó ir, pero ahora recomiendo a todo el mundo que vaya verlos en las fechas que faltan:
Friday July 22. Gijon, Crossroad Festival
Saturday July 23. Gijon, Crossroad Festival (opening for Little Richard!!!!!!)
Sunday July 24. Baracaldo, Edaska (with The Estheticiens)
Monday July 25. Leon, Gran Cafe (with The Stepbrothers)
Wednesday July 27. Alicante, Coyote Ugly (with Jesus Racer)
Thursday July 28. Barcelona, Sala Sidecar (with Born Looser)
El caso es que mientras A-Bones estaban tocando y armándola bien gorda sobre el escenario, mi mente viajaba inevitablemente a Seattle o Tacoma, imaginándome como sería un concierto una noche cualquiera, en un gimnasio de universidad, a principios de los 60, con los Sonics sobre el escenario o, mejor aún, con los verdaderos padres del asunto, los Wailers.
Si bien los Sonics son los más recordados y reivindicados, con toda la razón del mundo claro está, fueron los Wailers (que eran de Tacoma, no de Jamaica) los que desarrollaron ese sonido, llamado Frat-rock, Northwest sound, o como se le quiera llamar. Esto es, rockandroll desmadrado a toda velocidad, con un saxofón hiriente distorsionando (es el único sitio donde soporto el saxo, un instrumento al que no tengo mucho aprecio), un cantante poseido, y una bateria con motor de explosión (cuenta Larry Parypa, de los Sonics, que su bateria destrozaba cajas todas las noches). Un sonido excitante como pocos que influenció a miles de grupos (hasta Keith Richards reivindica a los Wailers como una gran influencia), y que se basaba fundamentalmente en el sonido y canciones de Little Richard, Larry Williams y otros negros locos, metido en una coctelera junto a unas cuantas anfetaminas.
Fueron los Wailers los que en el 61, como banda de acompañamiento del gran Rockin' Robin Roberts, cogieron una canción de un tal Richard Berry, llamada Louie Louie, y la transformaron en un pildorazo con un riff machacón que volvería loco a medio mundo con la mediación de los Kingsmen. Y fue con ese vozarrón de Roberts (fallecido en el 67) con el que alcanzaron sus cotas más altas, como se puede apreciar en el definitivo directo At the castle, del 62, un disco que influenció a miles de jóvenes y bandas, incluidos los Sonics, como se puede apreciar en su versión del Dirty Robber.
Luego con el tiempo, tras la aparición de los Sonics y su fichaje por su propio sello, Etiquette, fueron adaptando su sonido al de estos últimos, siendo el recopilatorio de Norton Live Wire!!, la mejor muestra de esta época a partir del 65. A mí esta época me encanta, con joyazas como la famosa Out of our tree, Hang up o el último single que sacaron con Rockin' Robin Roberts, You weren't using your head, mi canción favorita de ellos.
Un grupazo como la copa de un pino, que nunca está de más reivindicar por lo importantes que fueron para el rock americano de los 60, considerados como la primera banda de garage, y cuyo espíritu pasean estos días los A-Bones que, por otra parte, son culpables de que muchos conozcamos a estos grupos gracias a sus espléndidas reediciones en Norton.
A raíz de una charla sobre vibráfonos (ya se que suena extraño, es lo que tiene internet), he llegado a casa del trabajo y no he podido resistir comer con Timebox de fondo, banda inglesa cuyo elemento característico era este elegante instrumento. Y tan elegante como el instrumento eran ellos, una de las bandas con más clase y estilazo que salieron de las islas en los 60.
Y la verdad es que parece mentira que aún sea una banda a reivindicar, pero fuera de los círculos estrictamente sesenteros, donde se les venera, es un grupo bastante desconocido, pese a tener grandiosas canciones que, si no fuera por cierta mala suerte, les habría encumbrado a lo más alto.
