De vuelta del Purple, aún no he tenido tiempo de recuperarme de 5 días inolvidables en León. Mil gracias a los organizadores por hacer posible todo. Muchos y buenos grupos y grandes noches de baile me han dejado agotado. Creo que Undertones ganaron el premio al mejor grupo del festival. Cómo siguen sonando, y con un cantante que a la segunda canción te olvidas que no es Feargal Sharkey. Muy grandes.
Una de los platos fuertes iba a ser la actuación de los Zombies, o bueno, Colin Blunstone y Rod Argent. Yo ya no me fio ni un pelo de estas reuniones y acudía sin expectativas. Como mitómano que soy, con verlos tenia suficiente, y eso ya lo había conseguido por la tarde, cruzándome con ellos en el ascensor del hotel. Pero bueno, aunque fue una actuación muy irregular, las 6 o 7 que tocaron del repertorio de los Zombies a mí me emocionaron y mucho. Colin Blunstone sigue teniendo una de las mejores voces de la historia y, excepto el solo de guitarra de She's not there, que era para meter entre rejas al guitarrista, el resto de interpretaciones eran más que dignas, con un A rose for Emily, Summertime o Time of the season a la altura. Otra cosa es que desvariaran cosa mala el resto del concierto pero, ¿qué esperamos?
Lo que más me chocó es que, pese a que de Argent si tocaron, ignoraron completamente la carrera en solitario de Colin Blunstone, cosa que me jorobó bastante. Solo tengo los dos primeros discos, y me parecen soberbios, sobretodo este primero, One Year, editado en 1971, bajo la producción de dos Zombies, Rod Argent y Chris White.
Tras la disolución de los Zombies en el 68, su trabajo en una compañía de seguros, y la vuelta a la música con el pseudónimo de Neil McCarthur, Blunstone se decidió a grabar este LP entre Junio del 70 y Junio del 71, de ahí el título. En un principio tuvo como banda a los propios Argent, pero la segunda parte de las sesiones tuvieron como acompañamiento arreglos de cuerda. De ahí un disco como con dos caras. Una más pop, con banda, y otra más "barroca", por decirlo de alguna manera, pero realmente emocionante.
El lado pop deslumbra con She loves the way they love her, una canción rescatada de la última época de los Zombies y que podía haber sido perfectamente su última gran canción. Perfección pop como solo sabian hacer ellos. Mary Won't You Warm My Bed, un tema del genial Mike D'Abo, es otro de los temas animados del disco, pero es Caroline Goodbye mi canción favorita de las acompañadas por banda. El comienzo de la canción con Blunstone practicamente susurrando es un momento único. La canción es una joya, y está compuesta por el propio Blunstone, que pese a su poca aportación al repertorio Zombie, aquí se destapa como un gran compositor. El solo con guitarra española, glorioso.
Pero el lado que más domina es el otro, el instrospectivo con el colchón de cuerdas de fondo. Un lado más triste y reflexivo que inicia con Misty Roses de Tim Hardin, quien si no. Una versión que supera a la original, y que parece hecha a medida para esa voz única. Smokey day suena casi dramática, con la voz doblada, y Though you are far away te la puedes imaginar a capella, como si de The way I feel inside se tratara. Her song estremece nada más empezar, y pasa por ser una de las canciones de amor más bonitas que se han hecho nunca.
I can't live without you es la que menos me gusta del disco, pero Let me come closer to you en seguida la borra de la mente, y es que hoy la he escuchado diez veces por lo menos. Ha sido mi favorita de la tarde. Para terminar, Say you don't mind, una versión de Denny Laine, y preciosa también.
Diez canciones que son diez joyas. Un disco dominado por la voz. Una voz que no admite comparaciones con ninguna otra de la historia del rock. El otro día en el concierto lo pude comprobar. Une el susurro con la intensidad, los bajos más plácidos con los agudos más inalcanzables, todo con una facilidad asombrosa. Un genio.
Un disco que me trae muchos recuerdos, buenos y malos a la vez, y que no suelo ponerme mucho de un tiempo a esta parte, pero que hoy he decidido escuchar para seguir creyendo en Colin Blunstone y los Zombies. Me lo descubrió Àngel Maeztu hace años ya, y bendito aquel día, sí señor. Imprescindible.
Categoría: Conciertos y festivales
Perdón por lo poco que escribo ultimamente. Entre fiestas, puentes, y algo de falta de ideas, no encuentro tiempo. Mañana me voy a pasar lo que queda de semana a León, al Purple Weekend, que se vuelve a celebrar este año. Un cartel de lo más atractivo, y horas de diversión asegurada, además de los atractivos propios de León, lo hacen una cita indispensable.
Desgraciadamente, este pasado Viernes desapareció otra gran persona, Carlos, con el que ibamos a compartir estos días en León. Este año el Purple tendrá un sabor agridulce, y su eterna sonrisa permanecerá en nuestro recuerdo siempre. Ha sido un año horrible, y solo tengo ganas de que acabe ya. Solo nos ha traido desgracias. Pero bueno, la vida sigue, y estas cosas son lecciones para vivir con más fuerza e intensidad si cabe.
Estas son 5 de las muchas canciones que podrían sonar en León:
- Riding a wave. Turnstyle. Ya hablé una vez de ella, al principio de escribir PepSounds, y es que sin duda es una de mis canciones favoritas. Un tema precioso, lleno de optimismo y felicidad. My mind says I'm happy and I'm riding a wave. Uno de los mejores temas de la psicodelia inglesa más pop, editado en el sello Pye en el 68, con una melodía inconfundible, violines, fuzz, y efectos que recuerdan a gaviotas al final. Se puede encontrar en el Rubble 10, y sonará fijo este Purple.
- Frederick Jordan. Glass Menagerie. En ese mismo Rubble encontramos también este temazo, otro de los mejores temas ingleses de la época sin duda alguna. Escuchar esta canción y no mover los pies es imposible. La canción soñada por Kula Shaker, Charlatans y tantos otros que intentaron reproducir estos sonidos, porque éste es EL sonido. Hammond, guitarras afiladas, melodías oscuras y un ritmo trepidante. Una de esas canciones que me ponen los pelos de punta cada vez que la escucho. Frederick Jordan's going to blow his mind.
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There's no place for lonely people. Adam's Recital. Otro de mis temas preferidos, desde Bélgica esta vez. Un temazo impresionante, que no da respiro, claustrofóbico entre el fuzz, la
machacona bateria y la gran interpretación de Adam Hoptman a la voz. Recuerdo la primera vez que la escuché, se me quedó grabada en el cerebro, y en cuanto llegué a casa me puse a buscarla por internet, con poco éxito la verdad. Menos mal que un alma bondadosa la puso en Soulseek al cabo del tiempo para poder disfrutarla una y otra vez, dado lo esquivo del tema. No se muy bien si está recopilada en algún lado, me temo que no.
- One way street. Jigsaw. One way street es una canción bien bonita, con aires souleros, por aquello del ritmo machacón y los vientos, que igual que antes, me enganchó la primera vez que la oí y, con solo esa vez que la escuché, ya la iba tarareando de vuelta a Madrid. Existen dos versiones, la primera es más clasicota, y la que se editó después en Phillips, es más rápida y animada, con bongos, una extraña guitarra, y también un parón a mitad que no se a quién se le ocurrió. Para todos los gustos. El caso es que no me canso de oirla.
- Schoolgirl. Mindbenders. Que Graham Gouldman es uno de mis compositores preferidos, ya lo comenté hace tiempo. Schoolgirl la compuso en el 66 para los Hollies que, aunque llegaron a grabarla (con Mitch Mitchell a la bateria), nunca llegaron a editar. De ahí, la canción fue a parar a los Mindbenders, ya sin Wayne Fontana, que fue grabada bajo supervisión del propio Gouldman. Es una de esas canciones inconfundibles que llevan la firma inequívoca del genio de Gouldman. Existen dos versiones por los Mindbenders, la del LP y la del single, ambas geniales. Además, existe otra revisión por los Standells, también inédita, más parecida a la de los Hollies, y que es mi intepretación favorita, todo sea dicho.
Bueno, son cinco que se me ocurren al azar. Disfrutaré de todas y cada una, esperemos que no caigan Hip hip Hurray y Hey! Mr. Carpenter hasta la extenuación como en el Euro Ye-Ye.