Dos nombres destacan en este grupo, Mike Patto, voz en la mayoría de los temas, delicada cuando se volvian tiernos, y potente y negroide cuando se volvian más souleros. El otro nombre clave es Pete 'Ollie' Hasall, el vibrafonista que les dió ese sonido único, además de excelente guitarrista (se encargaba de las dos cosas!). Donde otros metian Hammonds y pianos, ellos usaban principalmente este instrumento importado del jazz y que les hacia sonar de una manera inconfundible. Ambos formaron un duo compositivo que solo con el tiempo se ha podido descubrir en toda su amplitud.
Y es que el legado de Timebox llega mucho más allá de lo que editaron en su momento. Tras un par de singles en Picadilly, aún sin Mike Patto, es con la llegada de este y su paso a la ejemplar compañía Deram (subsidiaria de Decca e indispensable para cualquiera que investigue en el pop inglés de los 60) cuando empiezan a lanzar singles enormes. El primero, en el 67, con una grandísima versión del Don't make promises de Tim Hardin (brutal el bajo a mitad de canción), y con Walking through the streets of my mind una versión soulera (cuyo original desconozco), cantada por Hasall, y que les caracterizaria en estos primeros singles como grandes intérpretes de "soul blanco".
Este toque soulero lo continuan en los siguientes singles, con Come on up (de los Young Rascals), Girl don't make me wait y sobretodo la impresionante versión del Beggin' de los Four Seasons, que la hicieron suya al instante y que es imposible que no ponga los pelos de punta a todo aquel que la escucha. Si existe una definición para elegancia es esta canción.
Pero verdaderas joyas propias iban apareciendo en las caras B de estos singles. A esas alturas, dos canciones de pop con mucha clase, y con toques algo más acordes con los tiempos que corrian: A woman that's waiting y la mágica Gone is the sad man, quizá su tema más conocido, rebosante de optimismo y con decenas de arreglos sublimes.
El siguiente single, ya del 69, contiene dos temas propios ya y dejando el soul casi totalmente. Baked jam roll in your eye suena muy a los Move, pero con muchos más matices, y en Poor little heartbreaker muestran su lado más guitarrero en una pieza soberbia, con unos arreglos de guitarra de 12 cuerdas que me parecen geniales. Quizá mi canción favorita de ellos. Para terminar, en Octubre lanzan su último single, Yellow Van y You've got the chance, más rockeras y, aunque disfrutables, más flojas. Es en este punto que Chris Holmes, teclista del grupo, abandona la banda desilusionado ante la falta de perspectivas. Sin él, el grupo cambia de nombre y comienza a llamarse Patto. Y eso ya es otra historia...
Pero ahí no se quedaron Timebox. A mediados del 68, realizan unas sesiones de grabación para lo que seria su LP, que se pensaba llamar Moose on the loose, uno de esos discos perdidos (verdaderamente perdidos), que si hubieran sido editados formarian parte esencial de nuestra vida. La colección de canciones (todas aparentemente terminadas) me parece impresionante. Barnabus Swain, Waiting for the end, Love the girl, Promises, Country Dan and City Lil, Eddie McHenry o Stay there, por decir mis favoritas, les ponen a la altura de unos Honeybus de calle. Canciones que lamentablemente quedaron olvidadas, sin que llegue a saber muy bien por qué. Quizás porque Deram les veia más como un grupo de singles y decidió no editar esta maravilla. Desde luego enterrar cosas como la propia Timebox o la lección de vibráfono Misty es para matarles.
Pero bueno, hoy en día se pueden disfrutar gracias al imprescindible recopilatorio The Deram Anthology, editado por Decca (a buenas horas!) que recoge todos los singles más este disco olvidado (muy desordenado todo, eso sí) con un sonido excelente. Altamente recomendado.