Impresionante el concierto de Minus 5 anoche en la sala El Sol de Madrid. Con Scott McCaughey (Young Fresh Fellows), Peter Buck (R.E.M.), John Ramberg (Model Rockets) y Bill Rieflin como formación de lujo, dieron una lección de qué va esto por 15 euros. De tomar apuntes, vamos. Yo estuve las 2 horas de concierto con la boca abierta, sin perder detalle. Bueno, lo ha contado muy bien Guillermo, echad un vistazo.
Por lo que más querais, id a verlos. Es de esas cosas que merece la pena en la vida:
-Jueves 17 de noviembre, Barcelona (La Paloma)
-Viernes 18 de noviembre, Durango (Plateruena)
-Sábado 19 de noviembre, Gijón (Parque del Piles)

Detalle de la guitarra de McCaughey firmada por Roky Erickson. Foto: Nacho Ballesteros
Inolvidable el homenaje a Paquito de anoche. Salió todo a la perfección, se agotaron las entradas y fue tremendamente emotivo. La noche de ayer permanecerá en nuestro recuerdo por siempre y fijo que Paquito estaria
orgulloso de todos nosotros. Hubiera bailado como un poseso, que es de lo que se trataba.
Uno de los momentos más emocionantes para mí, fue cuando Los Chicos comenzaron su concierto con el Two for the price of one de Larry Williams y Johnny "Guitar" Watson, una de las canciones y discos favoritos de Paquito. Dos monstruos del R&B que unieron sus fuerzas en 1967 para editar este clásico discazo de soul bailongo en el sello Okeh.
No soy un experto en soul, y no puedo contar mucho acerca de este disco, solo que está lleno de temazos de ritmo "zapatillero" que hace que no puedas escucharlo sin marcarte un baile. Tres temas sobresalen sobre
todos, la ya nombrada Two for the price of one, Too Late, trepidante clasicazo del Northern Soul, y mi favorita A quitter never wins, otro quemapistas de los buenos.
Un disco que irradia una buena onda enorme, con todas las canciones cantadas a dúo entre estos dos miticazos, un poco a lo Sam and Dave. Realmente, fue una sorpresa escucharlo ayer, junto a otros temas que asocio a Paquito, como Abba, No puedo aguantar más, Out of our tree, cualquiera de los Sonics, que no pararon de sonar en toda la noche, Love has no time, y ese Demolición final que fue una auténtica locura.
Gracias a Álvaro, Moni y Blote que fueron los máximos artífices de que todo saliera tan bien, y de que Paquito recibiera el recuerdo que se merecía, enorme.
El próximo Sábado, en el Gruta 77 de Madrid, se celebrará un concierto-homenaje a Paquito Bendito. Si alguien quiere asistir, las entradas están disponibles en el propio Gruta 77 y en el bar Morgenstern. La entrada tendrá el precio simbólico de 5 euros y vendrá acompañada de un 7'' editado para la ocasión.
Este fin de semana estuvimos en Carballo, A Coruña, en el Popxiriapop, un pequeño festival (digo pequeño porque no quiero usar la palabra festival y no encuentro sustituto) que año tras año va creciendo y en esta edición ha alcanzado una cota considerable.
Un evento cargado de ilusión y de muy buen hacer, con una organización impecable, y un trato del que nunca estaré suficientemente agradecido. Dos días de grupos, pinchadas y diversión acompañado de todo lo que tiene Galicia y que todos conoceis, la comida, sus paisajes y la gente que vive allí, que menudos!
Lo que más me ha gustado ha sido la elección de bandas (este año con 2 foráneas) en cuanto a la variedad de las mismas, cosa que se agradece. Dentro de unas coordenadas básicas, tocaron grupos de estilos bastante diferentes, que hizo que no fuera todo demasiado plano.
Niño y Pistola, Phantom Keys, Zinedines, Waistcoats, Real McCoyson, Feedbacks y Cosmic Rough Riders. Nombro a todas porque todas me gustaron. Algunas más que otras, pero creo que todas estuvieron a un nivel muy alto y tampoco es plan de entrar en detalles. Pero da una idea de como montar un festival (aunque no quiera usar esa palabra) con buen gusto y con variedad, y no con el típico "paquete festivalero indie" que inunda cada verano las fiestas de cada pueblo del país con practicamente el mismo cartel. Aburre.
A Cosmic Rough Riders tenía muchas ganas de verlos, ya que nunca habían tocado aquí y les sigo desde hace años y, aunque me gustaron mucho, el repertorio me descolocó un poco. De su primer disco solo tocaron una canción, Revolution y se centraron sobretodo en el segundo, pero que tiene ya 2 años y pico. Algo raro. Tocaron bastantes nuevas, y esperaré a volver a verlos el Viernes en Madrid para hablar de ellos. En cualquier caso fue un concierto muy bueno, y recomiendo que vaya a verlos todo el mundo.
Queria dar las gracias a Xabier Graña por organizar algo así cada año, con muchas cosas en contra, pero con mucha ilusión y amor por lo que se hace. Sin estas cosas y sin esta gente que da su esfuerzo a cambio de nada, todo estaria muerto. Un evento con personalidad, no dependiente de lo que una promotora imponga como pasa en muchísimos eventos pequeños de este tipo, que son las cosas que realmente necesita todo esto para que siga adelante. La gente no respondió como se merecía, pero ya se sabe, luego vendrán las lamentaciones.
El año que viene intentaremos volver a estar ahí, a pasar un fin de semana en una compañía inmejorable, a no parar de reir y a disfrutar de horas y horas de lo que nos gusta. A mí son los días que me dan la vida. Sin estos pequeños momentos, que son gigantes, todo seria terriblemente aburrido. Gracias Xabier, Vic y Pepe por hacerlo posible!
Gran concierto anoche de los A-Bones, grupo de los dueños de la necesaria Norton Records. No conozco apenas la larga trayectoria del grupo (aunque ayer rebuscando ví que tenía canciones grabadas en una cinta), pero no hace falta para disfrutar del concierto. A-Bones hacen rock and roll salvaje, como debe ser, de ese que sonaba en Seattle a principios de los 60, bajo la influencia directa de Little Richard y con muchas ganas de juerga. Ojo, no es garage, es rock and roll. Una apabullante versión del Bad Boy de Larry Williams puede ser un buen ejemplo de qué te puedes encontrar si vas a verlos y no los conoces. En algunas fechas, como anoche la de Madrid, están acompañados por los Stepbrothers, que es el nuevo grupo del mítico Mike Mariconda, que comenzó la banda con ellos, pero que después formaría los legendarios Raunch Hands. Por cierto, estuvieron tocando también con ellos Los Chicos, que están alcanzando un nivelón en este estilo de primera línea. Anoche se codearon con estas leyendas de tú a tú. Beck les nombra como uno de sus grupos favoritos, y no es para menos!!
Me costó ir, pero ahora recomiendo a todo el mundo que vaya verlos en las fechas que faltan:
Friday July 22. Gijon, Crossroad Festival
Saturday July 23. Gijon, Crossroad Festival (opening for Little Richard!!!!!!)
Sunday July 24. Baracaldo, Edaska (with The Estheticiens)
Monday July 25. Leon, Gran Cafe (with The Stepbrothers)
Wednesday July 27. Alicante, Coyote Ugly (with Jesus Racer)
Thursday July 28. Barcelona, Sala Sidecar (with Born Looser)
El caso es que mientras A-Bones estaban tocando y armándola bien gorda sobre el escenario, mi mente viajaba inevitablemente a Seattle o Tacoma, imaginándome como sería un concierto una noche cualquiera, en un gimnasio de universidad, a principios de los 60, con los Sonics sobre el escenario o, mejor aún, con los verdaderos padres del asunto, los Wailers.
Si bien los Sonics son los más recordados y reivindicados, con toda la razón del mundo claro está, fueron los Wailers (que eran de Tacoma, no de Jamaica) los que desarrollaron ese sonido, llamado Frat-rock, Northwest sound, o como se le quiera llamar. Esto es, rockandroll desmadrado a toda velocidad, con un saxofón hiriente distorsionando (es el único sitio donde soporto el saxo, un instrumento al que no tengo mucho aprecio), un cantante poseido, y una bateria con motor de explosión (cuenta Larry Parypa, de los Sonics, que su bateria destrozaba cajas todas las noches). Un sonido excitante como pocos que influenció a miles de grupos (hasta Keith Richards reivindica a los Wailers como una gran influencia), y que se basaba fundamentalmente en el sonido y canciones de Little Richard, Larry Williams y otros negros locos, metido en una coctelera junto a unas cuantas anfetaminas.