Por cierto, Hasall vivió muchos años en España, donde murió. Está enterrado en Mallorca, con una lápida preciosa reproduciendo un ampli de guitarra. No se si me equivoco. Alguno que lee esto la visitó, que me corrija :)
Muchas gracias a todos por las felicitaciones. Son un buen empujón de ánimo. Gracias, de verdad. Hoy dejo hablar a Rafa Piltrafa, uno de los responsables de Oink, que es de esos lugares de visita obligada cada día para escudriñar la red sin el menor esfuerzo. Navegan por nosotros y te descubren cosas fabulosas. No conozco a Andrew Bird, el personaje del que nos habla Rafa, así que tomo nota que tiene pinta de interesante:
Aprovechando la oportunidad que me ofrece Pepe y que agradezco en el alma me gustaría hablar sobre Andrew Bird. Profesor de música en la Old Town School of Folk Music de Chicago, colaborador de bandas tan grandes como Squirrel Nut Zippers y para mí, uno de los músicos más grandes que hay en la actualidad. Fue precisamente gracias a los sabios consejos de AllMusicGuide (cuántos buenos grupos nos ha descubierto), mientras miraba datos sobre Squirrel Nut Zippers, cuando conocí a Andrew Bird.
Virtuoso violinista de no más de 35 años, fundó su primera banda llamada Andrew Bird's Bowl of Fire en 1997. Su primer disco, llamado "Thrills" es el más tradicional de los 5 que hasta ahora ha editado (además de varios EPs). En general, en cualquier disco de Andrew Bird te puedes encontrar de todo, y todo bueno. Grandísimas canciones, una voz que roza la perfección. En este primer disco colaboran James Mathus y Katharine Whalen de los SNZ. Jazz primigenio, oscuras baladas, folk gitano centroeuropeo... donde el violín manda y acompaña a la atemporal voz de Andrew Bird. El segundo LP llamado "Oh! The Grandeur" (1999) viene a ser una segunda parte del primero pero con más colores aún si cabe en la paleta. Es sorprendente la capacidad de composición y el dominio de la música en alguien tan joven.
El tercer disco (The Swimming Hour-2001) fue un auténtico impacto para mí. Es uno de mis discos favoritos. Inclasificable. Con un sonido fresquísimo, unas canciones absolutamente redondas y la voz femenina de Nora O'Connor acompañando haciéndolas aún más deliciosas. Si teneis curiosidad por la obra de Andrew Bird recomendaría empezar por este disco. Una auténtica obra maestra. Si te gusta la música te gustará este disco. La cantidad de sonidos es ya incontable. Además de todo lo anterior entran en juego el pop, el rock, el country siendo cada canción un mundo aparte, un mundo perfecto...
A este bombazo le siguió un disco en solitario, sin su banda. "Wheather Systems" (2003) es mucho más experimental, introspectivo, poético, muy melancólico. Un disco balsámico de esos que son capaces de curar la tristeza a base de bonitas y lánguidas canciones. En la gira de este disco le pudimos ver (por fin!) en directo teloneando a Clem Snide. Él solo, con su violín, una guitarra, una voz y una manera de silbar que dejó boquiabiertos a todos, tanto a los que le conocíamos como a los que le escuchaban por primera vez.
Hace unos meses y tras un par de EPs en directo llegó su último disco "Andrew Bird and the misterious production of eggs" (2005). Es otro torrente desbordado y fresco de buenas ideas, buen gusto y tremendas canciones. Otro buen disco para empezar a escuchar a Andrew Bird. No hay canción que pueda desecharse, no sobra ninguna.
Que haya hecho todos estos grandes discos sin bajar ni un poco el listón es muy esperanzador. Espero que le sigan muchos, muchos más. Sé que la mayoría de vosotros pensareis que esta ha sido la parrafada ciega y exagerada de un fan. Es cierto, pero si podeis escuchar un par de canciones a lo mejor comprendeis esta "exageración" totalmente merecida. Objetivamente creo que estamos ante un músico excepcional. Ha sido invitado para hacer giras conjuntas por admiradores suyos como My Morning Jacket, Magnetic Fields, Lambchop, Ani DiFranco y los ya nombrados Clem Snide.
La gira europea del último disco no ha pasado por España, pero los que asistan al Festival "Waiting for Waits" este verano le podrán ver en Mallorca.
Gracias Rafa!!!