Fueron los Wailers los que en el 61, como banda de acompañamiento del gran Rockin' Robin Roberts, cogieron una canción de un tal Richard Berry, llamada Louie Louie, y la transformaron en un pildorazo con un riff machacón que volvería loco a medio mundo con la mediación de los Kingsmen. Y fue con ese vozarrón de Roberts (fallecido en el 67) con el que alcanzaron sus cotas más altas, como se puede apreciar en el definitivo directo At the castle, del 62, un disco que influenció a miles de jóvenes y bandas, incluidos los Sonics, como se puede apreciar en su versión del Dirty Robber.
Luego con el tiempo, tras la aparición de los Sonics y su fichaje por su propio sello, Etiquette, fueron adaptando su sonido al de estos últimos, siendo el recopilatorio de Norton Live Wire!!, la mejor muestra de esta época a partir del 65. A mí esta época me encanta, con joyazas como la famosa Out of our tree, Hang up o el último single que sacaron con Rockin' Robin Roberts, You weren't using your head, mi canción favorita de ellos.
Un grupazo como la copa de un pino, que nunca está de más reivindicar por lo importantes que fueron para el rock americano de los 60, considerados como la primera banda de garage, y cuyo espíritu pasean estos días los A-Bones que, por otra parte, son culpables de que muchos conozcamos a estos grupos gracias a sus espléndidas reediciones en Norton.
Sentimientos encontrados anoche en el concierto de Brian Wilson en las cercanías de Madrid. Tras un buen tiempo esperando a poder verle "como es debido", por fin se presentó la oportunidad perfecta, barata y en un recinto ideal.
Me encontré lo que esperaba encontrarme, ni más ni menos. Hace unos años me regalaron el directo que sacó haciendo Pet Sounds y, con mucha tristeza, ya me dí cuenta que su voz se había ido definitivamente. Y no hablo de afinar en una canción, si no de su inconfundible chorro de voz, ese mágico falsete que ya no estaba, y no está, por mucho que seamos indulgentes.
Pero bueno, ¿qué queremos? Han pasado 40 años de aquello, y su vida ha sido tan dura y tan turbia, que verle ya es un regalo para cualquier fan de sus melodías, y aplaudirle sobre un escenario, es un acto de justicia y de devolverle todo lo que nos ha dado. Veo más estos conciertos, como un acto de homenaje hacia su persona (juicios sobre su disfrute sobre un escenario y lo beneficioso de estas actuaciones para su estado mental aparte).
Y lo ví así. Brian Wilson nos presenta su impoluto repertorio, pero el peso fundamental cae en la banda. Una banda buenísima, con mucho gusto y que le arropa en todo momento. Es uno de los guitarristas el que lleva el peso de la voz la mayor parte del tiempo, cantando en falsete las partes que originalmente cantaba Wilson (en cambio éste canta mayormente las partes de Mike Love) y tapándole en los momentos más flojos. Es verdad que Wilson canta solo en muchas, pero ya digo que es arropado muy inteligentemente para que no se note una pizca de debilidad.
El repertorio es impresionante, elegido con un gusto que me sorprendió bastante, sobretodo por su fijación en su segundo mejor disco tras Pet Sounds, Today! (más valía que la gente se fijara más en ese disco y no tanto en hinchar el Smile hasta la saciedad...): Dance, Dance, Dance, When I grow up, Do you wanna dance y la preciosa Please let me wonder. Todo un acierto. Aparte de estas, pues os podeis imaginar la descarga de himnos que cayeron uno tras otro. Aún así, se balanceó la cosa con canciones de otras épocas, como Do it again con la que empezaron, Sail on sailor y Love and mercy que remató el concierto.
Para mí, el momento culminante fue cuando se acordaron del dichoso Smile con Our Prayer y, sobretodo, un Heroes and Villains que bordaron. Y es que la banda vuelvo a insistir que era impresionante. Siete personas cantando a la vez como los ángeles y con un sonido impecable.
En definitiva, todo un regalo para los oídos escuchar todas esas canciones una tras otra con su autor delante, pero también hay que ser objetivo y decir que, aunque el hombre hace lo que puede, está como está, y hay que decirlo. Por muy fan que se sea, la cosa es así. Pero sigo considerando todo un privilegio tenerle delante, porque es uno de los tres o cuatro mejores compositores de la historia, y es un auténtico superviviente. Un sueño cumplido.
